Yoani Sánchez, la bloguera que puede derrumbar el muro cubano
EXCLUSIVO ON LINE. Habla desde Cuba para CARAS
Aislada y sin conexión a internet se ha transformado en un fenómeno del ciberespacio. Famosa por su blog Generación Y, que escribe bajo precarias condiciones, se ha convertido en referente político. Desde La Habana esta periodista habla sin tapujos del caso Marambio, de la liberación de Guillermo Fariña, de cómo tiene escasas esperanzas en la supuesta apertura del régimen de Raúl Castro y cómo los gobiernos de izquierda en Chile no hicieron una real crítica al sistema cubano.

Vive una paradoja. Es una de las escritoras on line más famosas del mundo, pero vive desconectada. Considerada por la revista Time una de las 100 personas más influyentes del planeta y que incluso recibió el premio Ortega y Gasset por su blog Generación Y, Yoani Sánchez pasa los días sin conexión a Internet. Desenchufada, sortea las vallas que ha impuesto el gobierno cubano a todos los blogueros, y se vale de mil artimañas tecnológicas para que sus escritos se publiquen en la web. Así, unplugged, habló con CARAS desde Cuba sobre cómo fue testigo del primer sorbo de agua que tomó el liberado Guillermo Fariña, luego de una huelga de hambre de 135 días, del desconocimiento que existe en la isla sobre el caso Marambio, de cómo el régimen de Raúl Castro ha convertido a los columnistas web en sus archienemigos.
“FUE COMO LANZAR UNA BOTELLA AL MAR. No sabía si alguien leería mis reflexiones”, así recuerda Yoani abril del 2007, cuando escribió sus primeras frases en la web: “Generación Y es un blog inspirado en gente como yo, con nombres que comienzan o contienen una ‘i griega’. Nacidos en la Cuba de los años 70’s y los 80’s, marcados por las escuelas al campo, los muñequitos rusos, las salidas ilegales y la frustración”.
Esa fue la invitación que hizo a los internautas para que leyeran su incipiente bitácora, un medio de comunicación propio sin edición, sin censura. Jamás imaginó que sería seguida por miles de personas en el mundo, ni que el régimen castrista la coartaría al punto de obligarla a buscar las fórmulas más curiosas para mantenerse conectada. “A finales de 2007 conseguí el software correcto para habilitar comentarios en mi página y al poco tiempo la prensa internacional se dio cuenta de que alguien llevaba un blog en la isla de los desconectados”.
Lejanos están los años en que daba clases de español a alemanes y suizos. Lo hacía de manera ilegal. Se acercaba a los turistas en la calle, les ofrecía sus servicios y además un paseo por la “Cuba real”. “Eso me permitió autonomía económica, lo que en esta isla se traduce en autonomía política. Después de que comencé con mi sitio aparecieron propuestas editoriales muy interesantes y ahora escribo columnas para medios de varios países. Con eso no sólo me mantengo, sino que además ayudo a otros colegas a costear horas de internet y tarjetas de prepago”. A través de Generación Y acepta donaciones de todas partes del mundo, pero especifica que no pueden provenir ni de gobiernos ni programas políticos.
–¿Cómo se vivió la liberación de los presos políticos de las últimas semanas?
–Hay una mezcla de alivio, alegría y duda. Estas personas nunca debieron estar presas y es maravilloso que hayan quedado en libertad, pero no sabemos si eso significará el desbaratamiento del aparato represivo y el fin de la Ley Mordaza, que aún está vigente. Mientras se siga penalizando la diferencia de opinión, todos somos potenciales reos.
–Fue testigo privilegiada del fin de la huelga de hambre de Guillermo Fariña…
–Sí, el 8 de julio viajamos a Santa Clara con un grupo de amigos para visitar a Coco (Fariña) y ver su reacción cuando le informaran sobre la liberación de los presos políticos. Ese mismo día pospuso su huelga y la aplazó hasta el día 7 de noviembre, cuando evaluará la situación del resto de los presos de conciencia y determinar si vuelve a hacerla. Fui testigo privilegiada del instante en que tomó su primer sorbo de agua, e incluso con mi celular tomé una foto de ese momento histórico y la subí a internet. Su familia me ofreció la posibilidad de acompañarlo en su primera noche y fue muy duro. Todos pensamos que el fin de la huelga era el término del sufrimiento, pero la verdad es que fue todo lo contrario, pensé que esa noche moría en mis brazos…

Yoani relata que afortunadamente en los últimos días, Fariña ha evolucionado increíblemente y que ya habría comido los primeros bocados de alimento sólido. Se rumorea que podría irse a su casa, pero que las autoridades prefieren que se mantenga hospitalizado, para que no se aparezca el 26 de julio próximo en la plaza del su pueblo, justo cuando Raúl Castro esté dando su discurso con motivo de un aniversario más del asalto al Cuartel Moncada.
