‘Los ministros son partidarios del neoliberalismo, igual que Andrés Velasco’.
Carlos Larraín y el estreno del gabinete
Entre telefonazos, el presidente de RN se ríe de los picados y de la gran ceremonia con que se presentó al elenco. Advierte que Piñera es más inteligente y con más pelo que Berlusconi… Fuera de broma, anuncia que ‘‘lo que viene va a ser duro…”
Fotos Pía Vergara

Su celular no para. ¿Cómo?, ¿que estás en Estados Unidos? Ya, cortito, es que entregué mi propuesta para las intendencias y te incluí. Hablamos, chao. Otros llaman de picados porque no consiguieron ministerio y, algunos, para asegurar que tienen ‘‘al indicado’’ para una agregaduría en Europa. Carlos Larraín se ve obligado a usar las artes de la persuasión y la ironía —que maneja al dedillo— y así eludir el bulto, caballerosamente.
En plena temporada de postulaciones y nombramientos, muchos creen que tienen ganado un puesto en el gobierno con sólo discar el número del presidente de RN. Pero, la verdad es que ni a él —que comanda el partido del Presidente electo— le dieron mucha pelota y sólo fueron designados cuatro nombres de trescientitantos que entregó. Y aunque su candidato para la Cancillería era Teodoro Ribera, Piñera optó finalmente por Alfredo Moreno, “un gran empresario”, según Andrés Allamand, quien también quería ese cargo y advirtió al mandatario entrante: “Sería grave creer que los partidos están para ganar elecciones y los ejecutivos para gobernar”.
Carlos Larraín —65 años, casado con Victoria Hurtado, doce hijos de sangre y uno de tierra: su hacienda Cameron en Magallanes— pone cara de bueno y esboza su clásica sonrisa ante esta batahola política y de egos. Con un pie en Santiago y otro en la Patagonia, donde tiene un buen pedazo de tierra, preocupaciones no le faltan. ¿Y si detrás de ese tono socarrón se esconde su propia aspiración a un cargo? “Mira, anuncié que si Sebastián ganaba, no quería nada para mí. Es evidente que él iba a querer ‘renovar el personal’, y salirse un poco del zapato chino político”.
Por ahora, parece más interesado en seguir timoneando el partido, que tendrá elecciones en abril.
—La Nación dice que es ‘‘un equipo de gerentes para Chile S.A.”. Es como el regreso de los Chicago Boys.
—No digamos Chicago Boys porque eso le duele los oídos a tanta gente, ¡no ve que en la izquierda produce urticaria la economía que hoy es norma en Occidente y Oriente! Los ministros son partidarios del neoliberalismo, igual que Andrés Velasco, que hacía esfuerzos para disimularlo.
—Claro que los nominados van a estar un mes o más deshaciéndose de sus propiedades en vez de trabajar “día y noche”, como dice Piñera.
—Se van a desvincular cuando corresponda, pero ¿qué es lo que quieren?, ¿que traigamos marcianos?, ¿que saquemos gente de un refrigerador o de una cámara hiperbárica? No tenemos robots sino personas de carne y hueso que han sido muy útiles en el mundo privado y, también, público. No disponemos de esa “gran reserva moral” de los que vivían detrás del muro de Berlín y nunca hicieron nada, salvo el gran retorno y desquite.
—La ceremonia de nombramiento tuvo cierto aire a graduación o entrega de Oscar… con pendrive incluído?
—Ah… eso me gustó un poco menos porque me imagino que el pendrive es un salvavidas de plomo… ahí está toda la información, debe ser muy dura de absorber…
—En Cancillería, ¿no hace falta más que sólo reforzar el comercio?, ¿acaso con Bolivia se van a arreglar los problemas con más acuerdos comerciales?
