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El coa de los políticos

Patricio Navia y sus claves para entender la coyuntura

Por: CARAS

Por FRANCO FASOLA Fotos DIEGO BERNALES

Más de 500 términos animan el ‘Diccionario de la Política Chilena’, escrito por Navia, Alfredo Joignant y Francisco Javier Díaz… Los tres aseguran que partidos y personajes hoy tienen su propio coa que sólo ellos entienden. Vale descifrarlo antes de votar.

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Patricio Navia (41 años, soltero) vive con su novia en un amplio departamento del barrio El Golf. Profesor de la Universidad de Nueva York, ha pasado estos meses viajando entre Estados Unidos, Argentina —donde también dicta clases— y Chile. En parte, porque estuvo casi cinco meses con Alfredo Joignant y Francisco Javier Díaz preparando el Diccionario de la Política Chilena… Momios, upelientos y operadores.
Despide a unos estudiantes, pone en silencio su Blackberry y se dispone a explicar.

“Existe el coa de los políticos, un lenguaje que ellos no más entienden. Por eso se necesita un diccionario… Debiesen hablar el idioma de la gente, no refugiarse en sus propios códigos, pero la clase política cada vez está más aislada de la realidad nacional. Eso llevó a una funcionaria pública a decir que un sueldo de cuatro millones de pesos es reguleque”, afirma el cientista político.

—¿Por qué el libro no incluye “democracia”?
—Se supone que definimos conceptos propios de los chilenos…

—¿…?
—Tampoco tenemos dictadura…

—Pero ésa sí que la definen. Entonces, ¿nuestra democracia es inclasificable?
—Creo que se conceptualiza bien como lo hizo Patricio Aylwin con la justicia: “En la medida de lo posible”. Antes tuvo apellidos: tutelada, pactada… Hoy es democracia en la medida de lo posible.

pato-navia-texto—¿Qué nos diferencia de otros modelos?
—Es lejos mejor que cualquier otra anterior a 1973. Tiene más derechos, más participación, es más incluyente, aunque se puede mejorar mucho. En los últimos años hemos visto que los límites dependen más de los temores de la gente que de la realidad. Los que hicieron la transición todavía tienen un dejo de temor a la dictadura, aunque ya no exista.

—¿Cómo define a la tribu política nacional?
—Si hay algo común es que todos los políticos del mundo comparten el caudillismo. Las diferencias positivas: los chilenos tienen más entrenamiento formal y educación. Lo negativo: que eso refleja menos la diversidad. Acá, la clase política en general tiene su casa en el distrito 23: Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea, los más populares en La Reina o Ñuñoa. Los de provincia viven en Santiago.

—¿Qué palabras incluidas en el diccionario no entienden ni los propios políticos?
—Nepotismo. ¿Cómo va a ser nepotismo si la persona está calificada?, se preguntan. Sin embargo, hay muchos otros igual o más capaces que no son familiares. No basta la calidad.

—¿Por eso nombraron al ministro Chadwick?
—Eso fue nepotismo puro. Igual que la carrera política de Ricardo Lagos Weber y Carolina Tohá.

“Otro término que los políticos no entienden es competencia. Les gusta que exista, salvo que les toque; todos quieren cambiar el binominal, pero en otro distrito. Los partidos nunca hacen primarias. La democracia es buena para los demás”.

—¿Qué futuro tienen estos personajes?
—Son como los médicos o los recolectores de basura… no los quisieras ver, pero necesitas que hagan muy bien su trabajo. Sin ellos, no funciona.

—¿Los políticos de vieja escuela tienen susto de que los jubilen?
—Sí. Es que crearon un monstruo democrático que ni ellos logran entender.

—Por eso no quieren inscripción automática.
—¡Bolivia pudo hacerlo en tres meses! No toma mucho, es cruzar un par de bases de datos.

—Pero el Servel aseguró que era imposible.
—Le dijeron que afirmara eso. Basta con usar la base de datos del Registro Civil…

—Entonces, ¿por qué lo dilatan?
—Porque van a votar 12 millones de personas, cuatro millones que nunca lo han hecho y que no saben por quién lo harán.

—A propósito del black out del sábado 24, del terremoto, del accidente minero, de la tragedia en Juan Fernández, ¿piensa que el Presidente Piñera trae mala suerte?, como han sostenido algunos en Twitter?
—Si fuera yeta sería simple, pero ha hecho cosas mal como, por ejemplo, intervenir en fútbol. Eso no es mala suerte, sino acción deliberada… El Presidente ha tenido condiciones económicas internacionales buenísimas. Mala suerte tuvo Lagos, que le tocó ser candidato después de un año con Pinochet preso y crisis económica. Mala suerte, en cierto modo, fue la de Bachelet, con un contexto de mucha polarización y del Transantiago. Lo que pasa es que este gobierno ha cometido una serie de errores que llevaron a la gente a desconfiar… Piñera es como un taxista que no maneja muy bien y que habla sin parar. Te trae nervioso en tu asiento. Y le dices que por favor ¡maneje!

