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Política

Por: Camila Vergara

Cuando todavía no se sabe si las esquirlas de la bomba financiera que acaba de estallar en Dubai nos llegarán, sí está claro que la gran recesión que comenzó en 2008 va en retirada. Y aunque las causas de esa debacle que azotó la economía mundial se establecieron hace rato, recién hoy los culpables tienen nombre y apellido, y se logró establacer cómo las negligencias de estos altos ejecutivos norteamericanos, con sus omisiones, fraudes y descaros levantaron un peligroso castillo de naipes. Estos son los diez responsables de la peor crisis desde la Gran Depresión.

alanAlan Greenspan

Nombrado por Ronald Reagan como presidente de la Reserva Federal en 1987, Greenspan ha sido calificado como uno de los principales propulsores del terremoto financiero. Luego de los ataques terroristas en 2001, este economista de la NYU decidió bajar progresivamente la tasa de interés hasta llegar al 1 por ciento anual. Aunque esta medida ayudó a EE.UU. a recuperarse de la llamada crisis de las puntocom, incentivó al endeudamiento en el área inmobiliaria; se disparó la demanda y sin regulación financiera estricta, fue gestándose la gran bola de nieve que explotó dos años después de que Greenspan dejara su cargo.

El fue un vehemente opositor de la regulación de productos financieros complejos. Después de que la burbuja financiera explotara e hiciera quebrar a múltiples compañías, el economista de 83 años admitió, a regañadientes, su grave equivocación.

williamWilliam Donaldson

Tras ser elegido por George W. Bush como presidente de la Comisión de Valores e Intercambio (SEC), William Donaldson hizo un trato con los cinco holdings de inversiones más grandes de EE.UU. (Bear Stearns, Goldman Sachs, Lehman Brothers, Merrill Lynch y Morgan Stanley), lo que llevaría a la economía del país y del mundo a la ruina. En 2004, este analista financiero de Harvard permitió que los fondos de inversión de estos grupos fueran eximidos de las normas que los obligaban a limitar la cantidad de deuda que podían adquirir de acuerdo a sus reservas, a cambio de una mayor regulación de sus filiales bancarias. Esta medida hizo que los fondos de inversión se endeudaran casi tres veces más que antes, llevándolos a una falta de liquidez cuando, al comienzo de la crisis, los inversionistas quisieron rescatar su dinero.

coxChristopher Cox

Después del pacto alcanzado entre su predecesor, William Donaldson, y los grandes bancos, llegó a la SEC en 2005 a agravar todavía más la situación. Bajo el tutelaje de este administrador y abogado de Harvard, la Comisión no cumplió con su principal tarea: proteger a los inversionistas de prácticas peligrosas y fraudes en el sistema financiero. Es decir, además de adquirir cada día más riesgo, los negocios de los hedge funds quedaron libres de toda supervisión debido a la negligencia de la SEC, institución que no logró detectar las estafas masivas. El caso más emblemático fue el de Bernie Madoff, quien robó más de 50 mil millones de dólares a sus inversionistas y fue sentenciado a 150 años de cárcel por fraude y lavado de dinero.

Henry Hank Paulson

henryHank Paulson dejó su puesto como CEO de Goldman Sachs para convertirse en flamante Secretario del Tesoro en 2006. Durante su paso por la compañía, negoció con la SEC la desrregulación de su fondo de inversiones, lo que le trajo una lluvia de ganancias. Sin embargo, cuando el mercado financiero estaba al borde del colapso —a principios de 2008—, este MBA de Harvard se transformó en el principal reparador del sistema que él mismo había ayudado a desmantelar.

Durante los seis primeros meses de la crisis, Paulson concentró todo el poder en sus manos y, armado con el billón de dólares que le otorgó el Congreso para intervenir las empresas en problemas, se embarcó en la oscura operación de rescate que benefició a los culpables del colapso, especialmente a su antigua compañía, que ganó cuatro mil millones de dólares “apostando” a favor de la debacle del mercado inmobiliario.