LA CONEXIÓN A INTERNET EN LA ISLA ES UN PRIVILEGIO, sólo acceden altas autoridades y turistas. Además, una hora de conexión cuesta el equivalente a un tercio del sueldo de un cubano promedio. Por eso cuando Yoani logra entrar a algún hotel, sólo alcanza a revisar sus correos electrónicos. Ni hablar de navegar.
–¿Cómo se mantiene al día con lo que sucede?
–No te puedes imaginar la manera accidentada y loca en que me entero de lo que pasa. He contruido una red de información por mensajes de texto a través del teléfono móvil. Recibo muchísimos SMS, con noticias de adentro y afuera, que me envían lectores y comentaristas, gente de todas partes del mundo que lee mi bitácora y mi twitter. Es un mecanismo súper eficiente y rápido para distribuir las noticias. Como no tengo conexión, los twitteo los hago a través del mismo sistema: lanzo mis comentarios al ciberespacio, pero no puedo leer las respuestas on line. Estoy a ciegas, pero siempre hay caminos para hacerse escuchar.
–¿Sin conexión, cómo actualiza su sitio?
–Muchos seguidores han convertido mi blog en su casa y obviamente ha nacido una relación casi familiar. El 2008 fue bloqueado en Cuba a través de un filtro electrónico. Pensé que era la muerte del espacio, pero muchas manos solidarias me ofrecieron enviar los textos por mail y ellos se encargarían de subirlos. Así lo mantengo: escribo en casa, acumulo cuatro o cinco post, los envío y otros los publican con una frecuencia que da la impresión de que estoy on line, cuando estoy absolutamente desconectada.
–Ese espacio te ha transformado en un referente político…
–En Cuba la política está por todas partes, hasta respirar es un acto profundamente político. Si además lo haces a tu propio ritmo, ya es hacer política dura. Tengo claro que por momentos mi bitácora me coloca frente a polémicas de esa índole, pero no me gusta encasillarlo. Soy una ciudadana que escribe crónicas de la realidad, lo que pasa es que en esta isla, la realidad es profundamente contestataria.
“RAÚL CASTRO RECIBIÓ EL PAÍS POR HERENCIA FAMILIAR, COMO SI FUERA UN FEUDO. Por ahí empiezan mis resquemores y, por lo mismo, nunca fui parte del grupo que se hizo ilusiones con posibles cambios o aperturas. Con el tiempo, la vida nos ha dado la razón: este gobierno significa control y aumento de la represión”, argumenta la bloguera.
–¿Cree que esa postura más represiva sólo es el reflejo de los últimos intentos por mantener un régimen que ya no es validado en ninguna parte?
–Eso lo estoy oyendo desde que era una adolescente… Lo que sí es cierto es que nunca hubo el grado de ilusión estuvo tan bajo como ahora. El respaldo popular hoy es pobre. Ha aumentado la crítica ciudadana y el silencio ha disminuido de la mano de las nuevas tecnologías. Las viejas fórmulas del gobierno en combinación la mayor información sobre lo que está ocurriendo en la isla, puede ser determinante. Este es un sistema basado en la censura, el control informativo, la distorsión y el ocultamiento.
–¿Qué le parece que tantos gobiernos de izquierda en el mundo, incluyendo los de Chile, nunca realizaron una crítica real al régimen cubano?
–Lamentablemente mucha gente vive anclada a la ilusión de que en esta isla se instaló la justicia social y la utopía. Basta con recorrer las calles para ver cómo vive un cubano: con racionamiento, colas y la asfixia de no poder expresarse. Es muy difícil cambiar la percepción de Cuba a la distancia. Muchas personas creyeron en el proceso revolucionario durante su juventud y ahora no se atreven a reconocer que se equivocaron. Al final terminó siendo otro régimen autoritario con un clan familiar en el poder.
“EL ASUNTO DE MAX MARAMBIO HA MONOPOLIZADO LAS CONVERSACIONES CALLEJERAS. Sobre todo porque la prensa oficial ha sido muy parca: sólo una pequeña nota sobre la muerte del empresario chileno Roberto Baudrand, con una línea sobre la investigación en la empresa Río Zaza”, dice Yoani.
