‘Las críticas de la oposición ¡valen hongo!’
Nelson Ávila, cenador de la Redpública, autodesignado y vitalicio
Por Pamela Aravena Bolívar Fotos Rodrigo López Porcile
Twittero empedernido y cada vez más crítico de los políticos, asegura que “la Concertación es cómplice de los fracasos de este gobierno” porque bajo su mano se sentaron las bases de los temas más cuestionados hoy.

“De profesión administrador público, también es escritor. Fue un intransigente fiscalizador, tenaz en la defensa de la probidad pública. Ha utilizado la excelencia de su lenguaje y el humor como eficaces herramientas en todos los campos en que ha actuado. No sólo ha sido un destacado protagonista de nuestra historia política reciente. Nelson Avila, también ha incursionado en las ventas”.
Así se presentó en la web hace nueve meses el ex senador para ofrecer sus servicios como charlista motivacional en ventas. Sus dotes en marketing, afirma, las adquirió durante el exilio. “Fui un verdadero tigre en el mercado venezolano; en la venta de seguros preparé a numerosos agentes, gané premios y fue una experiencia gratificante”.
Sin embargo, aún no dicta ni una conferencia… “Esto necesita un periodo de preparación. Una vez que lo termine, las charlas estarán en condiciones de salir al mercado. Y seré el más caro. Mientras, hago asesorías puntuales y escribo cosas pendientes, que no había podido abordar”.
Alejado de la política desde marzo de 2010 —cuando entregó el sillón senatorial al DC Ignacio Walker—, Avila se ha tomado las redes sociales a través de los tweets y en 140 caracteres desata su lengua irónica y humor negro. “Miro los toros desde la barrera, pero no estoy fuera. Tengo opinión y 76 mil seguidores. Cuando llegue a los 100 mil me voy a convertir en un medio de comunicación en mí mismo, con poder de decir lo que quiera”.
Sigue viviendo en Rinconada de Los Andes y cuando viene a Santiago aterriza en el departamento de su suegra en El Golf. Dice tener un pasar tranquilo, pues no se encalilló para las parlamentarias. Al estilo de algunos deportistas que hablan de sí mismos en tercera persona, el ex senador asegura: “Nelson Avila es el único político que no contrajo deudas en la campaña electoral porque siempre se ha ajustado al presupuesto con que cuenta”.
Pero aparece la rabia acumulada y vuelve a la primera persona: “En la última elección dispuse de 49 millones de pesos, exactamente el 5 por ciento de mis adversarios que gastaron mil millones”.
—Eso es mucho dinero, la ley no lo permite…
—Hice un minucioso estudio del costo de campaña —de Lily Pérez, Ignacio Walker, Carlos Ominami y Marcelo Forni—, y cada uno gastó una cifra parecida. Piense en las gigantografías asentadas en enormes bases de fierro, inalcanzables para un presupuesto basado en financiamiento público. Hubo sectores que no supieron que era candidato por la V Cordillera. Quedé huérfano de apoyo económico y mis posibilidades se redujeron drásticamente.
—¿También el encanto por la política?
—Si la política ha sido cooptada por el mercado, no existe posibilidad alguna de que me pueda desempeñar ahí. Salí de la política dando un portazo y esa puerta se clausura para siempre— sentencia para que no queden dudas al respecto.
—Y ahora, con tanta protesta dando vueltas, ¿cómo se califica? ¿Independiente, concertacionista, oficialista?
—Como dice mi perfil en Twitter, soy un cenador con c, de la Redpública, autodesignado y vitalicio.
—¿Le gustó la propuesta educacional del Presidente Piñera?
—El GANE (Gran Acuerdo Nacional por la Educación) es una ingeniosa forma de presentar un producto, con envoltorio atrayente, pero el contenido no altera lo fundamental, de allí el rechazo de los estudiantes.
—¿Partidario de transparentar el lucro, pero no terminar con él?
—Creo que cualquier esfuerzo por transparentarlo se estrellará contra esas costumbres atávicas, por parte de quienes se desenvuelven empresarialmente en la educación, de hacer los correspondientes ‘recortes’.
—Cuando se habla del lucro, todos se acuerdan de los políticos de derecha que tienen o han tenido intereses en universidades privadas. Lavín y Larroulet, en la UDD, o Pablo Longueira en la U. San Sebastián. Pero poco o nada se menciona a los concertacionistas: el DC Gutenberg Martínez, socio mayoritario de la U. Miguel de Cervantes; el senador radical José A. Gómez y el ex ministro DC Sergio Molina en la U. del Mar; Ernesto Schifelbein en la U. Santo Tomás, Mariana Aylwin en la Uniacc y Jorge Arrate en la Arcis, por nombrar a algunos.
