‘Si Bachelet fuera la candidata, claramente le puede ganar Golborne’
Vaticinios de la senadora Evelyn Matthei
Por Carolina Rojas Fotos Diego Bernales
Dice que dejará la política, pero ahí está, activa al ciento por ciento, afinando su radar y anticipando escenarios… Cerró 2010 afanada en persuadir a la Iglesia, a la UDI y a Renovación Nacional de restablecer el aborto terapéutico. Y seguirá intentándolo porque “se han atropellado mucho los derechos de las mujeres”.

Estas semanas anduvo por caminos pedregosos. Sus compañeros, los más conservadores de la UDI, hasta amenazaron con echarla del partido, pero siguió adelante marcando historia: una senadora de la Alianza detrás de una propuesta a favor de los derechos sexuales y reproductivos. Sabía que arremeterían contra ella. Recibe piedras, traga saliva e insiste: ya no se puede seguir obligando a esperar los nueve meses de gestación si el feto es inviable.
En esta entrevista Evelyn Matthei ofrece dulces, se ríe a carcajadas y muestra un aire espontáneo que la hace ver más libre. Ella, la que vivió uno de los episodios más duros con Sebastián Piñera, el famoso Kiotazo, hoy se siente más joven que nunca. Insiste, para quienes no lo crean, que perdonó al Presidente y de corazón. “Le tengo cariño y él a mí; me llamó el día que me operaron del hombro y para Navidad (…)”.
—Está en un verdadero tira y afloja con el proyecto de ley sobre aborto terapéutico. Por su vehemencia da la impresión de que en vez de dejar la política, quiere seguir.
—Me voy de la política, no estoy seducida para quedarme. Creo que veinticuatro años en esto es más que suficiente, quiero hacer otras cosas y me alegra haber puesto este asunto sobre la mesa porque se ha pisoteado a las mujeres.
—Contó que su madre pudo optar por un aborto terapéutico en 1955.
—Mi mamá se hubiese muerto… Tenía cuatro meses y parecía de nueve, eso pasa con un embarazo molar. Hubiésemos quedado huérfanos. ¿Alguien quiere eso? ¿Niños huérfanos? Bueno, quienes se oponen al proyecto que lo digan así: Queremos que se muera la madre y un hijo. Es una legislación hecha por hombres que no tienen idea de lo que están hablando; el Estado no puede obligar a llevar por nueve meses un embarazo fallido. Es violencia en contra de las mujeres.
—Usted dijo, también, que su hija le enseñó la real necesidad del aborto terapéutico.
—Ella me alertó. Siempre tuve la impresión de que el cuerpo expulsaba en forma natural cuando venía alguna malformación grave. Y cuando la Antonia me dice mamá, ¿cómo es esto que obliguen a las mujeres a esperar hasta nueve meses con un niño con anencefalia…
—¿No tiene las mismas convicciones de la Iglesia?
—Yo soy católica. Pero no creo que la religión tenga que imponer su visión en la ley… Por ejemplo, en el judaísmo siempre que hay que elegir por la vida de la madre o el feto, se escoge la vida de la madre.
—¿Cómo ha recibido las críticas por el proyecto de ley? ¿No se siente en medio de trogloditas en su partido?
—Sí, en medio de personas que no entienden o no se dan el trabajo de leer. Están tan cohibidas por slogans, por visiones que ha puesto la Iglesia, que no se atreven a actuar de acuerdo a su conciencia. Insisto, no sé si alguien puede creer que un feto sin cerebro es una vida humana. Prefieren seguir con la frase Hay que defender la vida.
—Pero su padre firmó el término de este derecho durante el gobierno militar.
—Lamento que haya firmado, pero me dijo que estaba absolutamente de acuerdo con lo que estoy haciendo.
—¿Y qué le parecieron las declaraciones de Jovino Novoa?
—Le tengo mucho cariño, pero me sorprendieron sus dichos en cuanto a que no es necesario legislar sobre cuándo salvar la vida de la madre. Es inaceptable que hiciera un paralelo entre un niño Down y un feto sin cerebro. No coincido en absoluto con él.
—La invitan a reuniones en Cerro Castillo, se ve cercana a Sebastián Piñera. ¿Había sondeado el tema con él?
—La verdad es que no. Pero lo escuché hace muchos años decir “no todo lo que está en el útero es vida humana; por ejemplo, una mola son células que se reproducen”. Obviamente ahí hay vida, pero ¿quién podría decir que es vida humana? Me deja tranquila ver que el Presidente sabe cuál es la diferencia de estas complejidades y no es como otros que antes de leer, ponen el grito en el cielo.
—El año pasado fue malo para el Vaticano, por los casos de abusos sexuales. Y acá explotó el caso Karadima. Pero la Iglesia Católica sigue opinando en temas valóricos.
—Ha sido un año horroroso… alguien se encargó de que esos muchachos violentados no hablaran. Estos casos no les quita derecho a decir lo que piensan, a dar una opinión. Eso sí, les pediría un poquitito más de rigor.
—¿No siente que esta Evelyn más liberal está volviendo a su hábitat?, ¿que no debió irse de RN?
