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¿Papa Revolucionario habemus?

Papa Benedicto XVI

Por: Soraya Melguizo

Justifica el preservativo en algunos casos. Defiende el uso del burka siempre que sea algo voluntario. Y no descarta la construcción de mezquitas en Europa y en Nueva York… El editor Raimund Herder analiza para CARAS lo que el Santo Pontífice aborda en el libro-entrevista Luz del mundo.

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Durante la última semana de julio, una hora cada día, el escritor y periodista alemán Peter Seewald tuvo la oportunidad de conversar cara a cara con el mayor exponente de la Iglesia Católica. De sus más de seis horas de grabación nació ‘Luz del Mundo’, libro-entrevista en el que el Papa Benedicto XVI se muestra como una persona cercana y preocupada por los problemas cotidianos de la gente y los grandes conflictos que sacuden el mundo. Además, no esquiva temas peliguados como los escándalos sexuales y financieros que afectan gravemente la imagen de la Iglesia, del Islam, la crisis económica o el futuro del catolicismo.

Fue una conversación sin censura previa, que ahora permite conocer el lado más íntimo de la máxima autoridad católica. Desde la “guillotina” que supuso su elección como Papa en abril del 2005, hasta una posible renuncia a su cargo si, llegado el momento, no se encontrara en las circunstancias adecuadas…

El tema más polémico, eso sí, se relaciona con su declaración en torno al uso del preservativo. Según el Pontífice, “puede haber casos particulares justificados como, por ejemplo, cuando una prostituta utiliza un profiláctico, y éste puede ser un primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar la conciencia del hecho de que no todo está permitido y no se puede hacer todo lo que se quiere”. Este párrafo, adelantado a los medios por el periódico de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, un día antes de la presentación oficial del libro, dio lugar a todo tipo de especulaciones sobre la apertura de la Iglesia al problema del VIH en el mundo. Incluso el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, aplaudió las palabras del Pontífice asegurando que eran “realistas”.

Sin embargo el portavoz vaticano, Federico Lombardi, se vio obligado a emitir un comunicado en el que aseguraba que Benedicto XVI “no justifica moralmente el ejercicio desordenado de la sexualidad, sino que considera que el uso del profiláctico para disminuir el peligro de contagio es un primer acto de responsabilidad, un primer paso en el camino hacia una sexualidad más humana, ya que no usar el preservativo puede exponer al otro al riesgo de vida”. Lombardi aclaró, eso sí, que el discurso del Papa hablaba de la abstinencia sexual y la fidelidad como “dos elementos mucho más determinantes y fundamentales en la lucha contra el Sida, mientras el profiláctico aparece en último lugar, como escapatoria cuando faltan los otros dos”.

SUS PALABRAS NO PUEDEN ENTENDERSE COMO UNA ‘REVOLUCIÓN’ dentro de la Iglesia, sostiene Raimund Herder, editor del libro en su versión en español y catalán. “Creo que (el VIH y el preservativo) han sido un tema muy polémico en los últimos años. En su viaje a Africa, Benedicto XVI había dicho que el preservativo no puede ser la única forma para combatir el Sida dejando a la vez abierta la posibilidad de poder utilizarlo. No es la primera vez que habla del asunto, aunque sí la primera que lo hace de manera tan clara”, asegura a CARAS.

papa-200En marzo de 2009, el Papa hizo un viaje pastoral por distintos países africanos. Ahí, afirmó que el uso del preservativo no sólo no ayudaba a vencer la enfermedad, sino que la agravaba. Unas declaraciones que fueron fuertemente criticadas, más si se tiene en cuenta que el 83 por ciento del total de muertes por VIH del mundo ocurren en Africa.

—¿Cree que fueron desafortunadas las palabras del Papa en ese viaje?
—Fueron sacadas de contexto. Hay que leer todo el texto, no quedarse con media frase.

Hace meses, una revista italiana publicó un reportaje sobre salidas nocturnas de algunos curas homosexuales en Roma, algo que según el artículo, todos saben en el Vaticano, pero no quieren admitir.

LA HOMOSEXUALIDAD NO ES CONCILIABLE CON EL SACERDOCIO sentencia el Pontífice en el libro. “Porque entonces el celibato como renuncia no tendría ningún sentido. Va contra la naturaleza de aquello que Dios ha originalmente querido”, agrega. Para Herder, el Papa y la Iglesia “respetan” a los homosexuales “pero en su concepto de familia, de amor, de sexualidad, no encaja esta concepción del sexo”.

‘‘Resulta fascinante ver ahora la persona de Joseph Ratzinger y, al mismo tiempo, el Papa. Forman una identidad. No ha cambiado nada en él. Sigue siendo una gran fuerza intelectual y una gran fuerza espiritual”, aseguró Seewald durante la rueda de prensa de presentación del libro en el Vaticano. Según él —un ex comunista convertido al catolicismo—, en el libro él “podrá ser entendido por el mundo entero” porque es “un hombre de diálogo que no tiene miedo de ninguna pregunta”.

