‘Competir con Carolina me tiene sin cuidado’
Fulvio Rossi, vocero y presidenciable
Fotos Diego Bernales
Se ha convertido en una de las figuras mejor valoradas de su conglomerado, de acuerdo a las últimas encuestas. Y desde ya anuncia que si Bachelet se resta en las próximas elecciones, él se enfrentaría a Carolina Tohá, su ex mujer y carta PPD. Rossi cree que la Concertación volverá en tres años, no tanto por mérito propio sino por los ‘autogoles’ del gobierno.
La entrevista es en su departamento de soltero, bien decorado, moderno, con cuadros de Matta, Lankin y reproducciones de Miró. En la mesa de centro, varios libros. “Me dediqué a leer harto en estas vacaciones”, cuenta.
Son las seis de la tarde y la mesa ya está puesta. El mismo preparó la comida que reposa en el horno. Misterioso, cuenta que recibirá a algunas amigas. Y es todo lo que adelanta porque Fulvio Rossi le puso un candado a su vida personal. No habla del presente ni menos de su mediática separación de Carolina Tohá hace un año, episodio que él mismo calificó de bochornoso. “Ya aprendí la lección”, afirma quien según las últimas encuestas de La Tercera y La Segunda, figura en el tercer lugar de los políticos concertacionistas mejor evaluados, después de Ricardo Lagos Weber y Carolina Tohá.
De lo que sí habla es del actual rol de la Concertación, de la gestión Piñera, del manejo comunicacional del gobierno frente a la alerta de tsunami y de la reconstrucción. Todo, en vísperas de la acusación constitucional contra Jacqueline van Rysselberghe que “espero que la derecha juzgue en su mérito”, dice el senador socialista por Arica y secretario general del PS. El teme que RN se reste de la iniciativa “a cambio de prebendas; hay cierto trato privilegiado; ya les están ofreciendo espacio en el gobierno regional de la VIII Región. Por eso es tan importante que el partido analice a conciencia el mérito de la acusación. Por respeto al pueblo chileno”.
Lo que más lo indigna hoy es el manejo comunicacional de La Moneda ante la reciente alerta de maremoto. “La barrera del pudor se pasó hace rato. Puro show… Desde un principio se buscó sacar provecho político para ocultar la deficiente imagen del gobierno. Fue una estrategia, una puesta en escena para subir unos puntos en las encuestas. Que el gobierno no nos tome por idiotas. Con actuaciones como ésta no me cabe duda de que la imagen del Presidente seguirá bajando”.
—¿No le concede nada al gobierno? Si hubiera muerto una persona, otro sería su discurso.
—La ciudadanía entiende que deben tomarse ciertas medidas, pero ¿cuántas se justificaban? Se instaló el terror en zonas en que no había para qué. Yo estaba en Arica donde la gente fue presa del pánico y no pasó nada…
—La Concertación tampoco ha dado una buena imagen. El saliente alcalde de La Florida renunció porque su partido, el PS, no lo dejó trabajar. Y, hasta el cierre de esta edición, los concejales concertacionistas y del PC no se reunían para elegir al sucesor… Rodolfo Carter (UDI), anunció acciones legales contra ellos.
—Lo sucedido en La Florida muestra lo peor de la política. No es sólo el Partido Socialista, donde el tema se centra en una pugna entre el diputado Montes y el ex alcalde, quienes fueron incapaces de entenderse. Acá también hubo gente que a lo mejor recibió incentivos para cambiar su voto, personas que tienen un Dicom extraordinario y que, sin embargo, postulan al cargo de edil… Porque Carter está cuestionado por todos lados. Ni siquiera RN lo quiere y están votando presionados… Es el episodio Van Rysselberghe dos, con el Presidente nuevamente rehén de la UDI.
“Ser oposición es dificil; el gobierno te felicita cuando promueves acuerdos y te descalifica cuando fiscalizamos algo tan fundamental como la reconstrucción… ¿Qué esperaba el Presidente Piñera? ¿Que lo alabáramos por su debilidad de dejar a Van Rysselberghe en el cargo sabiendo que había personas prácticamente nominadas para su reemplazo? ¿Que lo felicitáramos porque la UDI se impuso? ¿Que aplaudiéramos este estilo de gobernar que permite cualquier cosa siempre y cuando no sea delito? Hay mucha preocupación por las formas y poco contenido. Demasiados anuncios y poca concreción. Existe una disociación entre el discurso y la realidad; nombraron a Golborne como vocero de la reconstrucción… ¡cuando no tiene nada que ver! Sólo por su capital político que surgió de un hecho imprevisto como es el rescate de los mineros”.
