Olla de grillos a la francesa
Bruni & Sarkozy, ¿infieles?
Lo que comenzó como un rumor propagado por internet terminó transformándose en un asunto de Estado. Una historia que tiene todos los elementos para convertirse en una telenovela basada en las más altas esferas del actual gobierno francés: supuestos romances de la pareja presidencial, una espectacular intervención de los asesores de Sarkozy, la acusación a una ex ministra de propagar el chisme, una investigación policial, sin dejar de lado intrigas, lucubraciones y desmentidos.

Y una protagonista que cualquier película envidiaría: Carla Bruni, ayer modelo, hoy cantante, primera dama de Francia e ícono mundial de estilo. Etiquetas que, para su desgracia, no borran su pasado lleno de aventuras amorosas, el mismo que la hace especialmente vulnerable a escándalos como éste, cuando ella y su marido fueron acusados de infidelidades mutuas.
Los rumores circulaban desde principios de año, sin pruebas, por los medios franceses: Nicolás Sarkozy tendría amoríos con Chantal Jouanno, ministra de Ecología, y Carla Bruni se vería a escondidas con el cantante Benjamin Biolay. Pero nadie se atrevía a publicar nada. El momento crucial llegó el primer fin de semana de marzo, cuando se realizó la premiación musical Victoires de la Musique, que consagró a Biolay. A continuación, sitios web de dudosa reputación afirmaron que “Carla Bruni (…) habría sido una de las primeras en felicitar a Benjamin Biolay”. Al otro día la cadena de noticias I-Tele contaba la misma historia, pero le sumaba un ingrediente al mezclarlo con la victoria de la ministra Chantal Jouanno en el campeonato de Francia de Karate kata. Sin esconder un doble sentido, la presentadora decía: “No sabemos si Nicolás Sarkozy tuvo tiempo de felicitar a la secretaria de Estado”.
Recién el 9 de marzo, un blog del diario Le Journal du Dimanche aseguró que la pareja estaba al borde de la ruptura y dio los nombres de los supuestos amantes. Pero quien publicó el posteo no era un simple internauta, sino un empleado del periódico. Cuando la redacción se dio cuenta de que estaba circulando esa información, retiró el comentario y lo reemplazó con una advertencia: “Dado que se atenta gravemente contra la vida privada, la redacción del JDD.fr ha decidido suprimir este post”.
Demasiado tarde: la prensa internacional ya estaba al tanto. Los periodistas extranjeros tomaron el artículo como uno más del diario y así el británico The Sun se basaba en el “prestigioso Journal du Dimanche” para citar los supuestos problemas del matrimonio.
Hasta ese momento la prensa gala estaba callada. Según Rémy Rieffel, sociólogo de medios y profesor de Paris Panthéon, por una razón muy simple: “Los periodistas franceses desconfían un poco al publicar sobre la vida privada de Sarkozy porque la última vez persiguió a los medios. Aún está fresco el recuerdo de Paris Match”. Rieffel alude a la ocasión en que la conocida revista publicó en portada una fotografía de la todavía esposa de Sarkozy, Cecilia, con su amante. El entonces ministro del Interior presionó hasta que el director de la redacción fue destituido.
Pero el temor que el Presidente quiso imponer a la prensa dejó de ser efectivo al salir del país: en medio de una conferencia de prensa en Londres junto a Gordon Browne, un reportero de Le Monde se envalentonó y le preguntó sobre el chisme que daba vueltas, al que él respondió: “No tengo un segundo, ni la mitad de un segundo que perder con esas lucubraciones”.
Los periódicos de Francia dieron cuenta del desmentido y las cosas se callaron mientras pasaban los dos turnos de las elecciones regionales.
PERO EL TEMA RESULTABA DEMASIADO SABROSO PARA QUEDARSE AHÍ. Los propios cercanos del mandatario lo pusieron nuevamente en el tapete, junto con convertirlo en una cuestión de Estado.