—El Ministerio tiene un lado jurídico y otro político. Hay que ver con quién tendemos puentes, estamos un poco aislados… Pero no despreciemos la faceta comercial. Piñera no ignora que la reconstrucción de Europa empezó con la Comunidad del Carbón y el Acero, los mismos que antes se habían matado de a miles. Luego, gracias al desarrollo económico, lograron formar la Unión Europea. Alfredo Moreno, el canciller, no sólo es un exitoso ingeniero: ha estado a la cabeza de Fundación Teletón y ayudó a las tareas del Hogar de Cristo… Asesoría jurídica se puede conseguir.
—El habla de tender puentes. ¿Hacia los gobiernos de Uribe y Calderón, que tienen baja estima en el resto del continente?
—¡Usted no estará proponiendo que nos relacionemos con Chávez, que tiene a su país sin luz! Hay que mirar para todos lados, sin hacer grupo aparte… Aumentar los contactos con México, Brasil, Colombia… Ya ves la evolución de Lula, que de ser de izquierda ha ido acercándose al centro. Brasil probablemente será miembro del Consejo de Seguridad ONU y dejó a Argentina atrás.
—¿Lavín en Educación?
—Una gran oportunidad.
—O el cadalzo.
—Doble o nada. Difícil para él y muy meritorio que lo acepte. Educación es la gran deuda nacional. Pero puede hacer un gran trabajo, ayudado por el esfuerzo que hizo la ministra Mónica Jiménez.
—Otro caso polémico es Ravinet, ¿le da confianza?
—Mucha; conoce su tema, es inteligente y creen en él muchas personas de las FF.AA.
—¿Y la reacción DC?
—Incomprensible; mala señal de poco respeto por las libertades personales. Además, le dijeron ‘oveja negra’… Como afirmar que la gente que está en política es de raza ovina.
—¿Y si uno de los suyos hubiera aceptado un ministerio de Bachelet?
—Feliz, porque habría sido el comienzo de la recuperación de la sensatez.
—Un ‘infiltrado’.
—Claro. Pero hay que respetar la libertad de la gente (se pone serio). ¿Cuántas veces no ayudó la Alianza a los gobiernos de Bachelet y Lagos? A éste, Longueira lo salvó en 2004, cuando estuvo a punto de salir de la cancha por corrupción.
—¿Apoyó ese pacto?
—No, fue un error profundo, se debió dejar que la ficha cayera donde correspondía. Sirvió para crear una sensación de impunidad que no puede seguir. Le tengo rabia a ese acuerdo.
—¿La Coalición está preparada para enfrentarse a las polémicas concesiones, a los paros y a los estudiantes?
—Hicimos una oposición como de las monjas, demasiado polite. Ahora habrá que ponerse detrás del gobierno sin claudicar, porque será duro… Aucán ya llamó a movilizaciones.
“SIEMPRE PENSÉ QUE CHV NO ERA DE NINGUNA AYUDA para Sebastián y no sólo en el plano político. Tiene un tono frívolo que no refleja la personalidad de su controlador. El anunció que lo transformaría en una fundación, ¿qué más?, ¿por qué pedirle un heroísmo que no se exigió a nadie antes? En el gabinete de doña Michelle no había puros pobres…”.
—¿Dónde quedó ese Carlos Larraín que llamaba a separar la política de los negocios?
—Está igualito. Sigo pensando de la manera más enfática y práctica —porque hace tres años que me desligué de mi oficina de abogados— que para Piñera su participación en LAN sería un lastre. Teníamos al frente a gente muy insidiosa, para quienes ‘desquite’ parecía la palabra rectora…
—Navia dice que la gran sombra del Presidente electo no será Pinochet sino Berlusconi.
—Profundo error. Berlusconi es un frívolo absoluto, con malas costumbres; si tiene estudios, no se le notan. Sebastián es un hombre de familia, con mucha preparación y buen cuero cabelludo, no necesita implantes. Los dos son ricos… pero eso no tiene nada que ver con el carácter. Nunca he visto a dos personas más distintas.

