‘Que los cuidados del sacristán no maten al señor cura’
José Antonio Kast y el blindaje RN al ministro Hinzpeter
Fotos Rodrigo López Porcile
“Si veo que mi gobierno no está haciendo lo que debe para superar la desigualdad, entonces voy a ir a exigir… No trabajé veinte años para seguir haciendo lo mismo que la Concertación”, afirma el diputado que muchos ven como el delfín de Longueira. Hoy es el quinto integrante de la directiva UDI.

Transmite seguridad. Totalmente empoderado como uno más de la nueva mesa directiva, con Longueira, Novoa, Larraín, Dittborn, el equipo que acompañará a Juan Antonio Coloma hasta las próximas elecciones, en agosto de 2012. O poco antes, tal vez, según como sigan las cosas…
No le resultó fácil entrar en éste, el tradicional círculo UDI. “Nada peor que un grupito ordenado, que piensa igual; se juntan donde Jovino un domingo por la noche y toman decisiones. No oyen a nadie”, reclamaba Evelyn Matthei cuando Kast perdió las internas en agosto de 2010 frente a una victoria aplastante de Coloma, con un 68,7 por ciento. Entonces ella denunció intervención del padrón electoral. “Siempre después de las elecciones se producen tensiones, es natural, somos humanos”, dice el parlamentario por el distrito 30 (San Bernardo, Buin, Paine) bajándole el perfil a la polémica, fiel a la disciplina gremialista y a la máxima la ropa sucia se lava en casa. Esto, sin embargo, no le impide levantar la voz de vez en cuando o golpear la mesa por escrito, como hizo con su ‘carta bomba’, firmada por 35 de los 39 diputados del partido que cuestionaron la conducción política del gobierno y, en particular, el rol del ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.
Uno de los principales reclamos de ese escrito: que La Moneda converse proyectos con la oposición antes que con parlamentarios oficialistas. Sucedió con el Acuerdo de Vida en Común, AVC, que a petición del gremialismo fue excluido del discurso presidencial del 21 de mayo. “¡Esa fue la mejor cuenta de los últimos años! Pero al día siguiente se guardó en el baúl y se levantó por parte del propio gobierno el AVC, ¡ese fue el error! No se puede fijar la agenda de gobierno por un twitter más o uno menos… Tampoco puede ser que los ministros tengan una opinión distinta respecto de un mismo tema, por ejemplo, la restricción a los catalíticos. Estas cosas tienen que estar previamente conversadas”.
La carta de los gremialistas liderados por Kast fue la primera estocada al corazón de Palacio. El insinuó, incluso, un cambio de gabinete, apuntando al jefe de ministros y presidenciable RN.
Y el golpe de gracia lo dio Pablo Longueira en la junta de Cauquenes. Ahí hizo un histriónico y duro diagnóstico del mandato Piñera, criticando el estilo “personalista, la falta de relato, coherencia y la letra chica”…
—¿No era mejor que Coloma renunciara?
—Él tuvo la virtud de saber conducir una situación compleja. Lo más fácil era decir me voy… pero habría desatado una crisis más grande.
—Ahora usted ¿también es coronel?
—Los coroneles están superados dentro del partido. Tampoco se trata de ganadores o perdedores.
—Entonces, su nombramiento es señal de que los ‘históricos’ son cosas del pasado.
—No sé cómo explicarlo… es parte de un proceso que viene desde el verano, cuando rearticulamos el funcionamiento interno y Longueira con Chadwick asumieron la jefatura de bancada, y yo la de los parlamentarios. Se ha ido dando naturalmente. Me tocó encabezar un proceso de un importante grupo que queríamos cambiar la forma de tomar las decisiones y recuperar el debate interno. Aunque perdimos las elecciones, no nos quebramos ni se generaron facciones internas.
—Sin embargo, Evelyn Matthei denunció que se había alterado el padrón electoral.
—Eso lo zanjó el Tribunal Supremo. La elección fue bien llevada, al margen de apasionamientos.
—Matthei dijo también que el presidente de la UDI hizo un acuerdo con Piñera: él lo proclamaba como candidato a cambio de que RN moviera a Lily Pérez del Maule, donde Coloma competiría en las parlamentarias.
—No es tan así. Lily pidió irse a la V Región y Coloma tuvo una elección competitiva. Lo que se hizo fue potenciar nuestra capacidad electoral, ganar espacios. Y la decisión de apoyar a Piñera fue de partido.
HAY GREMIALISTAS QUE AFIRMAN QUE POR ESE PACTO, COLOMA HA SIDO BLANDO con el gobierno. “No es fácil asumir el cambio: pasamos de ser un partido de oposición a uno de gobierno. No se nace sabiendo”, comenta coinciliador Kast.
—Suena indulgente comparado con la carta… Edmundo Pérez Yoma, ex ministro del Interior, dijo que jamás vio una crítica directa a un Presidente ¡desde su misma coalición! ¿Lo calibró bien?
