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Gobierno sin memoria

Política

Por: Roberto Schiattino

Sólo algunos cumplieron la orden de Pérez-Yoma: dar máxima “fluidez” al traspaso de información. Computadores ‘pelados’, incluso sin programas, tramitación de proyectos de ley y datos del Transantiago, fueron algunas de las sorpresas con que se encontró el mandato Piñera.

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El 10 de febrero, un sonriente Francisco Vidal —entonces ministro de Defensa— recibió en su oficina a Jaime Ravinet, quien asumiría la cartera en el gobierno de Sebastián Piñera. Tras media hora, Ravinet salió del despacho llevando unas 20 carpetas con información relevante.

“La instrucción fue traspasar todo”, recuerda Vidal. Así, la escena de un secretario de Estado saliente recibiendo al entrante, se repitió de ministerio en ministerio. Sin embargo, no siempre funcionó. Ya en el gobierno, las nuevas autoridades se encontraron con carpetas vacías e, incluso, computadores “en blanco”, sin memoria ni programas. ¿Qué pasó? ¿Algunos se tentaron y quisieron darse un ‘gustito’ al hacer más difícil las cosas a la administración entrante? “Fue una estupidez nomás’’, responde Vidal, ‘‘descriterios puntuales que transgredieron la orden del mandato Bachelet”.

EN LA MONEDA SE DIO LO PEOR, principalmente en la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) —puente entre el Ejecutivo y Legislativo, responsable de la tramitación de proyectos de ley— y en la Secretaría de Comunicaciones (Secom), que depende de la Secretaría General de Gobierno (Segegob). Admitió la vocera Ena von Baer: “No encontramos los archivos de prensa ordenados, como nosotros suponíamos que existían”.

La Secom había sido punto neurálgico también en el gobierno pasado. Juan Carvajal, cercano a la ex Presidenta desde su exilio en la ex RDA, corrió desde el principio con colores propios (famosos fueron sus desencuentros con el primer vocero, Ricardo Lagos Weber). Carvajal consiguió eliminar su dependencia de Segegob, tomando decisiones propias, como el diario Chile crece contigo, que lanzó para potenciar los logros del gobierno, aun cuando algunos ministros no apoyaban la idea. “Todo esto tiene que ver con la forma compartimentada con que trabajaba él”, confirma un ex asesor de comunicaciones de la administración pasada.

Por lo mismo, es difícil rastrear ahora qué pasó con los archivos de prensa. Aunque su computador tampoco tenía información, Von Baer se las arregló para preparar la cuenta anual previo al discurso presidencial del 21 de mayo. Antes de asumir, la vocera se reunió con su antecesora Pilar Armanet —que estuvo un mes en el cargo—, e incluso invitó a La Moneda a Carolina Tohá, quien dejó ese puesto para asumir como generalísima de Frei en la segunda vuelta de enero.

Otro de los problemas de instalación fue el amarre de funcionarios, especialmente a contrata y honorarios.

pc200En la Segpres, hoy a cargo del ex Libertad y Desarrollo Cristián Larroulet, se quejan de falta de información considerada crucial, como las minutas de leyes tramitadas en los últimos diez años. En total, unos mil proyectos. Muchos son del área jurídica y de prensa. Se suman las encuestas que desaparecieron de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere) y el registro de frecuencia de recorridos del Transantiago, según el Ministerio de Transportes.

Así, la escasez de archivos afecta de una forma u otra a una larga lista: Segpres, Segegob, Cultura, Transportes, MOP, Justicia, Salud y RR.EE., entre otros. Interior y Hacienda declinaron comentar su situación.

Esta no es una práctica nueva. “Cuando llegué tampoco me habían dejado nada”, revela otro asesor del mandato Bachelet. “Lo que hice fue hablar con informática y rescatar los datos de cuatro computadores, en lo que era importante para mi cartera… Es que hay gente que se va sentida’’.

Lo mismo debieron hacer autoridades que asumieron en marzo. El trabajo siempre deja rastros y los informáticos arreglaron el problema. Lo más difícil no fue la falta de archivos —reconocen distintos afectados— , sino la pérdida de tiempo que significa no tener a la mano el registro de lo que se hizo el año anterior (indispensable para preparar la primera cuenta presidencial). Según Hernán de Solminihac, en Obras Públicas la información no estaba en su PC, pero sí en las distintas reparticiones, por lo que “pudimos recolectarla e hicimos llegar una carpeta al Presidente”.

Los jefes de Comunicaciones también necesitan un registro de lo realizado, desde anuncios hasta conferencias y boletines; sin embargo, varios encontraron sus equipos “en blanco”, ¡ni siquiera estaban los programas!

LA OTRA CARA DE LA MONEDA es la gran colaboración con la que contaron quienes mantuvieron a parte del personal, por lo menos en esta primera etapa, hasta hacer una evaluación de su trabajo. Sucedió, entre otros, en Justicia, Transportes y Sernam.

A nivel ministerial, no son pocos los secretarios de Estado que, en contraste con los que llegaron a un ‘‘desierto’’, agradecen el traspaso de mando de su antecesor. Es el caso de Educación, Trabajo y Agricultura. “Mónica Jiménez fue muy gentil y, en general, no tuvimos problemas”, confidenció el ministro Joaquín Lavín.

A su par de Agricultura, José Antonio Galilea, todo se lo pasó Marigen Hornkohl en un notebook. Incluso, al designar al nuevo director ejecutivo de la Conaf, Eduardo Vial, felicitó a la antecesora Catalina Bau por “el profesionalismo que demostró en el traspaso de la administración”. “No tuve problemas y pudimos cumplir”, sostuvo también la ministra del Trabajo, Camila Merino.

Pero hubo más sorpresas, tras el cambio de gobierno. Otro de los problemas comentados en las distintas carteras —y que más habría entorpecido la instalación—, es el “amarre” de funcionarios, en especial los que estaban a contrata o a honorarios. Según varias reparticiones —que así lo informaron al gobierno central—, ministros y asesores se encontraron con largas listas de contratos recientemente modificados para impedir su rápido despido, como admite el diputado UDI José Antonio Kast. Y en algunos se eliminó la cláusula “hasta que sus servicios sean necesarios”.

Esto se repitió, al menos en Salud, Educación, Bienes Nacionales, Sernam, Agricultura, Trabajo, MOP, Segegob, Mideplan y Medio Ambiente.

Las suspicacias —tanto por los computadores vacíos como por los amarres— apuntan al más alto nivel, hasta la propia ex Presidenta Bachelet, pero en la Concertación lo descartan de plano. “Conspiración, cero; no hubo ningún mandato al respecto”, sostiene Vidal. “No se trató de una instrucción a nivel central; es una cuestión de criterio (o descriterio) nomás”. Y asegura que, internamente, el oficialismo entonces criticó el exceso de colaboración de la ex mandataria: “Se cuestionó tanta apertura y, también, que ella se encargara del traspaso, incluso invitando a Piñera a una cumbre”. Tampoco cayó bien el que estrechos colaboradores de Bachelet siguieran con la nueva administración, como el propio Francisco Vidal, que ahora asesora a Defensa.

¿Fueron los ‘gustitos’ de algunos que aún no terminan de entender las razones de una derrota que, según el oráculo de Tironi, se veía venir?

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