Aunque en un principio los medios lo apodaron Rey Henry y titulaban sus portadas con frases como ¡Paulson al rescate!, las alabanzas se convirtieron en acusaciones cuando las empresas salvadas comenzaron a pagar millonarias compensaciones a los ejecutivos que las habían llevado al borde de la quiebra. Peor aún, con la opinión pública demandando justicia, el gobierno fue incapaz de impedir el pago de bonos, ya que Paulson les había dado el dinero sin pedir nada a cambio.

franklinFranklin Raines

Como presidente y CEO de la Federación Nacional de Hipotecas (el organismo estatal que avala las hipotecas más riesgosas, comúnmente llamada Fannie Mae), Raines comenzó un plan piloto en 1999 para facilitar créditos a personas de bajos recursos, y bajó a la mitad el tradicional 20 por ciento de pie. Además de promover la igualdad de acceso al préstamo, esto provocó una mayor inversión en hipotecas más riesgosas, con lo que las acciones de Fannie Mae subieron explosivamente. Eso hizo que Raines ganara alrededor de 90 millones de dólares en salarios y bonos durante los seis años que se mantuvo en el cargo. Su reemplazante, Daniel Mudd, siguió sus pasos y triplicó la compra de hipotecas riesgosas entre 2005 y 2007, lo que culminó en la cuasiquiebra de la institución y su renacionalización por parte del gobierno.

barneyBarney Frank

Calificado como uno de los parlamentarios más poderosos de EE.UU., este diputado demócrata fue el segundo congresista norteamericano en reconocer públicamente que es gay. En 2007 fue elegido presidente de la Comisión de Servicios Financieros, por lo que tuvo un rol preponderante en el diagnóstico y respuesta a la crisis que se desataría un año más tarde.

A pesar de diversas señales en el mercado inmobiliario, Frank fue tajante en alabar la salud financiera de la Federación Nacional de Hipotecas —descartando su posible quiebra—, y en criticar al gobierno por estar más interesado en la seguridad económica del país que en el acceso igualitario a la casa propia. Sin embargo, su diagnóstico probó ser equivocado, lo que puso a este abogado de Harvard en el centro del escándalo. Su falta de fiscalización produjo que las alarmas de riesgo fueran desatendidas y que Estados Unidos entrara en una de las peores crisis desde la Gran Depresión.

doddChristopher Dodd

Este senador demócrata por el estado de Connecticut ha sido duramente cuestionado por la prensa debido a su conflicto de intereses con las compañías que fueron beneficiadas tras el rescate del gobierno, especialmente la aseguradora AIG. En su calidad de presidente de la Comisión Bancaria del Senado, negó una y otra vez que el sistema financiero estuviera en crisis, lo que demoró la discusión de leyes que podrían haber amortiguado el golpe.

Luego de que el problema fuera mundialmente reconocido, este irlandés-americano propuso que, para ayudar a las personas a pagar sus hipotecas durante la depresión, era necesario subsidiar a instituciones hipotecarias como Countrywide Financial, empresa a través de la cual él mismo habría renegociado la hipoteca de su casa, a un valor menor que el de mercado. Pero las controversias no terminan ahí. Dodd está dentro de los cinco parlamentarios que más dinero han captado para sus campañas de las empresas rescatadas por el gobierno. El abogado de 65 años habría obtenido unos 250 mil dólares en donaciones por parte de empleados de AIG, compañía que recibió unos 170 mil millones de dólares de ayuda.

James Jimmy Cayne

Es el ex CEO de Bear Stearns, el primer banco de inversiones en colapsar. En 1969 entró como corredor de bolsa y, banquero de la vieja escuela, pacientemente trabajó su camino hasta la cima, convirtiéndose en CEO en 1993. Durante los quince años que manejó la compañía, las acciones de Bear subieron de 16 a 172 dólares… Aplausos y dinero. Entre 2002 y 2006 recibió 156 millones de dólares en salarios, bonos, acciones controladoras y opciones.

