Sin Dios ni ley
Federico Joannon y Mirko Macari, los cerebros de El Mostrador
Fotos Rodrigo López Porcile
El fundador del diario electrónico y su director son la pulga en el oído de la elite política por sus denuncias y fiscalización a los círculos de poder. Hace poco debutaron con Semana Política, uno de los proyectos televisivos de TV de El Mostrador donde desmenuzan descarnadamente la contingencia.

Son agudos, punzantes, sin pelos en la lengua. Analizan al gobierno y a la oposición con una soltura que refleja el estilo periodístico del diario electrónico El Mostrador que —desde que nació en 2000— jamás se ha abanderizado y es la piedra en el zapato de los poderosos. Federico Joannon (47, abogado, casado, tres hijos) y Mirko Macari (41, periodista, una hija) se conocieron hace tres años, cuando Joannon, quien nueve años dirigió el medio on line, invitó a Macari a unirse como editor.
En 2009 le pasó el timón. “No es bueno eternizarse en puestos de responsabilidad”, dice este abogado de la U. de Chile, especialista en protección al consumidor, ex asesor de CHV, que además ejerce como académico y panelista de El primer café de Cooperativa. También es accionista, miembro del directorio y a cargo del proyecto de TV de El Mostrador.
Macari —que estudió leyes dos años, aunque desde niño le gustaba la política— tiene una intensa y polémica trayectoria en el periodismo. Trabajó en Reportajes de El Mercurio, fue fundador y editor de La Nación Domingo, colaborador de revista CARAS y hoy panelista de Podría ser peor en radio Bío-Bío. Saltó a la esfera pública cuando Piñera lo nombró director de La Nación, retractándose 24 horas después. La UDI presionó por su salida; no le perdonó todo lo que Mirko había escrito sobre Jovino Novoa en esos días en que recién explotaba el Caso Spiniak, en el que se le intentó vincular.
Macari —cuestionado por sus pares al pasar de un diario independiente a uno de gobierno— cree que “los medios ya no se dividen entre derecha e izquierda, sino entre fomes y entretenidos. El periodismo de trincheras se acabó”.
Bien lo saben ellos que han destapado casos emblemáticos sin importar investiduras, cargos ni color político; como cuando denunciaron la costosa casa en que viviría el cardenal Errázuriz ( 240 millones de pesos), el almuerzo de 600 mil pesos del presidente de la CUT Arturo Martínez. O al aplicar el Piñerómetro para contar los días que demoraba en vender sus acciones LAN. “Tuvimos costos en términos de publicidad. Lo importante es que nos respeten. Nuestro norte es equilibrio, independencia, pluralismo y diversidad”, indica Joannon.
Según Mirko, meterse en las patas de los caballos les ha significado “que nos vean como conflictivos. La izquierda dice que somos de derecha y viceversa. Siempre está la sospecha, te etiquetan”.
Este 2011 debutaron en Semana política, proyecto televisivo de El Mostrador donde cada martes desmenuzan la contingencia. Esto se suma a otros espacios de conversación como La cartelera, Mesa de diálogo, Hasta agotar stock y Somos lo que conversamos, que reúne a Patricia Arancibia, Paulina Dittborn y Sergio Micco, entre otros.
—El Presidente dijo que hoy existe mayor exigencia por ser un gobierno de la Alianza.
—Federico: Cómo no, si ganó prometiendo excelencia, ¡lo mínimo es que le exijan!
—Ahora le están cobrando los errores que hubo post apagón, y que recordó los momentos tras el terremoto: saturación de la telefonía móvil, nadie daba explicaciones…
—Federico: Se debía robustecer el sistema eléctrico. Por último, un software en buen estado que restablezca rápido el servicio. Desde el terremoto se sabía, pero no han llamado ni a licitación.
—Mirko: La culpa no es del gobierno. Este sistema se debe a una ley que existe hace más de 20 años. Y altiro empiezan de quién es la culpa y debiera responder, que cambiemos la ley… Va a durar tres días, y después la urgencia será otra.
—¿Frei habría enfrentado el mismo clima?
—Mirko: No, Piñera tiene razón. La Concertación era como el PRI mexicano: manejaba a los sectores de izquierda (Escalona, Andrade), mientras gobernaban los Solari, los Correa, y tenían lobbystas en la derecha. Articulaba sectores muy distintos, tenía redes… La Alianza, en cambio, para la gente simboliza algo distante: sus lugares sociales, color de piel, estatus académico. Hay algo de resentimiento. Y así como existe el momierío que le pide mano dura, está el rojerío al que le gusta la calle, la pancarta. Hoy están frente al mejor escenario para protestar por HidroAysén, Educación…
—Federico: Sí, pero recuerda que la Concertación estaba muy quebrada; su capacidad de articular y morigerar los movimientos sociales ya no era la misma, por lo que con Frei igual habrían salido a la calle. ¡Si la desigualdad la generaron ellos!
—Mirko: Lo clave es que la derecha como oposición podía contener cualquier intento de transformación. ¿Por qué no hubo reforma educacional el 2006? Por el lobby de la Iglesia, sectores de la DC y la derecha política. Pero cuando ésta llega al gobierno pierde poder. Ahora debe ejecutar y sintonizar con los cambios, si quiere ser exitosa.
“Piñera es como Pepe Cortisona de Condorito… Muy resistido, además por personas de la Alianza. Para su desgracia, injustamente, representa lo que la gente no quiere. Lo ven como empresario —aunque es inversionista y no muy soportado por hombres de negocios—, que gobierna para sus amigos, en un ambiente de privilegiados”, agrega Macari.