—¿Fue buena su decisión de votar por Piñera?
—Sí, el país no daba más con un quinto mandato concertacionista. Cada vez que digo ¡qué desastre Piñera, cómo se puede equivocar tanto este gobierno! me acuerdo de la alternativa con las mismas caras… habría sido peor. Sería difícil saber, por ejemplo, si hubiésemos tenido estas movilizaciones ciudadanas con un Frei presidente. Mi sospecha es que sí y la Concertación habría usado el cuco de la derecha que no los deja hacer cosas. Ahora que la derecha está en el poder, no hay excusas.

—¿Este es el quinto gobierno de la Concertación o de la Alianza?
—El Chile de hoy se parece mucho más al que quería Pinochet que al de la Concertación en 1988. El país es hijo biológico de Pinochet y adoptivo del conglomerado de centro izquierda… En la medida que reconozcamos al padre, lo podemos dejar atrás. Por más que saques a Pinochet de la Constitución, sigue siendo ‘su’ Constitución. A lo mejor necesitamos una carta idéntica, pero hecha por nosotros y así nos liberamos.

—El diccionario está lleno de conceptos que son más bien eufemismos.
—Sí. Es que hay expresiones como “economía social de mercado” o “neoliberalismo con rostro humano”… Una economía social de mercado es una de mercado con cierto gasto público. Neoliberalismo con rostro humano equivale a decir ‘aunque la mona se vista de seda, mona queda’. El modelo nuestro es neoliberal.

—¿Qué términos que aparecen en el diccionario son nefastos?
—Uno que ya no existe: senadores designados.

—Ahora se suman unos bastante parecidos…
—Son senadores de reemplazo. Sigue siendo impresentable, pero es menos malo que los nombren los partidos a que sea el Consejo de Seguridad Nacional con los militares.

—¿Cambió el léxico con el nuevo gobierno?
—Hay un predominio de tecnocracia y elitismo. Los asesores de la Alianza hablan de The Coin, no La Moneda, que puede ser chistoso, pero refleja algo más profundo. También hay cosas que la Alianza las llama de otra forma. Por ejemplo la Concertación hacía puerta a puerta y la Alianza casa a casa. En los gobiernos anteriores se hablaba de campamentos y la Alianza les dice aldeas… Suena más bonito. n

De la A a la Z

Nueva Forma de Gobernar (NFG): Eslogan del gobierno de Sebastián Piñera que invoca un nuevo estilo de ejercer la conducción del Poder Ejecutivo, caracterizado por la eficiencia en la gestión, la autoridad todo terreno, las metas ambiciosas y una cierta orientación despolitizada, que prescinde, por ejemplo, de prácticas como el cuoteo o las sillas musicales. Su data reciente impide realizar una evaluación precisa de su efectividad.

Díscolo: Extraña manera de nombrar y estigmatizar a dirigentes políticos (en general diputados y senadores) que se salen de la línea de sus respectivos partidos, cultivando un perfil autónomo y hasta independiente, lo que les permite decir más o menos cualquier cosa, infringiendo la disciplina partidaria. La máxima expresión, aunque no la única, de político díscolo fue Marco Enríquez-Ominami (ME-O).

Piñericosas: Conjunto de lapsus linguae, actos fallidos, aseveraciones históricas erróneas y afirmaciones proferidas por el Presidente Sebastián Piñera en el ejercicio de su mandato, a semejanza de lo que ocurrió en el pasado en Chile con los “martes de Merino”. Entre las frases más célebres se cuentan algunos extraños calificativos: marepoto, tusunami, galactea, gabiota, Brasilea o “celebrar” el terremoto.

Desalojo: Título de un documento político ideado y redactado en 2007, tras irse de tesis, por Andrés Allamand, el que incluso dio lugar a la publicación de un libro. En ese documento se plasmó un ideal (“desalojar” a la Concertación del gobierno) y una estrategia para lograrlo (denunciando incoherencias, supuestas faltas a la probidad y su desgaste tras cuatro administraciones consecutivas), inspirándose, quizás, en la estrategia de la derecha española en los ’90.

Longueira: Apellido de un ingeniero civil de la Universidad de Chile (cuyo nombre es Pablo) que ingresó de muy joven al gremialismo, y que después de haber sido diputado, presidente de la UDI (Unión Demócrata Independiente), senador y actualmente ministro de Economía, se transformó en plato en el menú ofrecido por el restorán The Clinic. En calidad de plato, “Longueira” refiere a dos papas y una larga longaniza (antónimo: “Corteira”, probablemente bajo formas de “szwancitos”, “gorditas” o “vienesas”). Como político, lleva años anunciando su retiro. En cualquier caso, se trata de un talentoso político, de cálculo frío, y comportamiento sumamente extrovertido en radio y televisión. Ver coroneles.

Empoderamiento: Horrible manera de traducir al español el elegante empowerment del inglés. No confundir una charla de empowerment con una charla en Power Point. Por “empoderamiento” cabe entender formas de redistribución del poder hacia quienes carecen de él como, por ejemplo, mujeres o jóvenes, y más en general el pueblo, la gente o la ciudadanía, el que se manifiesta en consultas y en el goce de derechos.

Señora Juanita: Término que popularizó el Presidente Ricardo Lagos para referirse a la mujer chilena media, de clase media baja, con poca educación pero gran amor por el país. El modelo para la creación imaginaria de esta chilena fue la Señora Juanita, asesora doméstica de Lagos Escobar y Luisa Durán.

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