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‘A Jaime lo basurearon, pero la mayoría, para callado, lo trata de héroe’

Ximena Lyon de Ravinet encara a la DC

Por: Paula Palacios

Incondicional, apoyó desde un principio la decisión de su marido de abandonar la Democracia Cristiana para convertirse en ministro de Defensa de Piñera. Asumió los costos e insultos al ex alcalde de Santiago y hoy enfrenta a la DC: “Es un partido de pequeñas cofradías donde priman los intereses personales”.

Fotos Claudio Doenitz.
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Lo ha pasado mal, luego que Jaime Ravinet (64) aceptara asumir como titular de Defensa del mandato Piñera y renunciara a la Democracia Cristiana —antes de ser expulsado— tras 49 años de militancia. Tuvieron que soportar una serie de ataques y acusaciones… desde “traidor”, “cobarde” y “oportunista”, hasta de “hombre muerto caminando”. Le dijeron de todo, pero lo más doloroso, cuenta su mujer Ximena Lyon (60), “fue la actitud y alejamiento de quienes creíamos nuestros amigos”. Aun así, confiesa, estaban preparados para el chaparrón. En pleno enero, durante sus vacaciones en Pucón, en una de las tantas conversaciones a orilla del lago, se plantearon qué hacer si el mandatario electo —con quien los une una amistad de años— lo convocaba para su gabinete. “Después de ver pros y contras, concluimos que la defensa nacional es un bien para todos los chilenos, más allá si eres de izquierda o de derecha; una política de Estado de largo plazo que no involucra la contingencia diaria. Trabajar en esa área por el país nos pareció más importante que seguir entrampados en cuoteos políticos”, dice aludiendo a la DC, partido donde ella milita hace 30 años y al que acusa de anacrónico, de perder el rumbo y de hacer política de cofradías e intereses personales. Y, a pesar de que se declara admiradora de Michelle Bachelet, cree que durante su gobierno “no cumplió el rol de articuladora; se olvidó de la cosa partidista”.

La mujer de Ravinet tiene carácter y opinión. Para nadie es misterio que cumple un rol activo en la vida política de su marido: es su principal consejera, pero también su crítica más implacable. Se conocieron el ’72, cuando ella —recién separada y con dos hijos, Raúl (40) y Ximena (38)— trabajaba como secretaria de Jaime Celedón, quien llevaba la campaña publicitaria de Eduardo Frei Montalva. “Jaime era el jefe de campaña. Y Sergio Livingstone, a cargo de lo deportivo, hizo de Cupido. Le decía: atrévete, llámala, ¡y se atrevió!”. Ya son 36 años de matrimonio, una hija en común (Macarena, 33) y cuatro nietos.

Para Ximena, el interés por la política y la cosa pública se profundizó en los ’90, cuando Ravinet fue alcalde de Santiago por diez años, y ella ofició de ‘primera dama’ de la comuna, siendo presidenta ejecutiva del comité de infancia y familia. Con el bichito en la sangre, a los 45 pisó por primera vez la universidad. Estudió Bachillerato, el ’99 se tituló de cientista política en la UC (con magíster incluido), y el 2004 fue concejala por Santiago, siendo muy crítica del entonces alcalde Joaquín Lavín. Ahora va por un diplomado de Relaciones Exteriores y Seguridad Mundial en la UC, y evalúa cómo apoyar a su marido en estos días post terremoto, donde Defensa y las FF.AA. tienen un rol protagónico en el orden, seguridad y reconstrucción del país.

“LO TRATARON DE VILLANO, FUE LO MÁS TRISTE”, dice Ximena sobre una de las tantas críticas que recibió su marido. “No creo que querer trabajar por Chile, por las enormes tareas pendientes en Defensa, lo merezca. Pero Jaime está dispuesto a hacer ese sacrificio personal y político, que es bastante alto… Le costó ser marginado de su partido”.

ximena200—Dijeron que era “hombre muerto caminando”, la oveja negra de la DC…
—Totalmente absurdo. El partido ha desviado el rumbo. Basta ver las encuestas, las elecciones: han ido perdiendo su base de sustentación. Hoy es una colectividad de cúpulas, no de unión, ni de llegar a la gente. Hay pequeños grupúsculos donde priman los intereses personales.

