Panelistas al pizarrón
Por Franco Fasola Fotos Diego Bernales
Juan Carlos Eichholz y Alfredo Joignant —de Tolerancia Cero y Estado Nacional— encaran la contingencia desde veredas opuestas. Sin embargo, coinciden en puntos claves. De hecho, al escoger los mejores ministros…

Posan tranquilos para el fotógrafo mientras conversan sobre el traslado de Juan Carlos Eichholz (43, abogado) a Estados Unidos donde vivirá un año sabático y el libro que prepara Alfredo Joignant (46, sociólogo). Bromean por la diferencia de estatura y se disponen a desmenuzar la actualidad en la Confitería Torres de Isidora Goyenechea.
Analistas avezados, no se atropellan, dejan que el otro argumente, se conceden puntos y aclaran visiones. Piden café. A veces parece que les gustaría ser su contraparte, porque los temas en agenda son resbalosos para ambos…
—En este ambiente un poco enrarecido por movimentos y demandas sociales en aumento, ¿cómo podemos entender el cruce entre números positivos, como el 7 por ciento de crecimiento, con niveles de aprobación del Presidente de 40 por ciento?
—ALFREDO JOIGNANT: Hay que tener ojo con las encuestas. Sucede que en las próximas Adimark y CEP vamos a estar frente a una paradoja: economía en expansión importante y un gobierno con popularidad a la baja, muy probablemente por debajo de ese sicológico 40 por ciento.
—JUAN CARLOS EICHHOLZ: Es evidente que La Moneda está moviéndose, no es pasiva. Si hay algo que caracteriza al mandato Piñera es enfrentar los temas, dar la pelea y estar en muchos ámbitos al mismo tiempo. Si uno repasa, prácticamente no existe área en la que no se esté haciendo algo relevante. Eso, por definición produce ruido. Cuando concretas transformaciones se producen desacomodos y, por tanto, críticas. Algo de eso ocurre aquí. Un aspecto que debe trabajarse mejor, es lo educativo. Se necesita un presidente que frente al micrófono cuente el cuento, que explique, dé razones, que se conecte con la gente en aquello que las personas puedan estar pensando.
—Con respecto a eso del ‘relato’ que Longueira puso sobre la mesa, el 21 de mayo se pasó de “la nueva forma de gobernar” a la erradicación de la extrema pobreza.
—JCE: Eso estaba desde el primer día y tiene dos aspectos: de aquí al 2014, el fin es la extrema pobreza. Y hacia fines de la década, el objetivo es terminar con la pobreza y alcanzar nivel de país desarrollado. Si lees el programa, los discursos, este tema estaba ahí, lo que pasa es que era más fuerte en ese momento el ‘relato’ —si queremos llamarlo así— de la nueva forma de gobernar.
—AJ: Tengo mis dudas respecto a esto de la extrema pobreza y la pobreza, por dos razones. En primer lugar, porque la erradicación de las dos está presente desde el 11 de marzo de 1990. Por tanto, es una retórica marcada por la lógica de la continuidad, con logros. Frente al discurso del 21 de mayo de Piñera —contradiciendo al mundo del cual provengo—, debo decir que no lo encontré malo. Es coherente, pero frío. Bien articulado, bien pronunciado; sin embargo, no constituye un sello. Por eso sigo pensando que Longueira tiene un punto. Ahí hay algo pendiente por parte de La Moneda.
Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

