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‘Lagos no debe estar en la contingencia’

Los desclasificados de Escalona

Por: CARAS

Por Pamela Aravena Bolívar Fotos Diego Bernales

Su carta al 2013 es Michelle Bachelet, qué duda cabe. Y por la Alianza, afirma, los candidatos deberían ser Andrés Allamand y Pablo Longueira. Todo esto, claro, suponiendo que oficialismo y oposición logren remontar en las encuestas…

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Camilo Escalona saca su voz rotundamente opositora para, entre otras cosas, recalcar que la Adimark demuestra el fracaso de la Alianza en el gobierno. Pero también saca su pluma: hace poco lanzó su sexto libro, ‘Archivo Desconocido’ (Editorial Alfaguara), donde se burla de algunos personajes-estereotipos de estos últimos años. “Son dos mis preocupaciones literarias: la memoria histórica, es decir, que no haya amnesia, no con ánimo revanchista, sino para que la sociedad no pierda la lección de lo que ocurrió; y segundo, revelar a las personas, porque detrás de amarguras, alegrías o tragedias, siempre hay seres humanos”.

—Y como ser humano, ¿qué es lo que más echa de menos del poder?
—Nada, porque seguí siendo parlamentario, mi vida no tuvo un cambio drástico.

—No habrá quedado en la calle, pero era uno de los más influyentes del mandato Bachelet.
—Nunca fui ministro, subsecretario ni intendente y, por tanto, nunca tuve un poder fáctico.

—¿A qué atribuye la baja del gobierno y del Presidente en la última Adimark y por qué la Concertación no logra capitalizar ese resultado?
—La impopularidad responde a múltiples factores: HidroAysén, las promesas incumplidas, la reiteración de anuncios, sobreexposición mediática del Presidente… Ahora, si lo capitaliza o no la Concertación, se sabrá el 2013.

—¿La encuesta le genera esperanza de recuperar La Moneda?
—Falta mucho para la próxima elección. Sin embargo, por lo que se ve, los dos presidentes de partido que tiene Piñera le son lejanos: (Juan Antonio) Coloma se hizo parte en la rebelión de sus diputados por el Acuerdo de Vida en Común. Por su lado, Carlos Larraín se desentiende. El diagnóstico es muy malo. El Presidente está abandonado por su propio entorno. Eso explica que confirmara al gabinete: fue para recuperar autoridad.

—Volvamos a la Adimark: la Concertación marca apenas 23 por ciento de apoyo, ¿por qué tan bajo?
—Porque existe un distanciamiento ciudadano hacia el sistema político. En lo personal, he sugerido apoyar la iniciativa popular de ley y el plebiscito, como instancias para que la ciudadanía tenga espacio. Se trata de abrir el sistema.

escalona-texto—¿En su conglomerado le quedan amigos después de decir que hay una lista de dirigentes que aún no asume culpas por la derrota presidencial?
Sonríe y piensa largo antes de responder:
—La política no es propicia para la amistad.

—¿Echa de menos las disculpas de los candidatos que no quisieron ir: Lagos e Insulza?
—Insulza hizo una fuerte autocrítica hace poco, cuando afirmó que no debió postularse estando en la OEA, lo que indujo al PS a un error de altísimo costo. Tapó la puerta: Navarro y Arrate podrían haber concursado dentro del partido, por ejemplo.

—¿Y está entre quienes quieren ver más a Lagos en la política contingente o entre quienes creen que su tiempo ya pasó?
—Lagos no debe estar en la contingencia sino en la política programática, sería absurdo que jugara otro rol.

—¿CUÁL DE SUS CONTENDORES LO IRRITA MÁS? En los últimos meses tuvo encontrones con Felipe Larraín, Cristián Larroulet, Rodrigo Hinzpeter y Ena von Baer, sin olvidar sus antiguas escaramuzas con Allamand.
—Hinzpeter, porque incurrió en una ofensa personal de la que no ha dado excusa. En noviembre, cuando recordé que el ministro Larroulet fue miembro del régimen militar (como jefe de gabinete de Hernán Büchi), para defenderlo Hinzpeter dijo que mis expresiones eran una incontinencia de cantina, o sea, me trató de borracho. Respecto de esa ofensa, haciendo uso del reglamento, rechacé la imputación del ministro en la sala y declaré injuriosos sus términos. Los senadores, incluyendo oficialistas, me apoyaron. Después, la Cámara le envió un oficio que no ha contestado.