—Federico: Está muy solo. Y los caminos para repuntar pasan por derogar el binominal y armar otra coalición, o no hacer nada y terminar con buenas cifras macroeconómicas.
—Mirko: Ahora se ve a Piñera intentando recuperar el electorado tradicional de su sector; por eso su defensa al lucro en Educación. Recordemos que en La Moneda nunca han tenido estrategia política.
—Federico: Tan cerca de la derecha no le gusta.
—Mirko: Tampoco a Michelle Bachelet haber hecho el gobierno más neoliberal del último tiempo, pero tuvo que hacerlo.
—Federico: Ella se adaptaba fácil; al Presidente le cuesta más andar con la UDI. Y tiene una personalidad compleja: hace lo que quiere.
—Mirko: Pero aprendió, está más encorsetado por los asesores, con el ministro Chadwick cada vez más influyente, que sabe lo que representan y hasta dónde quieren llegar. Aferrándose a los principios básicos de su sector, Piñera podría subir del 26 al 35-40 por ciento. Con la centroizquierda ya no le resultó; hay animadversión, no le creen.
—Ha ido concretando: posnatal, descuento en salud de jubilados. Avanza con el AVP, con la rebaja del costo de los créditos…
—Mirko: La política es un asunto de percepciones, no de cosas objetivas. Eso el Presidente no lo entiende. Para él, sólo los números y las cifras constituyen la realidad. Está formado así.
—El accidente en Juan Fernández dio un respiro, cambió un poco la agenda.
—Federico: Pero no lo ayudará a subir en las encuestas. Es muy distinto a los mineros: hubo muertos, posible responsabilidad de la Fach, malas decisiones ¡y murió Camiroaga!… Cómo lo subieron a ese avión que no podía volver ni aterrizar, con sobrepeso, sin medidas de seguridad, caja negra ni balizas. Piñera tampoco debió ir a la isla.
—Mirko: Cambió el clima social y debilitó el ambiente confrontacional de la huelga estudiantil. Con tres meses de movilización hay un desgaste y la gente sigue de duelo, no quieren que le armen la casa de put… después de tanto dolor. Vino el 18, había necesidad de fiesta. Era la oportunidad que tenía el Presidente de retomar la agenda.
—Con el rol del ministro Allamand tras el accidente, ¿éste se dispara como presidenciable?
—Mirko: Lo hizo bien. Aparecía con chaleco salvavidas, con cara adusta buscando sobrevivientes, contando la última operación… Ha sido como un reality militar.
—Federico: Me molestó el show televisivo, la utilización de la muerte. El ministro no podía aparecer como buzo táctico… El gobierno no tuvo pudor en eso porque ¡está desesperado!
—Mirko: Eso lo hace la TV, no La Moneda… Nadie más que la televisión sabe cómo conectarse con la audiencia y el sentido común. Este accidente también le dio una tregua al director ejecutivo de TVN Mauro Valdés. Hace rato que el momierío pedía su cabeza por la forma en que cubrió el conflicto estudiantil; estaba en la picota. Además lo ven más liberal y cercano a Piñera. Ahora TVN está salvada por un rato. Quedó como una institución conectada con el duelo del país.
“La POSTURA DEL ALCALDE LABBÉ NO ES VISCERAL, FUE PENSADA. Su idea de cerrar colegios y excluir a alumnos que no vivan en Providencia o estuvo acordada con el gobierno, al que le conviene tener un termocéfalo y así mostrarse más de centro. O es una jugada personal para perfilarse como hombre de ultraderecha, del pinochetismo más duro, miembro de la Dina, que está ahí para cuando haga falta”, señala Joannon.
—Mirko: Le puso pimienta al asunto. Todos esperaban que apareciera un facho ¡bien facho! para echarle la culpa de todo. Y qué mejor ícono que Labbé. Actúa por su cuenta, se manda solo, odia a los políticos, desprecia a Piñera y a su gente por acomodaticios. Interpreta a buena parte de la derecha autoritaria, atacada con la movilización estudiantil y con un gobierno ambiguo frente al tema.
—¿Qué salida le ven al conflicto?
—Mirko: El movimiento estuvo al borde del quiebre por la tensión interna e histórica entre el PC y la ultraizquierda. Esta última tiene por tesis: mientras no ganemos todo, no hemos ganado nada. Esto hará que la Confech se desinfle y pierda la conexión y buena onda con la opinión pública, por mucho que sus demandas nos toquen a todos, desde Pudahuel a La Dehesa. Lo que se paga en Educación no es razonable.
—Federico: El gobierno está contra el tiempo; muy pronto las federaciones tendrán elecciones, y si no llega a acuerdos con los actuales dirigentes —que están por arreglar las cosas—, puede quedarse sin interlocutor, y tendrá que partir de la nada. Ahora, este es un movimiento con memoria, muchos vienen del 2006, y si lograran apaciguarlos, el próximo año los tendremos encima de nuevo.
—¿La Concertación logrará reestructurarse y tener un candidato de consenso para el 2013?
—Mirko: Les ‘venderá’ a los empresarios —que ya se dieron cuenta que Piñera no es buen negocio— que Bachelet representa el equilibrio para tener así a todos contentos. Da lo mismo que la Concertación esté en el suelo; ella está en las nubes. Por eso se dan el gustito de negarle la sal y el agua al gobierno. Lo han pasado muy mal fuera del poder. En el mundo privado no tienen los sueldos, privilegios, boletas ni prebendas que les daba el papá Estado. Llegará la mamá y todos se ordenarán detrás de ella por esa cultura de repartir.
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