Y agrega:
—Estoy cansado de tener que referirnos a anuncios y no a proyectos; nos pasó con la Ley de Educación, el post natal, el 7 por ciento de los jubilados, el impuesto específico a los combustibles que el Presidente anunció sin que siquiera exista un texto. Forma parte del estilo de gobernar. Antes no supe de un anuncio de La Moneda sin la propuesta a mano. Son otros estándares.
—El ministro de Hacienda no estaba de acuerdo con el anuncio del impuesto específico a los combustibles. Y no es primera vez que le doblan la mano…
—Tengo una buena impresión de Felipe Larraín, un hombre serio. En un gobierno tan farandulizado, gente como él se echa de menos.
A un año de un bullado divorcio: “Logré levantarme, esta es la resurrección”.
Por eso, declara, el bloque concertacionista busca encarnar una nueva oposición que sea capaz de negociar con el gobierno y, al mismo tiempo, fiscalizar. Así, dice, encontrarán el camino para volver a La Moneda. “Soy tremendamente optimista, no me compro la visión de los que creen que estamos en un despeñadero. Hemos demostrado que podemos hacer grandes cosas cuando trabajamos juntos; consolidamos un frente potente en el Senado; aprobamos la Ley de Impuesto Específico a la minería; estuvimos por el acuerdo a la Ley de Educación. Y hemos sido firmes para señalar cuáles son los incumplimientos del gobierno. No nos hemos quedado sin voz”.
—Aunque Aguiló, que era vicepresidente del socialismo, renunció a la militancia por el apoyo brindado a la Ley de Educación…
—Exacto. Y como difícilmente seremos capaces de ponernos de acuerdo, tenemos que buscar un mecanismo que nos regule, con reglas claras para zanjar diferencias.
Y reflexiona:
—El pueblo nos sacó, pero no dudo de que volveremos a La Moneda en tres años.
—¿Porque este gobierno no lo hará bien o porque ustedes serán mejores como oposición?
—Una mezcla. El gobierno está cayendo en un gran descrédito y existe creciente malestar tanto al interior como entre los opositores. Nosotros lograremos construir una plataforma municipal potente, convocante, con una gran primaria para elegir al candidato…
Acto seguido, confiado en el expectante lugar en las encuestas, adelanta: “Si es que Michelle Bachelet no va como candidata del partido estaría dispuesto a participar de una primaria del 2013”.
—Y se encontraría con la candidata del PPD: Carolina Tohá, su ex mujer.
—Sí. Competir con Carolina me tiene sin cuidado.
—A pesar de que las comparaciones con el pasado serán inevitables…
—Pero logré levantarme, ésta es la resurrección (se ríe).
—En las últimas elecciones, Carolina asumió como error haber optado por una figura conocida, como el ex presidente Eduardo Frei, en lugar de dejar competir a los más jóvenes.
—Comparto el análisis, aunque prefiero convertirlo en una autocrítica a nuestra incapacidad de encabezar el proceso. No le endilguemos la cosa a Frei… Nuestra generación hace rato pudo haber asumido responsabilidades mayores.
—Y para ganar, ¿está de acuerdo con cambiarle el nombre a la Concertación? José Antonio Gómez propuso llamarla Opción Democrática.
—Una estupidez. Como si yo dejara de ser Fulvio y me llamara Julio. No podemos ser como el gobierno que vive de la imagen, de comunicar, de las encuestas…
—¿Cómo reencantarán a la gente?
—Mi lucha es tratar de correr la frontera hacia el progresismo para que no sea algo periférico sino que esté en el corazón concertacionista. Tiene que ver con las garantías ciudadanas, la no discriminación, la protección social, los derechos de las mujeres, el medio ambiente.
—La Alianza tomó algunas de esas banderas.
—Para la campaña hicieron un spot con una pareja gay, aunque hay elementos homofóbicos en su interior. Entonces, ¿de qué sirve? Si Chile cambió fue porque hubo gobiernos que lo empujaron. Y, también, por aportes genuinos, como Andrés Allamand con el Acuerdo de Vida en Común, o Evelyn Matthei y Karla Rubilar que quieren legislar sobre el aborto terapéutico.
—Matthei y Allamand ahora son ministros y este último fue reemplazado por un conservador: Carlos Larraín.
—Un retroceso… pero hay que arar con los bueyes que existen.
—¿Convertirlos en ministros fue una jugada maestra del gobierno?
—Quien sabe.
—Los dos eran críticos de Piñera…
—Allamand sobre todo. El Presidente quiso reeditar la patrulla juvenil, le faltó Espina nomás…
—Y también dejó con ganas a otro detractor: Longueira.
—Es que no lo debe querer mucho. Acuérdate cuando lo bajaron de la disputa en la V Región frente al almirante Arancibia. ¡Si la sumisión del Presidente a la UDI no es nueva!
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