‘El pueblo lo quiere y la elite lo critica’
Lily Pérez y la evaluación del Presidente Piñera
Fotos Rodrigo López Porcile
A la gente le gusta que el Presidente se ‘‘equivoque y meta las patas”, dice la parlamentaria, advirtiendo que a veces se expone al límite. También asegura que La Moneda minimizó el tema de la ANFP y contradice la idea de una de nueva derecha lanzada por Hinzpeter: ‘‘Mientras algunos teorizan, otros la llevamos practicando muchos años”.

Lily Pérez San Martín, senadora RN por la V Región Cordillera, se repone del jet lag del viaje a Asia en el que acompañó al Presidente Sebastián Piñera. Pocas posibilidades tuvo de descansar por allá. Ni siquiera cuando la penumbra se adueñaba del avión porque entonces, de madrugada, el inagotable mandatario, con apenas un par de horas de sueño, solía despertar a Alberto Espina y a Lily para tomar desayuno. Mientras los somnolientos parlamentarios intentaban abrir los ojos, él analizaba temas y la agenda del extenso periplo.
Pero no todo fue agote ni inolvidables recorridos en tacones por la Muralla China. Pérez también tuvo de esos momentos entre irrepetibles y desconcertantes que suelen vivirse alrededor de Piñera. Uno: cuando se reunió con el líder chino Hu Jintao, considerado el hombre más poderoso del planeta. Ahí, en medio de todo lo ceremonioso, le comentó que los papás en Chile suelen decirles a sus hijos que, si es que se ponen a hacer un hoyo con pala, de seguro llegan a China. La anécdota hizo reír a Jintao y el ambiente protocolar se quebró por un rato.
Ya de regreso, Lily Pérez —47 años, casada, dos hijos— se repone en su enorme casa enclavada en una loma que regala una vista de ensueño en La Dehesa. Aparece por un largo pasillo, impecable como siempre, de un blanco casi resplandeciente. Suena Barry White desde un equipo con iPod. Pide un té. El ministro Hinzpeter la llama y, a los pocos minutos, vuelve a la conversación.
—¿Es “canallesco e impresentable”, como dijo la vocera Von Baer, pensar que La Moneda intervino en la elección de la ANFP?
—Ah, partimos blanditos… (dice largando una risa mientras se acomoda en un mullido sillón). Palabras duras hacen que las respuestas sean más duras aún. Mira la que le dieron, que fue brutal por parte del senador Zaldívar. Yo lo plantearía de otra manera.
—¿De cuál?
—Que lo que se dijo del Presidente fue injusto, gratuito. Y el tiempo nos dio la razón.
—Independiente de lo que sea capaz de probar o no la Concertación, casi el 60 por ciento de los chilenos cree que hubo intervención.
—Eso es real y me parece que hay dos elementos que justifican esa percepción pública. Una es que el mandatario todavía tiene las acciones de Colo-Colo. Siempre he sido partidaria de que no las tenga, porque creo que lo convierten en un tiro al blanco innecesario y gratuito. La otra es que su consuegro comprara acciones del club. Y se podría agregar una tercera: que Piñera nunca tuvo química con Bielsa ni con Mayne-Nicholls. Todo eso en una coctelera da pie para dudar.
—Y después de todo el lío, recién ahora el Presidente se abre a la idea de vender sus títulos en Colo-Colo.
—Fue un error haberlas mantenido. Pero él tiene un mérito: se da cuenta cuando comete una equivocación y toma las decisiones correspondientes. No se encapricha.
—Pero no se anticipa. Ya le pasó con LAN, después con Chilevisión y ahora con Colo-Colo…
—(Se ríe como si ya no tuviera más espacios para la defensa acérrima). Es como es pues… Igual, recapacita frente a las situaciones. Y por eso decidió no interponer acción legal contra quienes lo habían involucrado en esta situación.
—¿Cómo La Moneda no se dio cuenta de que el asunto de la ANFP podía golpear tan fuerte al gobierno?
—Creo que algunos en palacio minimizaron el efecto que el fútbol tiene. Es una actividad que une a las personas, muy transversal y potente.
—¿El episodio afectará al gobierno en las próximas encuestas?
