El celador de la UDI
José Antonio Kast
Fotos Claudio Doenitz
Asegura que en veinte años la Concertación “minó las bases de la familia” y dejó gente apernada. Considera que Piñera dio un gran discurso, pero que falta presencia UDI en el gobierno. Rechaza las uniones civiles aunque no tiene “ningún problema con los gays”. Convicciones —y algunas contradicciones— del diputado que quiere dirigir su partido.

A semanas del cambio de directiva en el gremialismo, la primera cuenta pública del Presidente Piñera fortaleció al diputado José Antonio Kast (44, abogado, casado con María Pilar Adriasola, diez hijos). Porque justo cuando él acusaba falta de comunicación de La Moneda con el partido, y Libertad y Desarrollo —el think tank símbolo del gremialismo—, atacaba el alza de impuestos como medio para financiar la reconstrucción, el mandatario los sorprendió: su discurso del 21 de mayo resultó progresista en lo económico y conservador en lo valórico. Dejó al margen la agenda liberal que el sector más tradicional de la UDI rechaza, por incluir las uniones de parejas de hecho, hétero y homosexuales.
“Muy buen discurso del Presidente Piñera, de unidad, convocante, de futuro; se destacan valores como libertad, orden, mérito y familia”, dice Kast. Y aunque algunos analistas anunciaron el nacimiento de una nueva política de gobierno alejada de los partidos —que llaman piñerismo—, los guiños a la UDI no fueron pocos: “Nosotros gobernamos con la Coalición por el Cambio (…) no pretendo crear mi propio partido sino trabajar con las colectividades de oposición y la Alianza”, dijo el mandatario. En cuanto al proyecto Acuerdo de vida en común (AVC), anunció que el Ejecutivo debatirá el tema con toda la coalición para presentar “una postura conjunta”.
Kast reconoce y valora esos gestos: “Es atractivo que el programa procrecimiento y proempleo se vaya a cumplir y que (el gobierno) no ceda a tironeos de gente al interior del conglomerado”.
—¿Quiénes “tironean”?
—Senadores como Alberto Espina o Lily Pérez, diputados como Joaquín Godoy… No logro entender que ellos quieran sentar la discusión pública en asuntos que no nos unen (como la agenda valórica). No tengo problemas en debatir sobre los aspectos patrimoniales y de herencia para las parejas de hecho, pero no asimilarlas al matrimonio. Eso tensiona mucho y no está en los lineamientos de Piñera.
Celoso guardián de la ética UDI, el diputado quiere cambiar los liderazgos, algo “que no pasa por el carné”, pero tampoco por elegir a alguien como Longueira, “que ya fue presidente hace seis años”. Todo indica que la competencia será entre Coloma y Kast.
—Coloma se lanzó; los senadores Jovino Novoa y Víctor Pérez dicen que él debe seguir y usted, sumarse a esa lista.
—¡Nada nuevo con relación a lo que ocurrió hace dos años! Entonces muchos fueron partidarios de que no hubiera competencia y también plantearon integrar listas… Pero nosotros no buscamos cuotas de poder sino recuperar el partido para las bases. A la UDI le hace bien la participación. No me parece que no haya elecciones o que unos pocos decidan quiénes integran la directiva. Hoy votan 848 personas, pero siguen siendo muy pocas.
QUIERE PRESENCIA UDI EN EL MINISTERIO DEL INTERIOR y a más gremialistas en otros puestos importantes. ‘‘Hay muchos cargos por llenar, el gobierno ha ocupado mil en lugar de cuatro mil. Se debe ser más claro al tomar las riendas de las direcciones de servicios públicos, con personas afines al proyecto de país que le presentamos a la gente”. Además, se trata de reemplazar a una Concertación que estuvo veinte años en el poder ‘‘y que abusó de los funcionarios a honorarios y a contrata, muchos que siguen trabajando en el Estado porque agregaron cláusulas para permanecer hasta fin de año”.
—Según David Gallagher, senadores y diputados están pasando ‘‘por un trauma entendible: eran los únicos protagonistas de la derecha y ya no lo son. Ahora, tienen la competencia de los ministros y del Presidente. Están en un bosque mucho más grande y denso”. ¿Algo de eso le pasa?