—Pero acaso, ¿ustedes no esperaban críticas?
—Las reacciones fueron diversas. Mucha gente de la DC y la Concertación —diría que un 80 por ciento— se comunicó con Jaime por teléfono o mail para felicitarlo. Lo tratan de héroe, de valiente, aun cuando no comparten su decisión.

—Un apoyo callado, ¿temor de dar la cara?
—Sí, pero también hubo quienes lo hicieron público, como José Miguel Insulza, Andrés Zaldívar, Patricio Aylwin… Pero, claro, se dieron situaciones desagradables con personas que creías tus amigos.

—El dijo que después de perder la alcaldía de Santiago, le dieron vuelta la espalda.
—Se sintió sin respaldo y, al día siguiente de la derrota, renunció a la mesa directiva. Desde diciembre no tenía contacto con el partido. Se ofreció para colaborar en la campaña de Eduardo Frei, pero no hubo acogida. Al final intentaron incorporarlo, sin embargo, había asumido otros compromisos. Además, no estaba de acuerdo con ciertas actitudes del candidato, como la izquierdización y pactos con el PC para captar votos.

—Dicen que en la derecha intentará ser presidente, lo que nunca logró en la Concertación.
—Difícil. En un momento pudo ser, pero ya pasó. Jaime tiene 64 años, no lo veo con ánimo de carrera presidencial. Ahora busca contribuir con Chile, con la modernización de las FF.AA. Aportar experiencia política y afiatar a este gobierno que, post terremoto, ¡por Dios que se le hará difícil! Se tiene que instalar, afianzar sus equipos en medio de una catástrofe, y con la premura de la gente que no puede esperar. Estos cuatro años de gobierno deberían ser de cooperación y reconstrucción. Los pendrives y carpetas azules deben estar guardados en un cajón… No creo que la Concertación cometa el error de marginarse en un momento en que sus técnicos puedan aportar.

“SIN DUDA ES EL MÁS IDÓNEO PARA EL CARGO en estos días. Su prioridad es organizar las Fuerzas Armadas en la reconstrucción: tienen la logística, estructura, disciplina militar, el control del orden público… Su primera tarea es cómo pueden, efectivamente, levantar a este país”.

—¿Cómo lo ve en estas primeras semanas?
—Bastante agobiado en términos de la tarea ¡y todo lo que se le vino! Debe coordinar cinco instituciones: Carabineros, Investigaciones, Armada, Ejército, Aviación; cada una con su propio mundo, necesidades y complejidades. Uno de los temas más importantes es la modernización. En su anterior período propuso la creación del Estado Mayor Conjunto, que cambia la estructura de las FF. AA. y del Ministerio. También existe todo un tema con las fuerzas pasivas: hoy se paga más dinero en jubilaciones y pensiones, que en sueldos de personas activas. Hay que ver cómo corregirlo sin que nadie pierda los derechos que ya tiene.

—¿Qué opinó Ravinet cuando el gobierno de Bachelet se resistía a sacar a los militares ese 27 de febrero?
—Lo vio como un tremendo error e intentó presionar al ministro Vidal o a quien sea. La realidad pedía a gritos orden, y el poder de la fuerza lo tenían los militares.

—Vidal no habrá estado muy contento de traspasar el mando a Ravinet.
—El fue muy cariñoso, no pudo dejar el puesto en mejores condiciones. De hecho, Jaime trabajó con él una semana antes de asumir, y Pancho, un libro abierto, lo ayudó en todo lo que requería.

—¿Cuál ha sido la gran diferencia de trabajar en el gobierno de Piñera?
—Por el momento no la veo, porque hay un antes y un después del terremoto, eso rebarajó el naipe completamente. El escenario cambió… No veo a los políticos peleando por pequeñeces, cuando tenemos que reconstruir un país completo.

