Carlos Larraín, senador y presidente de RN
Fotos Rodrigo López
Todo el empeño que hicimos por llegar a La Moneda y él sale a pasear sin combustible”, agrega con humor a pesar de que el mandatario —militante RN— tampoco lo escucha, cree él. Larraín teme que el gobierno caiga en un peligroso cuadro de asepsia política que, sumado al ‘síndrome de hombre orquesta’ de Piñera amenazaría la opción de la derecha al 2014.
Carlos Larraín maneja su Mercedes Benz oscuro y antiguo desde la sede de RN en Antonio Varas hasta la Confitería Torres en Isidora Goyenechea. ¿Tiene plata para el estacionamiento? Ando con 800 pesos… Esas cosas pasan cuando se sale muy apurado”, dice encogiéndose de hombros, manteniendo el buen ánimo a pesar de que se reconoce superado entre la presidencia de RN y su nuevo rol en el Senado, en lugar de Andrés Allamand. “Ha sido como volver a la escuela, salvo que las neuronas se endurecen. Trataré de comportarme porque tengo una tendencia anárquica potente”.
—Y tan ordenado que se ve…
—Que use corbata no significa que lo sea. No me gustan los porque sí, sobre todo en temas archidiscutibles; me incomodan estos santones contemporáneos, seres intocables que su único mérito es haber adherido a la izquierda. Pero mi anarquía no pasa de eso, no salgo a tirar piedras…
—Ahora deberá dejar de lado la rebeldía y plegarse a los proyectos del gobierno.
—Haré lo que pueda. Existen distintos niveles para hacer valer los puntos de vista. Es por capas, como la torta milhojas; acá no hay cocineros de París que vengan a traernos la receta.
—¿Iría contra La Moneda si le parece necesario?
—¡Por supuesto! Si el gobierno hubiese salido con algo similar a ese budín del aborto terapéutico, me habría opuesto. Hay temas que van más allá de la cuestión política. También se van a encontrar conmigo si tratan de defender el mercado a ultranza o hacernos creer que el Estado lo arregla todo.
—Con Juan Antonio Coloma, presidente de la UDI, se va a topar seguido en el Senado. Y las relaciones han estado bastante tensas.
—Nos llevamos bien, aunque es hermético… Le trabaja al silencio. En la UDI está todo el día haciéndole al crochet, urdiendo encajes bien enredosos, muy finos… Yo le digo, ¡suelta el crochet, hombre por favor! Ahora, a propósito de las elecciones en La Florida, lo llamé para preguntarle: Oye, ¿dónde tienes a la pobre concejala Gallardo, la secuestraste? No le gustó nada. Es bien serio él…
SE RÍE AUNQUE EL HORNO NO ESTÁ PARA BOLLOS. En este caso, Larraín terminó apoyando al concejal UDI, Rodolfo Carter, a pesar de que la diputada RN Marcela Sabat y su padre, el edil de Ñuñoa Pedro Sabat, se oponían tenazmente acusándolo de liderar un supuesto ataque a la sede de campaña de la parlamentaria. “Verdad que con los Sabat había un asunto pendiente, pero esa es una cuestión propia de tribunales”.
En las relaciones de los dos partidos aliancistas, el episodio más expuesto se vio este verano, con el capítulo de Jacqueline van Rysselberghe. La UDI presionó al gobierno para que la intendenta siguiera en el cargo y Larraín —que hacía meses criticaba el trabajo de la militante UDI, acusándola de dirigir “su propio feudo” y no incorporar a figuras de RN—, tuvo que masticar sus palabras. “Esa fue una defensa corporativa con malos resultados políticos, porque el gobierno de la VIII Región sigue trancado a pesar de que es la zona más golpeada por el terremoto. Debió haber sido el Cabo Cañaveral de la reconstrucción, y no pasó de ser un taller mecánico de Diez de Julio. Y de bicicletas, que es peor…”.
Frente a la acusación constitucional que propicia la oposición, Larraín dejó en libertad de acción a los parlamentarios RN. “Como corresponde. El problema será convencer a algunos votos independientes, porque el gobierno en lugar de estar preocupado de temas más gordos, debe estar reuniendo apoyos para la intendenta… Poco productivo”.
—La Contraloría Regional investiga a Van Rysselberghe por una serie de situaciones ocurridas cuando era alcaldesa. Pagos de sobresueldos, entrega irregular de viviendas sociales, entre otros…
—Hace mucho que vengo advirtiendo sobre la necesidad de reforzar la acción del gobierno regional. He visto el destino tanto de la VIII Región como de Magallanes. Eso me graduó de vidente, aunque no me comprendieron las autoridades…
—Dirige el partido del Presidente. ¿Qué siente cuando, según usted, él no lo considera mucho?
