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El tango feroz de Galilea

Ministro de Agricultura

Por: Roberto Schiattino

Fotos Claudio Doenitz.

Por suerte al ministro le gusta el tango: en la agricultura también muchas cosas sobreviven a un drama… Urge una nueva política de riego, sanear el Indap, encarar la competencia desleal y destrabar la relación empresario-empleado. Galilea espera dar la nota con varios cambios. Mal que mal, tiene campo. ¿Y conflicto de interés? Ninguno, según él.

galilea
No es Gardel, pero ¡pucha que se parece! Con un micrófono al frente José Antonio Galilea, ministro de Agricultura, se transforma. Si además le pasan sombrero y bufanda blanca, el tango se arma. Es una pasión heredada de su padre por la que ahora deja a la audiencia boquiabierta hasta en reuniones ministeriales en otros países…

El interés musical que traía en su ADN combinado con un bien desarrollado humor, lo llevaron a formar parte de un grupo ‘‘tipo Les Luthiers, pero pobres” del Verbo Divino, con su compañero Alberto Plaza (hace tiempo que no sabe del cantante, hoy absorbido por la cienciología).

Técnico agrícola del Inacap, a los 48 años lo conocen bien en La Araucanía, región de tierras familiares que representó como diputado de 1990 a 2006, y donde ayudó a fundar Renovación Nacional. En su paso por el Parlamento hizo buenas migas con derecha e izquierda; hasta hoy mantiene excelentes relaciones y recuerdos con concertacionistas como Carlos Montes (PS).

Católico no fanático, de mirada chispeante, jamás pasaría por grave, pese a la densidad de los temas que debe atender en el ministerio de este gobierno 24/7 (expresión gringa adoptada por el Ejecutivo, que significa trabajar 24 horas al día, siete días a la semana).

Fuma un cigarrillo tras otro. Son las 10 de la mañana y el cenicero de su oficina rebasa; es el único atisbo de ansiedad que le veo.

Estaba administrando las tierras familiares en Victoria cuando lo llamó el Presidente y la tranquilidad que le había costado conseguir tras su paso por el Congreso, se esfumó de un plumazo. Hasta ese momento, venía de vez en cuando a Santiago a las reuniones del directorio de TVN, donde representaba a RN por mérito propio (porque él mismo se propuso cuando vio que había un cupo vacante). Carlos Larraín lo apoyó y Galilea, aunque no votó en las últimas elecciones, le tiene cariño a su presidente. También se le conoce como piñerista y amigo de Alberto Espina. Ahí descansan sus lealtades.

galilea300Convertido en secretario de Estado, se imaginó que podía dejar mujer e hijos en el sur y viajar cada fin de semana a verlos. Error. Tres días después de asumir se trasladó con familión y todo. Los tres mayores, adolescentes, sufrieron el trasplante: Catalina (17), José Antonio (15) y Juan Pablo (12) echan de menos a sus amigos. Raimundo (3) completa la lista de sus cuatro niños con Lorena Oyarce, una químico farmacéutica que trabaja su propia empresa.

El ministro ya no tiene tiempo para el rodeo que tanto le gusta y se maneja en su cargo súper demandante pegado a su Blackberry 24/7.

—A todo esto, ¿qué hizo con el pendrive?
—Jajajaja, lo tengo guardado.

—¿Qué traía?
—Mucha información para consultar rápido como ‘de velador’: datos del país, del ministerio, presupuestos, servicios, políticas impulsadas… Más allá del pendrive, debo decir que la ex ministra Marigen Hornkohl hizo una entrega de información en muy buenos términos, amistosa.

—¿No encontró computadores en blanco, como otros ministros?
—No. Nos dieron carpetas con bastantes antecedentes.

—ES EL ÚNICO MINISTRO NO UNIVERSITARIO, ¿siente el peso de los títulos de Harvard y Phd de sus compañeros de gabinete?
—No. Uno tiene ventajas por otro lado: mis 17 años en el Parlamento, por ejemplo. Pese a haber estudiado en un instituto, modestia aparte, soy muy mateo, no me gusta improvisar y hablo de las cosas que domino. Así es que no tengo problemas con eso.