—¿Cómo es en las distancias cortas? ¿Se mostró accesible para la entrevista? ¿Revisó las preguntas antes? ¿Vetó alguna?
—Aceptó la entrevista de Peter Seewald y en ningún momento quiso interferir en cómo se planteaban las preguntas. Tengo el honor de haber conocido al Papa; es un personaje sobre todo muy humilde, honesto, que transmite la impresión de preocuparse de sí mismo en último lugar. No es una persona que destaque por ser un gran divo, todo lo contrario. Para mí ha sido una gran impresión verle. Tuve de nuevo la oportunidad el día de la presentación del libro en el Vaticano. Recibió a los siete editores y, en mi caso, que soy también el editor en catalán, hablamos de su reciente visita a Barcelona y Santiago de Compostela. Fue un momento muy emocionante. No tiene la presencia y el carisma de Juan Pablo II, él mismo lo dice, pero hay que conocerlo, verle de cerca. Creo que la gente lo está buscando porque en Barcelona, por ejemplo, era imposible acercarse a la Sagrada Familia por todos los que había esperando para verle. Creo que poco a poco, lentamente, de manera tranquila, empieza a conectar con las personas.

LOS ABUSOS A MENORES por parte de sacerdotes es uno de los puntos que más expectación había levantado a raíz de los escándalos que golpean a la Iglesia Católica del mundo. En julio, el Vaticano aprobó unas normas más severas para combatir la pederastia como aumentar el tiempo en que prescribe el delito —de 10 a 20 años—, y equiparar los abusos a discapacitados físicos adultos con los de menores. Además, la nueva normativa regula una aceleración de los procesos, aunque al tratarse de normas de ordenamiento canónico, no están obligados a denunciar los casos a las autoridades civiles.

“Ha sido una crisis grande”, reconoce Benedicto XVI en el libro. “Ha sido terrible para nosotros. Pero lo sucedido no me ha cogido del todo por sorpresa. En la Congregación para la Doctrina de la Fe ya me había ocupado de los casos americanos y había visto comenzar a generarse la situación en Irlanda. Pero las dimensiones fueron un enorme shock. Ver de repente el sacerdocio ensuciado de esta manera, y en la propia Iglesia Católica, ha sido difícil de soportar”. Uno de los escándalos más sangrantes fue el del fundador de los Legionarios de Cristo, el sacerdote mexicano Marcial Marcel, muerto en 2008 y condenado por abusos sexuales a seminaristas.

papa300“LO AFRONTAMOS CON MUCHA LENTITUD Y GRAN RETRASO. De alguna manera estuvo bien encubierta y sólo en el 2000 comenzamos a tener puntos de referencia concretos. Para mí, Maciel sigue siendo una figura misteriosa. Por un lado existe el tipo de vida que ahora conocemos, más allá de cualquier moral: una existencia atrevida, despilfarrada, torcida. Por otro lado, están el dinamismo y la fuerza con que construyó la comunidad de los Legionarios”, confiesa Benedicto XVI en Luz del Mundo.

—Sin embargo, según algunas noticias, el Santo Padre silenció presuntamente un caso de pederastia cuando era obispo en Munich en 1980. Y también el hermano del Papa, Georg Ratzinger, ha sido acusado de encubrir abusos y palizas a menores cuando era director del Coro de Ratisbona entre 1964 y 1994.
—Por lo que yo he entendido esto no es correcto. Hablé con Peter Seewald y él dice claramente que no es así, pero no le puedo decir nada más.

—En un momento tan difícil para la Iglesia, la mayoría de los expertos coinciden en que existe una importante pérdida de fieles; muchos se han podido sentir decepcionados. ¿Cree que este libro mejorará la imagen del Papa?
—No se si está pensado para esto. Nosotros lo que intentamos simplemente es comunicar con la gente. ¿Qué efecto tendrá para la Iglesia? Lo ignoro. Ahora mismo hay muchos que lo están comprando, pero si va a mejorar la imagen… es un poco pronto para decirlo.

En la entrevista, el Pontífice se muestra como un hombre de 83 años, confiado en seguir hacia adelante con el trabajo que Dios le ha encomendado, pero reconoce que en su momento el cargo le pilló por sorpresa y lo asumió casi como una penitencia. “El hecho de encontrarme de repente ante esta tarea inmensa fue para mí, como todos saben, un auténtico shock”, confiesa Benedicto XVI a Seewald. “Estaba segurísimo que este encargo no habría estado destinado a mí y que Dios, después de tantos años fatigosos, me habría concedido un poco de paz y de tranquilidad”. Sin embargo, no dudó en aceptar la ‘voluntad divina’ como tampoco que debía permanecer al frente de la Iglesia, incluso en los instantes más duros de los escándalos de pederastia. A pesar de ello, reconoce, no descarta que en determinadas circunstancias un Papa tenga “el derecho y también la obligación de dimitir”.

—¿Cree que llegado el momento, Benedicto XVI podría renunciar a su cargo?
—El dice que es una posibilidad… Si lo hace, será cuando no haya problemas y no deba defenderse de nada. Ahora seguramente no porque tiene un cargo y debe cumplir con su función. Pero en un período más tranquilo, o si por razones de salud llegara un momento en el que no pudiera ejercer su cargo, yo no lo descarto, como él mismo dice en el libro. En este sentido creo que es un Papa muy moderno.

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