Sin embargo, su estilo autoritario en la toma de decisiones y su 5.6 millones de acciones, equivalentes a 993 millones de dólares —suma que sus críticos dicen habría nublado el juicio de Cayne a la hora de vender la empresa o buscar alternativas de financiamiento— lo convirtieron, a los 74 años, en el blanco de la furia, cuando se desató la debacle financiera. Su escandalosa salida de la firma despertó la ira de sus pares y de la opinión pública. Mientras Bear Stearns sucumbía ante la falta de confianza de sus inversionistas y era comprada a una fracción de su valor por JP Morgan Chase, Cayne vendía su participación por 61 millones de dólares y se compraba dos departamentos en el Hotel Plaza por 27.4 millones para vivir sus años dorados a todo lujo.

fuldRichard 
Dick Fuld

Fue durante 14 años el CEO de Lehman Brothers, uno de los bancos de inversión líderes en el mercado de derivados de crédito. Luego del colapso de la compañía en septiembre de 2008, este exitoso banquero norteamericano de 63 años, apodado ‘el gorila’ por su personalidad combativa y sus maniobras de intimidación, fue demonizado por la prensa local, lo que lo llevó a bajar su perfil e incluso a cuidarse de salir a la calle.

Su miedo no era infundado. Mientras los norteamericanos demandaban que Dick Fuld fuera encarcelado, el indignado rostro del ejecutivo llenaba las portadas de los tabloides con calificativos de la talla de “villano”, “delincuente” y “estafador”. Luego de anunciar que el multimillonario banco estaba en bancarrota, el ejecutivo fue atacado por un desconocido mientras hacía ejercicio en un gimnasio en NY. ¿Por qué tanta rabia?: aunque la institución perdió más de siete mil millones de dólares en menos de dos meses y fue forzado a declararse en quiebra, Dick Fuld igual recibió cerca de 300 millones de dólares en compensaciones.

martinMartin Sullivan

Es el ex CEO de la aseguradora más grande del mundo, AIG —American Internacional Group—, cuyas acciones cayeron un 98 por ciento durante la crisis. Luego de casi tres años administrando la compañía, tuvo que dejar su cargo en medio de multimillonarias pérdidas. Si antes de la debacle AIG estaba avaluada en 100 mil millones de dólares, este capital se vio reducido a los pocos meses a sólo 1.4 mil millones.

A pesar de que el estado de la empresa obligó al gobierno a intervenirla, Sullivan recibió una abultada indemnización de 15 millones de dólares en efectivo, 3.7 millones en bonos y 10.9 millones en acciones controladoras. Esto, además de los 24.5 millones que ya se había embolsado como CEO. La reacción fue instantánea: mientras la opinión pública clamaba por la cabeza de Sullivan, la cadena de televisión CNBC ponía al inglés de 54 años entre los peores CEOs del año y el procurador general de Nueva York, Andrew Cuomo, comenzaba una investigación en su contra, logrando congelar 19 millones de dólares de su indemnización.

Nombrado por Ronald Reagan como presidente de la Reserva Federal en 1987, Greenspan ha sido calificado como uno de los principales propulsores del terremoto financiero. Luego de los ataques terroristas en 2001, este economista de la NYU decidió bajar progresivamente la tasa de interés hasta llegar al 1 por ciento anual. Aunque esta medida ayudó a EE.UU. a recuperarse de la llamada crisis de las puntocom, incentivó al endeudamiento en el área inmobiliaria; se disparó la demanda y sin regulación financiera estricta, fue gestándose la gran bola de nieve que explotó dos años después de que Greenspan dejara su cargo.

El fue un vehemente opositor de la regulación de productos financieros complejos. Después de que la burbuja financiera explotara e hiciera quebrar a múltiples compañías, el economista de 83 años admitió, a regañadientes, su grave equivocación.

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