—Me parece que ya pasó. No va a alcanzar a estar… La gira a Asia fue tan importante que, de alguna manera, sepultó lo otro.
—¿De verdad cree que a la gente le importa más la gira a Asia que la partida de Bielsa?
—Ssí, ssí… (dice sin ya tanto convencimiento). Lo relevante es que las personas ven un Presidente muy presente, exitoso, que está encima de las cosas, ¿te fijai?
—LA CONCERTACIÓN ALEGA que desde La Moneda se reitera el maltrato verbal hacia ellos.
—Lo primero que hay que decir es que no dan con el tono del tipo de oposición que quieren ser. Algunos son durísimos, otros atacan al gobierno en su conjunto y están los que tratan de establecer puentes de plata que no les resultan. Existe un tironeo de liderazgo enorme. Es preocupante lo que pasa… ¿Con quién hablamos? ¡No tenemos con quién! Todos los liderazgos están golpeados. Para colmo, en materia de reconstrucción, son terriblemente obstruccionistas, actúan casi de mala fe, faltando a la verdad.
—Y, entonces, el gobierno que parte a Tocopilla para exponer los atrasos de la Concertación en reconstruir la ciudad.
—A la gente hay que refrescarle la memoria. Si ves una foto de esa destrucción del 2006, resulta que es la misma del 2010. Eso demuestra que una tarea así toma años. Hay que ser serios.
—El ministro Hinzpeter fue al norte, denunció el atraso, y el alcalde lo desmintió diciendo que se habían hecho bien las cosas.
—Mira, las reconstrucciones son difíciles. Para la Concertación lo fue en Tocopilla y para nosotros lo es hoy. El ministro viajó para dejar en evidencia que la tarea no toma ni uno ni dos años. Hizo lo correcto.
—Usted remarca reiteradamente la eficiencia de Piñera, pero, ¿cree que es querido por la gente?
—Es querido por el pueblo e incomprendido por la elite. La elite económica y política aún tiene instalada la crítica…
—¿Por qué la elite no lo quiere?
—A ver, nunca lo ha hecho…
—Es uno de los suyos.
—Sí, pero porque el Presidente es súper audaz, tiene ideas liberales y no se queda en los formalismos. Mira lo de Barrancones. Genera cambios y quiebres que producen rechazos. Pero acuérdate lo mal que le fue a la ex Presidenta Bachelet al comienzo… A Piñera le pasa lo mismo. Pero lo que veo es que la gente lo quiere. Y mucho. Les gusta que se equivoque y meta las patas. El pueblo lo quiere y la elite lo critica.
—¿Y la sobreexposición? La primera dama tuvo que pedirle que no mostrara más el mensaje de los mineros…
—¿Qué mujer no le ha dicho al marido ya pues, hasta cuándo? Como es demasiado avasallador, a veces se expone al límite y comete errores. Pero reconoce y pide disculpas, cosa no habitual en política.
—¿COMPARTE EL CONCEPTO DE “NUEVA DERECHA” que plantea el ministro Hinzpeter?
—Mira, mientras algunos teorizan, otros la llevamos practicando muchos años. Y gracias a eso ganamos la elección. De hecho, la gente ya votó por la nueva derecha.
—Hablando de Hinzpeter, cada vez parecen más evidentes sus ganas de ser presidenciable…
—Si quiere, es súper legítimo. Pero rescato lo que dijo el senador Espina: a ocho meses de un gobierno, no se puede adelantar una campaña presidencial. La tarea de los ministros es hacer bien la pega. Si al gobierno le va bien, se desinflarán estos eventuales inicios de carreras… Ojalá que en su momento lleguen varios con ganas, que estén preparados y tengan apoyo. Además, para lo que queremos hacer necesitamos dos o tres períodos, no uno.
—¿La Coalición va para la reelección?
—Tenemos grandes posibilidades. Todo indica que el próximo mandatario saldrá de nuestro sector.
—¿Y qué hacer con el Golborne? ¿Dejarlo en Minería o ponerlo en un cargo más público?
—Lo primero es que ponga al Seremi de mi región, que hemos tenido varios problemas… Que haga su pega hasta que el Presidente lo decida.
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