Los agricultores, al menos, celebraron su nombramiento. Dijeron que al fin llegaba alguien con pleno conocimiento del sector y anunciaron el comienzo de una nueva relación.

—¿No existe incompatibilidad entre ser empresario triguero y conducir el agro como ministro?
—Mi trayectoria, los años dedicados a la agricultura y la política, me permiten separar los planos. Tengo claras mis responsabilidades y sé que no puedo ni debo mezclar cuestiones de índole personal con el cargo. Eso no implica que mi experiencia no sea un elemento que ayuda a cumplir la función. Me he dedicado a la actividad triguera, ganadera y forestal; además estuve 16 años en la comisión de Agricultura de la Cámara y conocí al mundo frutícola, al vitivinícola… Creo tener una visión bastante amplia.

—¿Sólo los muertos no enfrentan conflictos de interés, como dijo el Presidente?
—Ese término ha sido llevado a un extremo absurdo. Pretender un ministro de Agricultura sin ninguna vinculación con la problemática rural y agrícola —teóricamente, ‘sin conflicto de interés’—, sería repetir el plato de poner personas sin dominio de tema ni entrenamiento. Lo importante es distinguir entre acción pública y privada.

galilea200—Para poner fin a ese “extremo absurdo” que menciona conviene tener plena transparencia. ¿Por qué no incluyó sus bienes muebles en la declaración de patrimonio?

—No tendría ningún problema en hacerlo, pero no tengo tierras a mi nombre.

—CON VERDURAS CONTAMINADAS POR PESTICIDAS, según reveló un reportaje de TVN, ¿cómo puede Chile transformarse en “potencia alimentaria”?
—Hay rubros agrícolas en los que ya somos potencia como, por ejemplo, exportando fruta fresca en el Conosur. Eso es harto decir. En el sector forestal también lo somos… en otros rubros estamos rezagados.

—Pero una ‘‘potencia’’ debe cumplir las normas y no vive de exportaciones de estrellas fugaces como los kiwis, arándanos o chirimoyas chilenas.
—Tienes razón. Para que sea más que una mera frase hay que fijarse en esto: figuramos entre los veinte mayores productores de alimentos del planeta en el puesto 17 y el plan es subir al décimo. La gracia del término “potencia alimentaria” está en poner un norte a los empresarios y pequeños agricultores.

—Competir de igual a igual obliga, también, a prácticas laborales modernas, en las que no se den abusos como los denunciados, por ejemplo, temporeros y trabajadoras en plantas de salmón.
—Cierto… no se puede ser potencia con los niveles de pobreza rural que tenemos. Para nosotros, la pequeña agricultura y los trabajadores del área son elementos centrales. En el último tiempo ha habido un buen acercamiento empresarios-trabajadores…

—Los salmones fueron la gran promesa del sector pesquero. Hoy sabemos que sobrepasaron las normas internacionales de uso de antibióticos y Chile perdió liderazgo. Era segundo después de Noruega… Muchos dejaron de comprar salmón chileno.
—Ese es un ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas. Incluso en los sectores más pujantes del agro existen tareas inconclusas; tenemos que mejorar y sintonizar con otras carteras y autoridades el uso correcto de los pesticidas; también, coordinar con el SAG el faenamiento de la carne. Por eso habrá que discutir la conveniencia de transformar este ministerio en uno de agricultura y alimentos, aunando tareas que cruzan distintas reparticiones.

—Con Argentina pisamos huevos, ¿por qué no se tomaron resguardos para evitar la entrada de productos subvencionados como los granos y la leche?
—Es un profundo error tomar decisiones en función de lo que haga o deje de hacer un país. Nuestra vulnerabilidad va mucho más allá: Chile no tiene institucionalidad antidistorsiones, estamos desarmados frente a la competencia desleal.

—¿Es contrario a los TLC?
—En general no, pero en esos tratados se impuso bastante poco la situación agrícola.

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