—No fue algo de un momento, venía de mucho antes. Ya habíamos manifestado nuestros reparos a la forma de tomar decisiones. Fue una respuesta pública a hechos públicos. Si el gobierno trabaja con la oposición y no con la coalición gobernante en temas relevantes, se produce un punto de inflexión. Cuando Ricardo Lagos Weber y María Antonieta Saa son invitados a La Moneda para hablar del AVC, pensamos que eso también podía pasar con otras materias. El problema no es con el AVC sino con nuestra forma de tomar decisiones. Antes de llamarlos, el gobierno debió hacer un debate profundo con nosotros.
—En el consejo ampliado de Cauquenes Longueira dijo que la baja en las encuestas se debe a la personalidad del mandatario. ¿Cuál es su diagnóstico?
—Es la forma de coordinarse, lo que corresponde al ministro del Interior. Tiene que preocuparse de que todo funcione armónicamente, más allá de si el Presidente tiene un carácter fuerte o no. Además, los ministros deben ser más proactivos en comunicar lo que están haciendo, defender las realizaciones del gobierno.
—Esa es materia de la vocera Ena von Baer. Llama la atención que no la toquen ni con un pétalo en cambio a Hinzpeter, candidato presidencial de RN, sí… El partido reclama porque le están rayando la pintura.
—Esa es una visión parcial. ¿Conoce el refrán que los cuidados del sacristán no maten al señor cura? Ojalá que los sacristanes del ministro no terminen aniquilando sus posibilidades de llegar a La Moneda.
—Longueira también aludió a la ‘letra chica’ como una causa del bajo apoyo ciudadano.
—Ese es un eslogan de la Concertación. Este año hemos visto un cambio de actitud bastante obstruccionista: critican antes de que el proyecto llegue al Congreso, ni siquiera están para el debate. Si el clima político está enrarecido es en gran medida por la oposición. Pero no es algo irreversible, nos queda tiempo para enmendar el rumbo.
—La oposición dice que antes se articulaban mejor los proyectos, que se conversaban con la Alianza antes de presentarse al Parlamento.
—Es que negociar con ellos resulta súper difícil. ¿Quién es el interlocutor válido en el PPD, Carolina Tohá o Guido Girardi? Y en el PS, ¿se lo planteamos a Andrade, a Escalona o a Isabel Allende? Son líneas distintas… Por un lado, algunos parlamentarios dicen que la Concertación se acabó y, por otro, uno ve a los presidentes de los partidos reuniéndose. O que los diputados DC cuestionen a Ignacio Walker por juntarse con el gobierno. Así como nos costó asumir la conducción, a ellos les ha resultado infinitamente más difícil su rol opositor.
—Algo parecido sucede en la UDI: el liderazgo de Coloma quedó en veremos con la carta de los diputados y el golpe de Longueira.
—Esa carta no se hizo a espaldas de Coloma. Llamó la atención, pero los parlamentarios tienen una voz, siempre la han tenido. Y lo de Cauquenes fue un proceso, no una sorpresa absoluta. Debemos cumplir con nuestra agenda social, sacar adelante los ejes centrales por los que nos eligieron, no nos desviemos…
—Más que una preocupación por lo social, quizá lo que temen es perder las presidenciales 2014.
—Eso sería reducirlo a un tema electoral. Claro que es importante, pero no nos ponemos eufóricos cuando las encuestas andan bien ni nos deprimimos cuando van mal. En el partido no reaccionamos histéricamente. Hemos pasado por crisis más grandes, como el Caso Spiniak. Y salimos airosos.
—¿El nuevo candidato debe salir de la UDI?
—No es una cuestión de voluntarismo. Para que sea nuestro debemos potenciar liderazgos, lograr muchas opciones presidenciales. Si no, puede ser un independiente o de RN.
—Y si es UDI: ¿Golborne, Lavín o Matthei?
—Tengo una muy buena opinión de Golborne, lo ha hecho muy bien, igual que Joaquín Lavín en Educación y Evelyn Matthei en Trabajo.
—Hay quienes creen que lo de Longueira en Cauquenes corresponde a una agenda personal: pavimenta su camino para La Moneda.
—Eso es no conocerlo ni a él ni a la UDI. Siempre optará por lo mejor para el país. Ojalá que nuestros dirigentes tuvieran su misma potencia.
—¿Le gusta como candidato?
—No hay que cerrarse a ninguna opción.
—Lo acusan de personalista, de andar pasado de revoluciones…
—Son más mitos.
—En Cauquenes dijo que al gobierno no había que pedirle sino que exigirle, lo que molestó a varios.
—En el debate se hablan muchas cosas, lo importante son las conclusiones. Pero si veo que mi gobierno no está trabajando lo que debe para superar la desigualdad, entonces voy a ir a exigir. No trabajé veinte años en política para seguir haciendo lo mismo que la Concertación.
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