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La odisea final

Rescate 33 mineros

Por: CARAS

Chile y el mundo pendientes de las profundidades de nuestra tierra. Después de 69 días, 33 hombres empiezan a emerger tras haber sobrevivido a 700 metros de profundidad. Uno a uno rumbo a la superficie, a la luz, al abrazo interminable y ansioso de sus familias. Al cierre de CARAS, lo que comenzó como tragedia, termina marcando la historia de Chile.

mineros
Jueves 5 de agosto. A las 14 horas el sol pega fuerte en la superficie de la mina San José, perteneciente a la Minera San Esteban. Tierra adentro, 33 pirquineros terminan su turno y se aprestan para salir a la superficie. Entonces, el cerro se parte y comienza a derrumbarse sobre ellos. Un estruendo enorme retumba en el forado mientras la gigantesca polvareda demora horas en asentarse.

Un día después del accidente, un puñado de familiares se instala en los alrededores de la mina transformando la desértica escenografía. Son los fundadores de un artesanal villorrio que sería bautizado como Campamento Esperanza.

Los primeros rescatistas casi se convierten en víctimas cuando los ductos por donde pretendían alcanzar a los mineros colapsan. San José queda definitivamente sellada. No hay forma de llegar a ellos, no se sabe siquiera si están vivos y cualquier opción de rescate tomará largo tiempo. El ministro Golborne se quiebra y el pesimismo hace mella en autoridades y familiares, pero el Presidente exige un nuevo plan.

Los técnicos deciden llegar al refugio a través de sondas. Se instalan cinco de ellas, pero las probabilidades de dar con el lugar donde están los atrapados son bajas.

20 de agosto. La sonda más avanzada llega a los 726 metros, no da con los hombres y otra vez el desánimo se apodera de todos.

Dos días después, otra sonda llega a los 688 metros y encuentra un bolsón de aire. Los mineros golpean con fuerza el fierro en el que hacen marcas rojas. Confirmado: hay vida allá abajo. Un mensaje en un papel se convierte en ícono gráfico de la tragedia: Estamos bien en el refugio los 33.

Una cámara ingresa por el ducto entregando las primeras imágenes: una fantasmal cara aparece en pantalla mientras las luces de los cascos de los compañeros destellan más atrás. Videos posteriores muestran la sorprendente vida cotidiana, organización y hasta humor de los atrapados.

Las palomas empiezan a bajar y subir y llevan de todo: comida, agua, ropa, cartas, elementos de entretención y regalos que van desde poleras de fútbol autografiadas hasta compilados de humor.

Entonces, comienza el dilema mayor: ¡cómo diablos sacarlos! Se implementan tres máquinas que taladran día y noche.

4 de septiembre. Gracias a un sistema de videoconferencia, los mineros pueden hablar y verse en directo por primera vez con sus familiares. Además, comienzan a aparecer quejas después de que éstos alegaran contra la censura en la correspondencia.

18 de septiembre. El Bicentenario también se conmemora en las entrañas del cerro. En la fonda Estamos bien en el refugio los 33, los atrapados izan la bandera, cantan el Himno Nacional, bailan cueca y comen empanadas en forma de chaparrita.

El Campamento Esperanza ya es una ciudadela —hasta con escuela propia y una masa de operarios, familiares y periodistas—, no para de crecer con el correr de los días.

9 de octubre. La máquina T-130 logra romper a 622 metros de profundidad. El túnel por donde saldrán los mineros está hecho y la expectación se expande por Chile y el mundo.

El martes 12, lo que empezó como tragedia, comenzaba a transformarse en una gran hazaña, parte de la historia de Chile.

Vea la totalidad de las fotos en la edición de CARAS del 15 de octubre.

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