—Gallagher está en la lógica de la política antigua, de competir por cuotas de poder; a mí no me importa eso, ojalá muchos se destacaran.
Y en cuanto a sus críticas al gobierno, precisa: “Esta es una sociedad anónima con muchos accionistas que quieren participar y donde las cosas se deciden en un directorio. Nosotros no elegimos a una persona sino un programa que se debe poner en práctica”.
Aunque la Ley de Reconstrucción fue aprobada casi por unanimidad en la Cámara, Kast votó algunos artículos en contra porque subir impuestos “no es lo que uno esperaría de una coalición de centroderecha. Y tampoco le tengo miedo a que los proyectos lleguen al Congreso sin acuerdo de la Concertación, que ahora pide más”.
—Corre el riesgo de convertirse en un diputado isla, o ser vetado como lo hizo Evelyn Matthei con Libertad y Desarrollo.
—Esas son opiniones muy sobrecaliente, y uno en política también debe contar hasta diez. LyD ha sido muy potente para la centroderecha, ¿qué sería de muchos parlamentarios si no fuera por ellos? A esas declaraciones les faltó mesura.
—¿Cómo navega Coloma en aguas turbulentas?
—La UDI ha sido muy leal en las coyunturas. Juan Antonio es el presidente y todos debemos estar detrás de él en el diálogo con el gobierno.
—Pero habrá diferencias entre él y usted; si no, ¿por qué votar por Kast en vez de Coloma?
—Nosotros nos sentimos copartícipes de los triunfos electorales de la actual directiva, pero tenemos que dar pasos claros hacia la renovación de liderazgos. Tenemos que ir más allá de la coyuntura, ver cómo fortalecemos la familia, cómo transformamos la sociedad en una basada en la libertad y con raíz popular. Frente a algunas decisiones tuvimos debate interno y perdí; lo asumo, no soy llanero solitario ni díscolo.
—Entre ustedes no siempre se ponen de acuerdo. Longueira, por ejemplo, ejerce poder, aunque varios dirigentes consideran y dicen que es desbocado, incluso desleal.
—Así como pienso que Pablo tiene el legítimo derecho a dirigir la UDI, no sería el óptimo para el surgimiento de otros liderazgos. Pablo ya fue presidente del partido… yo no volvería seis años atrás.
CONSERVADOR Y CRÍTICO ANTIPÍLDORA, no comparte el fallo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que calificó de discriminatoria la resolución de la Corte Suprema que le quitó sus hijas a la jueza Karen Atala, por ser lesbiana. “Nosotros tuvimos un proceso judicial y respeto lo que dictaminó la Suprema. Soy contrario a someternos a los tribunales internacionales cuando los nuestros funcionan”.
—¿Aunque emitan un fallo que puede ser discriminatorio?
—Difícil decirlo porque la mayoría de la gente que opina no maneja toda la información que tuvieron los jueces para decidir. Por eso, no me atrevería a decir que ellos fallaron discriminatoriamente.
—¿Por qué se opone al acuerdo de vida en común?, ¿lo considera el primer paso hacia el matrimonio gay?
—No. No tengo ningún problema con las parejas gay, ninguno; de hecho, conozco a muchos del mismo sexo que conviven. Lo que uno no puede hacer es utilizar políticamente a un grupo de personas. Es distinto decir que vamos a solucionar los asuntos previsionales y de salud, o los derechos hereditarios si es que hubiera —aunque creo que son pocos—, a igualar la institución del matrimonio entre un hombre y una mujer a una pareja del mismo sexo.
—En San Bernardo, su distrito, una de cada tres adolescentes se embaraza y el 68 por ciento de los niños nace fuera del matrimonio. ¿Qué alternativa da a esas jóvenes?
—En ese distrito yo saqué la primera mayoría, por tanto creo que la gente sigue soñando… Y veinte años de Concertación no pasaron en vano, porque se esforzó en minar las bases de la familia, en plantear una sexualidad abierta, libre y sin responsabilidad. En cuanto al control de la natalidad, no tengo problema en que las personas puedan optar entre un método y otro. Lo que ocurre es que en la atención primaria no existen todas las alternativas.
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