La primera en entrar a esta historia fue la ex ministra de Justicia, ex protegida del Presidente y amiguísima de Cecilia Ciganer, Rachida Dati. Según el semanal satírico Le Canard Enchaîné, el Eliseo sospechaba que Dati había difundido el rumor y por eso le habría quitado sus privilegios como ex ministra (chofer, celular, guardaespaldas). Versión que fue corroborada nada menos que por el secretario general del Eliseo, Claude Guéant, quien reconoció, además, haberle dado la información al semanario. “Yo dije ayer (6 de abril) a un periodista del Le Canard Enchaîné que el presidente no quiere, actualmente, ver más a Rachida Dati”.
La ex secretaria de Estado salió rápidamente en su defensa y dijo no tener “miedo de nada”, aludiendo posiblemente a ‘La Firma’, como se le llama al círculo más cercano de asesores de Sarkozy.
Pierre Charon, especie de chaperón de Carla Bruni, también habló del rumor en una entrevista, y con tono amenazante: “Hacemos de esta infamia un casus belli. Queremos ir hasta el final (en una investigación) para que esto no se reproduzca nunca más”. A eso agregó que “el miedo debe cambiar de lado”, lo que la prensa interpretó como un claro mensaje para que tuvieran cuidado al publicar información de Sarkozy. De hecho, el mismo Journal du Dimanche, en cuyo blog se publicó por primera vez la posible infidelidad, puso una denuncia por “introducción fraudulenta de información en un sistema informático”. Acción judicial que fue tomada bajo presión del Eliseo, según los demás medios.
La historia, que ya tomaba ribetes desproporcionados, se volvería más paranoica gracias a la intervención de Thierry Herzog, el abogado de Sarkozy, que habló de “una maquinación” para intentar “desestabilizar al Presidente de la República y a su mujer”. Este complot vendría, según él, de “medios financieros anglosajones” para perturbar al presidente ahora que Francia dirigirá el G20.
EN UNA ACCIÓN DESESPERADA, EL ELISEO MANDÓ A BRUNI A LA RADIO COMO VOCERA. Estupefacción hubo entre oyentes y periodistas cuando la primera dama desmintió todo lo dicho por el entorno de su marido: “No hay un complot”, dijo, advirtiendo que el asunto “no tiene ninguna importancia” y que “toma proporciones ridículas”. Bruni llegó incluso a dudar al aire de la existencia de una investigación de la DCRI (Dirección Central de Información Interior). Dos horas más tarde el jefe de ese organismo mandó un comunicado a la agencia de noticias AFP, asegurando que la investigación sí se estaba llevando a cabo.
El último toque para avivar el caso vino de Benjamin Biolay, el supuesto amante de la Bruni, quien el 16 de abril ganó un proceso contra la cadena de noticias France 24, la cual fue condenada por daños y perjuicios por haber comentado al aire el supuesto romance entre él y la primera dama.
Mientras el enredo crece, los franceses están decepcionados. Sienten que para el actual mandatario sus problemas personales son más importantes que los del país. Lo acusan de usar su vida privada para ocultar los reales conflictos de la nación: desempleo, deuda fiscal. Rieffel opina: “Pienso que los franceses no están listos para aceptar que un Presidente de la República tenga un comportamiento tan sobrexpuesto, tan concentrado en su vida privada. No les gusta porque es una forma de desacralizar la función de un mandatario”.
La actitud de Sarkozy, para muchos ya vulgar, comienza a ser comparada con la de Berlusconi. Hace pocos días, el diario Libération dio a conocer una encuesta con resultados dramáticos: sólo el 35 por ciento de los galos tiene una opinión positiva de él, mientras el 62 por ciento no lo ve con buenos ojos. Además, el 66 por ciento de los consultados considera un ‘fracaso’ sus tres años de presidencia.
Envíe su opinión a actualidadcaras@televisa.cl
Otros artículos relacionados AQUI