—Un poquito de lástima porque lo hemos ayudado tanto… Pero uno no está acá por los dulzores.
—¿No le dan ganas de dejar su rol en RN?
—Por supuesto. De repente me canso. Pero la política es así, jaleosa, hay que ir afirmándola todo el tiempo, ponerle
un buen molde. Eso es quizá lo que está fallando.
—La UDI les ha pasado la aplanadora.
—Pero ya nos estamos acostumbrando… Hay gustos que merecen palos (se ríe como resignado).
—Usted no parece ser de los que se quedan conformes cuando eso sucede.
—Llevo muchos años casado y sé lo que es mantener vivo el afecto: trabajoso. Con los socios estamos tan de acuerdo en todo lo importante, que podemos tener discrepancias periféricas. Muchas parejas se quieren y pueden disputarse porque la sopa está muy salada, el marido ronca o se va con los amigos y vuelve pasadas las doce de la noche. Eso no echa abajo la vida en conjunto.
—¿Y que uno se imponga y mande más?
—Eso es más delicado, se puede venir abajo la cosa. A la UDI les atrae mucho la hegemonía y así no nos van a convencer de votar por ellos dentro de los próximos tres años. Genera anticuerpos, toxinas y desagrados… Puede colapsar esta vieja amistad.
—Y liquidar las opciones presidenciales 2014.
—Lo que nos puede esterilizar políticamente es que no existan metas claras. También esa sensación de hombre orquesta del Presidente, que no puede saberlo todo por capaz que sea. Y que se debilite el afecto gobierno-partidos, porque hay una tentación hacia la asepsia política. El Ejecutivo tendrá que hilar mucho más fino. Necesita sensibilidad política; nosotros y el Presidente la tenemos.
—¿RN Pedirá primarias?
—Sería lógico; nos gustaría prolongar estos cuatro años forzosamente comprimidos por el terremoto y redondear por lo menos a ocho años con el enfoque de Renovación Nacional. Aunque no estamos cerrados y podemos trabajar con mucha otra gente, incluso de otros partidos con tal de ampliar este cauce ancho de lo que se llama la centroderecha.
—¿Se refiere a la DC?
—Me refiero al PRI, al Partido Radical, a algunos sectores de la DC, aunque Ignacio Walker me manda a paseo cada vez que digo esto. Claro que para abrazar a las niñas hay que tomarse una Coca-Cola primero. Es gradual esto del amor.
—Ahora podrá coquetearle en el Senado.
—Nos vamos a topar más seguido, todavía podemos tomarnos la Coca Cola…
“VEO AL PRESIDENTE CON UN RIESGO DE SURMENAGE. Puede terminar en un estrés ocupacional y el país necesita un mandatario que piense. El pueblo quiere un líder aplicado, trabajador y ocurrente, concentrado en el futuro”.
—Da la impresión de que el mandatario anda un poco disperso, se traspapela en los discursos…
—Está concentrado, pero se tupe porque ¡tiene tantas cosas al mismo tiempo! Lo imperdonable es que no viera si le alcanzaba el combustible, eso me atemoriza porque los helicópteros no planean.
—¿Ha volado con él?
—Nunca, ni a palos me subo al helicóptero del Presidente. Si no sabe calcular cuánto le queda al estanque… Voy a incitarlo a no pilotar más. Todo el empeño que hicimos para llegar a La Moneda y él sale a pasear sin combustible…
—Se critica la situación complicada de algunos ministros. A Felipe Larraín le han doblado la mano tres veces con el nuevo posnatal, el bono de 40 mil pesos y el proyecto para rebajar el impuesto específico a los combustibles. Y eso que el ministro lo acompañaba desde Tantauco.
—Larraín ha tenido mucho que ver en las decisiones importantes. Y entiendo que esté preocupado por el equilibrio fiscal, considerando que recibió la cartera con un déficit del 2.2 por ciento.
—Usted tampoco apoyaba una baja del impuesto cuando se aplicó con Bachelet.
—Es que fue una manipulación demagógica. Por esas mariguanzas ahora Enap debe 4.400 millones de dólares. Pero esta administración no hará algo así. Sí recurrir a una rebaja inteligente junto con la reducción de los gastos extraordinarios del fisco.
—La ex Presidenta fue muy criticada porque en Tolerancia cero dio una versión ambigua respecto de la noche del 27-F. Quieren que declare nuevamente ante la Justicia.
—Ese día doña Michelle debió enfrentar su primera decisión espontánea y no estuvo a la altura de las necesidades. Pero… ¿a quién no le gusta ser querido por una mujer sonriente?
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