–¿Se ha tapado el tema?
–No se trata solamente de lo que ocurrió en esa compañía, sino que de un fenómeno que hace metástasis en la sociedad cubana: la corrupción. Son tantos años manejando un país como si se tratara de una finca… ya no se dan ni cuenta que meter las manos en las arcas nacionales y destinar el dinero a una u otra cosa es corrupto. El sistema se devora a sí mismo, muchas veces a través de personas que se amparan en uniformes militares.
Sobre la acusación a Marambio por delitos económicos, entre ellos cohecho, la periodista asegura que los medios de la isla no han informado nada. “Se está manejando con la mayor discreción, lo que no augura nada bueno… Todo lo que hemos escuchado ha sido a través de noticias extranjeras. Este proceso sienta un precedente, porque es la primera vez que se enjuicia a un empresario tan importante”, asegura. Lo malo –a su juicio– es que se entrega una señal negativa a los empresarios que quieran invertir en Cuba: “El mensaje es que entras a hacer negocios y sales con causas pendientes. Sin embargo, es el momento de presionar para que se realice un juicio abierto a Marambio, que permita la entrada a observadores internacionales”. No obstante, las últimas informaciones indican que Marambio declararía desde Chile. “Me parece muy inteligente de su parte, ya que todos sabemos cómo son las cosas acá y está cuidando su pellejo”, afirma Sánchez.

–¿Qué información existe sobre la muerte del empresario chileno Roberto Baudrand?
–Mi esposo fue hace varias semanas a la localidad de Santo Espíritu, donde está una de las fábricas más grandes de Río Zaza. A 300 metros del lugar, los vecinos aseguraban que la empresa había estado en manos de unos empresarios chinos y que uno de ellos habría muerto, mientras su esposa salía del país con una maleta llena de dinero. ¡Esa era la versión que tenían! Todo se maneja sobre la base de rumores o datos distorsionados. Prácticamente todos los cubanos nos enteramos de la muerte de Baudrand a través de Granma (prensa del gobierno) y obviamente las especulaciones empezaron inmediatamente, todos han aprendido a desconfiar de la prensa oficial y a leer entre líneas. Sí aseguro que este caso es una señal de alarma, las empresas mixtas eran una zona no tocada e inaccesible. Nada les podía pasar… hasta ahora.
–Muchos de los personajes cercanos al régimen –como el caso de Marambio– están siendo acusados de distintos delitos…
–Fidel Castro ya no está al mando y se abre un nuevo ciclo de lealtades. Hay que probar la fidelidad al nuevo rey… y él está haciendo los ajustes que le parecen necesarios, sobre todo con personas que no le gustaban. Es el momento de pasarles la cuenta.
–En Twitter escribiste: Vienen tiempos difíciles para mí, me advierten todos los amigos. Preparo el alma y el cuerpo para lo peor. ¿Tiene miedo?
–Lo tengo desde el primer día, pero mi reacción es distinta al de la mayoría: corro hacia lo que me asusta. Sé que vienen épocas complicadas, porque el sistema está muy acorralado y normalmente responden con mucha destrucción, difamación y campañas denigrantes. Estoy preparándome para lo que viene, aunque estoy clara en que nadie podrá tocar mi alma.
–¿Le asusta convertirse en una mártir del periodismo?
–No creo que las cosas lleguen hasta ese punto… Siempre he dicho que aquí no existe la intención de martirizarse, fundamentalmente porque creo que este país no necesita mártires ni héroes, sino ciudadanos.
–¿Enfrenta su propia Sierra Leona desde su computador?
–Es cierto que a veces siento que el teclado no sólo es mi lanza, sino también mi escudo. Estamos tratando con un sistema que durante 50 años ha tenido el monopolio de la palabra y para ellos el mundo virtual es sumamente corrosivo. Por lo mismo, intenta controlarlo y convertir a los blogueros en archienemigos. De todas maneras, trato que los insultos, la difamación y la observación policial no influyan en mis escritos. No quiero trasmitir que soy una persona acorralada y resentida, sino por el contrario que mis artículos mantengan un lenguaje fresco, desprejuiciado y hasta humorístico.
–¿Realmente cree que con palabras puede cambiar las cosas?
–Sin duda. Sé muy bien el daño que las letras le han hecho a los caudillos de esta región. No tengo duda de que a lo mejor, no todas, pero sí buena parte de las grietas que derribarán este muro, serán hechas con palabras.