—No. Me ha pasado en todas partes. Una vez hablé de derechos humanos en Renovación Nacional y casi me mataron. Después fui independiente, me metí en el tema de la droga y casi me mataron también… Mi independencia es mi forma de ser y, en ese sentido, me siento un poco cómoda e incómoda con todos los partidos. Las cosas son como son, hay gente con la que me siento cercana tanto en el PS como en la UDI. Hay gente con quien puedo tener discrepancias, pero que admiro como seres humanos. A esas personas una las encuentra en todas las religiones, partidos y estratos socioeconómicos. Tiene más que ver con una forma de ser, con educación, con el respeto y el coraje.
—Ha mencionado al senador Camilo Escalona.
—Sí, le tengo una tremenda admiración; lo he visto actuar y me impresiona que siempre está dispuesto a sacrificar su popularidad o liderazgo si cree que hay que jugársela por algo importante para el país. ¡Qué más respetable que eso: la consecuencia! Aunque a uno eso le traiga complicaciones. Son los rasgos que admiro en las personas y más todavía en política.
—¿Quién le parece inconsecuente?
—En todos los partidos hay, no tengo por qué dar nombres.
Y retoma:
—Le tengo mucho respeto al senador Lagos Weber. También al diputado Osvaldo Andrade que salió de la sala para que se aprobara el reajuste al sector público, decisión que le trajo muchas complicaciones con su conglomerado. Pero hizo lo correcto; de otra forma, los trabajadores podían quedarse sin alza de sueldos. Andrade actuó responsablemente, no como Raúl de la Puente, el presidente de la Anef, que prefirió un gallito político.
—Según la encuesta del CEP, la desaprobación a Piñera subió cinco puntos (34 por ciento), y la aprobación bajó de 45 al 44 por ciento. ¿Le juega en contra su manejo comunicacional o qué?
—Mientras más transcurra el tiempo y la gente se dé cuenta de la pasión, del trabajo, de la exigencia del Presidente en la resolución de los problemas de los chilenos, más se le va a ir queriendo. No es un cariño de piel como el que existe con Bachelet y Golborne, sino más bien un respeto por la dedicación, inteligencia y rigor. La evaluación de Piñera irá creciendo sobre la base de la admiración.
“EL RECHAZO NO ES DEMASIADO. NI SIQUIERA QUIERO HABLAR DEL TEMA… es muy poco.
—¿Piñera escucha?
—Sí. La gente que dice que no es porque no les hizo caso en algo. Hay que entender que es el Presidente y se le puede decir lo que uno piensa, pero él decide. Confunden escuchar con obedecer.
—Cuando casi nadie lo conocía, usted advirtió que el ministro de Minería, Laurence Golborne, era una figura política en potencia. ¿Pensó que podía tener más de 80 por ciento de aprobación, como reveló la CEP?
—Claramente es su imagen, algo que tiene de forma natural, que se mantendrá vigente con esa cercanía con la gente… una característica personal. No está bien evaluado solamente por el tema de los mineros, porque ahí hubo otras personas involucradas. Me atrevo a pensar que llegará muy alto. Es exactamente el mismo fenómeno que con Bachelet: tienen ángel. El día que lo vi jurando como ministro dije este gallo tiene algo especial. Ya llevo más de veinte años en política y uno de inmediato se da cuenta cuando hay una figura en potencia. Este es uno de los mejores candidatos que he visto, le comenté a un periodista y luego, cuando se disparó en las encuestas, me dijo así que eres bruja (ríe). Lo de Golborne no es una pose, le sale de adentro. Si Bachelet fuera la candidata de la Concertación claramente quien le puede ganar es Laurence.
—¿Lo ve en la UDI o en RN?
—No, absolutamente independiente, pero con buenas relaciones con ambos partidos y, también, con los independientes de la Coalición por el Cambio. Justamente por eso lo veo hacer crecer la votación de ellos.
Con su fino ojo político, Evelyn ha aconsejado no equivocarse con la figura de Lavín, que aún no es descartable como candidato. La CEP ahora avala su idea: el ministro aparece como la tercera figura política, con un 62 por ciento de respaldo.
—El está haciendo un trabajo espectacular en Educación; claramente capitaliza ese esfuerzo… Se equivoca quien lo descarta, porque ha demostrado una enorme capacidad de armar sueños, temas de los cuales se conversa.
—Dice que dejó atrás el pasado con el impasse del kiotazo. ¿Qué queda de la Evelyn de la patrulla juvenil?
—Las mismas ganas de reír, de jugársela por las cosas que cree que son importantes, la misma capacidad de creer en las personas y la misma vulnerabilidad de haber creído en personas que no debí hacerlo. Soy la misma, más vieja, con más arrugas, heridas, alegrías y experiencias. Esencialmente sigo creyendo en las cosas que me apasionan… Gracias a Dios.
—¿Haría un libro de este episodio o alguna desclasificación tipo WikiLeaks?
—Para nada. No tiene ninguna importancia gastar tiempo y energía en eso cuando uno ve que hay niños inteligentes que no tienen recursos para estudiar. Ya tengo claro a qué proyectos le dedicaría mi tiempo.
—Sería un excelente texto…
—No, gracias (ríe).
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