—Sí, es verdad. En este caso no hay que sólo imputarle al gobierno los compromisos de sus miembros en el plano educativo; en buen número también en la Concertación los tienen. Es el sistema político en su conjunto el que queda inhabilitado para actuar de manera resuelta en esto.
“¡Aquí no cabe distinguir entre unos y otros: la gente los está juzgando a todos! Esto no hará sino profundizar el abismo que se está creando entre gran parte de la ciudadanía y el sistema político”, asegura.
—¿Ha tenido vínculos con alguna universidad?
—Nunca.
—Con su suegro, el ex canciller Enrique Silva-Cimma, sí se relacionó con el negocio…
El “cenador con c” piensa un momento, mira de costado, toma aire y explica:
—Para ser rigurosos, intentamos impulsar un proyecto de una universidad a distancia, pero fracasó por el lado de los financiamientos y murió a medio camino. Colaboré con personas que tenían mucho mayor peso que yo en la sociedad, como Silva-Cimma y (Juan Agustín) Cucho Figueroa.
—También apareció vinculado a la U. Mariscal Sucre, justamente con Silva-Cimma y Figueroa. Fueron socios y directores en una universidad que terminó siendo cerrada en 2003, acusada de irregularidades académicas y financieras.
—¡A ésa me refiero! Participé en los esfuerzos iniciales, pero fracasó el financiamiento.
—Vayamos al punto: ¿pudo lucrar?
—No, al revés. En esa etapa sólo hubo esfuerzos por sacarla adelante.
—Pero su intención fue lucrar.
—La verdad es que nunca pensé en ese aspecto. Aparecía como un proyecto sumamente atractivo, era una universidad a distancia, cuyo modelo había tenido gran éxito en Venezuela.
—¿Qué le pareció el cambio de ministros?
—Piñera optó por darle mayor densidad política a su gabinete. Cree que con un vehículo 4×4 remontará los obstáculos del camino. Pero no capta aún que vienen arenas movedizas.
—¿Cómo pueden sentirse motivados el gobierno y el Presidente con un rechazo que supera el 60 por ciento?
—Es difícil caminar con un lastre tan pesado… Si él desea de verdad modificar esto, debe hacer un cambio fundamental en su forma de actuar. La omnipresencia solo le resta puntos.
—¿Y ese rechazo lo atribuye a las críticas de la oposición o a los autogoles del gobierno?
—¡La oposición y sus críticas valen hongo! Los opositores no tienen relevancia.
—¿Qué sucederá en 2013?
—Nos encaminamos a una crisis muy profunda que es la que comienza a darse en otros lugares —como en España con los indignados— con un repudio masivo al sistema. Si los poderes públicos no asumen con realismo lo que pasa, corremos el riesgo de desbordes sociales aún más importantes.
“LA OPOSICIÓN NO PUEDE CAPITALIZAR NADA EN RELACIÓN A LOS FRACASOS DEL GOBIERNO, PORQUE ES CÓMPLICE. Ya sea ahora con los acuerdos a que va llegando con el Ejecutivo o porque la gente los identifica como quienes sentaron las bases de lo que hoy gravita en la sociedad”.
—O sea, cree que en los mandatos concertacionistas se sentaron las bases de los conflictos de HidroAysén y de la Educación, entre otros.
—Exacto. Y lo digo claramente: ¡Ningún parlamentario tiene autoridad moral para pronunciarse sobre el sistema educacional porque lo avalaron en su minuto y fueron incapaces de plasmar en el texto legal lo que era el clamor de la ciudadanía en ese momento! Tengo el orgullo de haber sido el único voto en contra de la LEGE (Ley General de Educación).
—¿Ha participado en alguna de las marchas?
—En HidroAysén. En las otras, por Twitter.
—¿Le quedan amigos políticos?
—Muy pocos porque puse distancia. Soy cada vez más crítico de aquello de lo que formé parte.
—¿Qué pensó cuando supo de las 182 plantitas de cannabis encontradas en el fundo Los Boldos de la familia Pinochet?
—Me dije ¡por fin nace algo bueno en los predios del general! Insospechadamente ha surgido post mortem un vínculo que nos une.
—Después del infarto, ¿dejó la marihuana?
—No es que sea un marihuanero consumado; defiendo el derecho de las personas a decidir, porque estoy convencido de que la actual política de drogas ahondará el fracaso y seguirá acarreando más víctimas y más desastres en todos los aspectos. Si para impulsar mejor este movimiento tuviera que fumarme un pito en la Plaza de la Constitución, lo haría.
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