—La vocera lo mandó callar. ¿Por qué eso le recordó a Pinochet? A mí más bien me trajo a la memoria al rey Juan Carlos con Hugo Chávez…
—Tal vez ella intentó eso, pero cada país tiene su historia. Una ministra vocera tiene que actuar siempre pensando en el sentido común de la sociedad a la que se dirige y en el patrimonio cultural en el que está inserta. En ese sentido, el PS fue acallado durante 17 años por la fuerza y ella se dirige a mí, un socialista. No debe olvidar eso.

—Usted recalca que ciertas cosas “no se hacen”, pero ¿está en posición de eso luego de su pelea a garabatos con José Antonio Gómez, sobre el escenario, después de las primarias?
—Sí, por una razón muy simple: yo di excusas. En cambio, ahora han existido dos o tres hechos graves de autoridades gubernamentales que no han ofrecido disculpas.

—¿Algún ministro lo sorprendió para bien?
—¿Independiente de las discrepancias?

—Sí.
—Creo que (Felipe) Bulnes… Y, desde el punto de vista técnico, Felipe Larraín también. Y Kast realmente le pone esfuerzo…

—El Presidente los conminó a ser una oposición constructiva frente a las reformas sociales. Una es la rebaja del 7 por ciento por salud a los jubilados; otra, el postnatal de seis meses. ¿Por qué estuvieron en contra siendo medidas populares?
—Diciéndolo así es lógico que lo aprobemos, pero el proyecto de la salud llega a la gente con una pensión inferior a 127 mil pesos. Están creando expectativas en toda la población de jubilados… Respecto del postnatal, el subsidio debe ser para todas las mujeres. Claro, alguien podría decir “¿y por qué no lo hicieron ustedes?”.

—¿Y por qué no lo hicieron?
—No podíamos hacer todas las cosas de una vez.

—Fue el más fiel partidario de Bachelet en su gobierno y hoy defiende su legado político-social. ¿Cabe alguna duda de que ella será su presidenciable 2013?
—No, pues, no cabe… aunque no me adelanto porque hay que reconocer el derecho a postularse de las figuras nuevas, que no son tan nuevas: Ignacio Walker, Claudio Orrego, Guido Girardi, Carolina Tohá, Ricardo Lagos W…

—Tohá afirmó que no pueden depender de una decisión de Bachelet. ¿Hasta cuándo hay que esperar a la ex Presidenta?
—Hasta después de las municipales.

—¿Cree posible hacer las paces con sus ex compañeros socialistas Carlos Ominami y Marco Enríquez-Ominami?
—Depende de lo que hagan.

—No pareció tan duro como otros concertacionistas con MEO, en su propuesta de crear un frente programático opositor. ¿Todo suma para sacar a la Alianza de La Moneda?
—Las puertas están abiertas, por eso propuse por escrito que para las presidenciales 2013, elijamos al candidato a través de primarias abiertas con todas las figuras que quieran participar.

—Si ya piensa en el 2013, analice a los presidenciables de la derecha: Hinzpeter, Allamand, Matthei, Longueira y Golborne.
—Hinzpeter tiene el apoyo del Presidente, ésa es su fuerza; su debilidad: es ministro del Interior y los delincuentes siguen haciendo de las suyas. Allamand posee la fuerza de su peso interno en RN, pero poca visibilidad. A Matthei le sobran ganas, pero tiene mal carácter. Golborne cuenta con popularidad… y poco peso político. Longueira, al revés… Ahora, si fuera por los padres de esta derecha, los candidatos tendrían que ser Longueira y Allamand.

—¿A cuál le teme más?
—¡Ah, ése es secreto de Estado!

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