—Arturo Fontaine, del CEP, criticó duramente los primeros días de gobierno. Dijo que la omnipresencia de Piñera impide avanzar a los ministros.
—Asumir en medio de una catástrofe lo ha llevado a exacerbar su presencia en los distintos temas país. Pero es una reacción pasajera. Los ministerios deberán desarrollar sus tareas bajo su supervisión. No puede estar en todas; no hay mente que resista ser tan omnipresente. Hay que darle tiempo.

—¿Qué opinión tiene de Sebastián Piñera?ximena201
—¡Una locomotora! Tremendamente ejecutivo, con un sentido de urgencia por hacer las cosas. Creo va a poner todo de su parte y, si le va bien, le irá bien al gobierno y a Chile.

—¿En qué se nota su mano?
—En todo, ¡absolutamente! El día del cambio de mando hizo un comité político de la catástrofe hasta las dos de la mañana. Le gusta estar informado de lo que hace cada uno de sus ministros: les da tareas puntuales. Uno que decía que nunca había estudiado tanto como estas primeras semanas.

—Es de los que llama a las tres de la mañana.
—A Jaime no lo ha llamado a esa hora, pero si varias veces al día y a las 10 de la noche, si es necesario… Y él directamente, de celular a celular. Me ha tocado contestarle más de una vez.

—Tienen una amistad con el Presidente.
—Nos conocemos hace muchos años. Somos de juntarnos a comer en casa de amigos comunes como Pedro Pablo Díaz, Jorge Burgos, el mismo Polo Piñera. Hemos estado en varios asados en Caburga o Pucón, donde ambos veraneamos.

—¿Amigas con Cecilia Morel?
—No te diría amigas, pero nos conocemos. Con Jaime nunca tuvimos problemas en relacionarnos con gente UDI, RN o PC. En las sesiones de fotos, los ministros, subsecretarios y sus señoras fueron muy acogedores. Sentí que nos decían sé que lo han pasado mal con esta decisión, pero los felicito.

—SI A USTED LE PROPONEN un CARGO EN EL GOBIERNO, ¿ACEPTA?
—Me encantaría cooperar, sobre todo en el área de la infancia y la familia, que fue lo que trabajé durante catorce años en la Municipalidad de Santiago… pero no me lo han solicitado.

—Como concejala fue bien crítica de Lavín.
—Con Joaquín tenemos muy buena relación; su mujer, María Estela, también fue concejala en el mismo período y, a pesar de nuestras diferencias, nunca tuvimos un problema.

—¿Era el mejor candidato para Educación?
—No sé si el mejor, pero le va a tocar una tarea muy dura; es una de las carteras más complejas. Ahora, haber sido alcalde de Santiago y manejar la Corporación de Educación, con más de 45 mil alumnos, colegios de excelencia y escuelas bastante pobres, da una experiencia de lo que es este mundo. Creo que las va a ver muy verde… Además, debe empeñarse en reconstruir, que significa partir varios peldaños más abajo.

—¿Afectó la imagen de Piñera no cumplir con desligarse de Lan y CHV antes de asumir?
—Fue un error de su parte, y trataron de corregirlo. No manejó bien el tema, pues no sé cuál es la conexión de la no venta de las acciones con el terremoto; son dos cosas distintas. Creo que Piñera debió haberlo hecho antes.

—El gabinete también empezó a funcionar sin aclarar sus conflictos de intereses. Da la impresión de que se relajaron con el tema.
—Existe desconocimiento, no se sabe qué empresas tienen los ministros. Cualquiera que desee ser bien valorado y cumplir cabalmente su misión, tendrá que desprenderse de sus activos. Jaime ya lo hizo. En diez días arregló sus cosas para no estar en ningún directorio ni tener injerencia en algún otro rubro. Esa es la actitud que los ministros deben tener. De lo contrario, serán mal juzgados por la ciudadanía. Esta tiene el concepto que el político se aprovecha primero de su cargo y después se preocupa de la población. Está en la mente de la gente, y en la práctica ha sido así. Tengo la esperanza de que serán bastante inteligentes y no darán esa imagen al país… Lo contrario sería muy grave.

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