Actualidad

‘Los Flores, los Schaulsohn y los Ravinet crispan la política’

Juan Gabriel Valdés

Por: Lily Urdinola

Un enero negro tuvo este ex canciller, concertacionista por ADN y haitiano por adopción: su coalición perdió el poder —‘‘un temblor inevitable’’—, y la isla se desmoronó con un terremoto que constituye ‘‘una tragedia monumental’’.

Fotos. Diego Bernales
politica600
Compleja partida la de 2010. El 12, el terremoto en Haití aniquiló parte del inmenso esfuerzo que se había hecho para sacar adelante la isla, misión que encabezó como representante del Secretario General de Naciones Unidas entre 2004 y 2006. Y el 17, el candidato de la Concertación —de la cual ha sido actor permanente durante estos veinte años— fue derrotado por el de la Alianza.

—¿Qué de lo construido en Haití se mantendrá en pie después del sismo? ¿Y qué de la Concertación?
—Aunque parezca curioso, el terremoto en Haití me golpeó muchísimo más que el resultado de la elección. Tengo un enorme afecto por ese país… no pocas veces me he sentido haitiano en reuniones internacionales en que veo la incomprensión con que el mundo trata a esa nación y a su gobierno. Recibo a diario cinco o siete mails de lo que sucede allá y todos los últimos eran optimistas: hablaban de nuevos hoteles y resorts, posibilidades de inversiones, construcción de carreteras, desarrollo de proyectos. Y cuando parecía verse una luz al final del túnel, viene este castigo brutal. Todo en 36 segundos…

Agrega:
—Otra cosa es el fin de la fase política chilena que dirigió la Concertación. Sin duda, lamento el resultado electoral, pero no me parece que el país viva una dificultad mayor porque tenemos un proceso democrático firme y consolidado.

—Parodiando a Vargas Llosa, ¿cuándo se jodió la Concertación?
—No se ha jodido para nada. Luego de todos estos años en el poder, recordé lo que dijo Felipe González cuando perdió contra Aznar: la gente se aburrió de vernos envejecer en la televisión. Hay mucho de eso. El país sigue siendo de centro izquierda y pienso que va a reencontrarse muy rápidamente con la Concertación.

AL IGUAL QUE EL EX PRESIDENTE LAGOS OPINA QUE los que acepten cargos políticos en el mandato de Piñera, deberían marginarse de la Concertación, ya que ello “confunde a la opinión pública”.

politica200—Ravinet aceptó…
—Jaime Ravinet se equivocó medio a medio; lo lamento por él, porque le tengo afecto. Si siente que encarna una voluntad de acuerdos nacionales, no lo ha pensado bien o alguien le contó un cuento. No se construyen acuerdos amplios pellizcándole militantes a los partidos opositores. Los Flores, los Schaulsohn y los Ravinet sólo crispan la política, no la pavimentan ni la suavizan. ¿Cuántos meses de acuerdos con la DC le costará a Piñera la photo opportunity con su nuevo titular de Defensa?

—A usted lo calificaron como el “primer fichaje” del gobierno entrante.
—Eso es un abuso indecible de una prensa que se siente, a veces, cubriendo la política como si fuese la farándula. Viajé a Haití como enviado de la Presidenta a ver cómo podíamos ayudar. Por encargo de ella fui a informar al mandatario electo. En un momento dado me preguntó sobre mi disponibilidad para seguir coordinando nuestros esfuerzos de ayuda. Yo no voy a dejar de cumplir tareas de Estado —humanitarias, no políticas— respecto de una nación que me importa tanto, porque hubo un cambio de gobierno acá. Habría sido muy pequeño decirle que no. La lectura que algunos hicieron me pareció de una enorme miopía. Que se suponga que por el hecho de decir que sí, dejo de lado lo que he sido, lo que pienso en política desde joven, y quiénes son mis amigos y cuáles son mis adversarios.

—Dígame, ahora que está nombrado el gabinete, y que ya sabe quienes son…
—Desconozco a la mayoría de los integrantes. Conozco bien a dos —Felipe Larraín y Juan Andrés Fontaine—, a los que aprecio mucho como personas y profesionales. Al canciller no tengo el gusto de haberlo encontrado; sólo me queda, de manera muy sincera, desearle éxito en una tarea que no será fácil. Si quiere mi opinión, la tendrá. Lavín es una figura fogueada de cuya capacidad no tengo dudas. Pero, francamente, no me gusta un gabinete de economistas y menos aún el número de Chicago Boys. Ojalá que esta generación sirva para borrar el recuerdo de arrogancia tecnocrática que dejaron sus antecesores. Con todo respeto, pienso que la derecha podía hallar un gabinete mejor. Habrá que preguntarse por qué no pudo.

‘‘la derrota de la concertación no cambia el fondo de las cosas. “El conglomerado sigue siendo la alianza política del centro y de la izquierda. Lo que no es bueno es que los demócratacristianos le estén diciendo a la izquierda cómo tiene que ser. La izquierda no se lo dice a ellos. Tenemos acuerdos básicos que se remontan a mucho tiempo. Existe un espacio para cada uno y los dos conforman la fuerza más grande —desde el punto de vista político— y más exitosa en la historia nacional. No por una derrota circunstancial, tenemos que cambiar la manera de organizarnos y mirar al país. Otra cosa es que las prácticas partidarias deben ser serias. Se necesitan acuerdos para enfrentar los grandes problemas”.

—¿Quiénes serían los protagonistas de la ‘nueva’ Concertación?
—En verdad, la refundación no constituye una dificultad mayor porque existe gente joven con enorme talento. La candidatura de Marcelo Díaz es muy importante para el Partido Socialista y la presidencia de Fulvio Rossi encarna el nuevo espíritu que debe tener el PS. Lo mismo opino de Orrego, Undurraga, los Walker y otra gente en la DC. En el PPD está Lagos Weber, Carolina Tohá y Felipe Harboe, personas de primera fila.

politica300SOBRE HAITÍ VUELVE UNA Y OTRA VEZ. Y refiriéndose a la muerte de muchos de sus colaboradores y amigos, afirma que “no hay día que no me avisen que están enterrando a uno, que encontraron a otro’’. Calificado por los mismos haitianos como uno de los mejores conocedores de su país, amigo personal del presidente Preval, difícil alguien más adecuado para preguntarle cómo la isla llegó a ser la más pobre y subdesarrollada de este hemisferio.

—¿Qué responsabilidad les cabe a los haitianos en todo este proceso?
—Es que el país estuvo, además, sometido a tiranos que mantuvieron una estructura social y cultural jerarquizada y abusiva. A partir de 1914 —y hasta entrados los ’30— fue ocupado por los norteamericanos. Por tanto, no logró constituirse como nación durante largo tiempo. Más allá de que haya habido revueltas y gobiernos incapaces, allí está la explicación esencial de su subdesarrollo. Para superar su trágica situación actual será imprescindible crear trabajo, promover la inversión y, lo más importante, que los propios haitianos definan el tipo de sociedad que quieren tener.

—Se ha dicho que este terremoto podría ser la oportunidad para que la nación progrese.
—Sí, he oído eso y me resultó muy valiente escuchárselo al Primer Ministro Jean Max Bellerive. Con ello se refería a que, efectivamente, Haití era un país estructurado alrededor de un tipo de economía que no funcionaba, con más del 65 por ciento de la población en Puerto Príncipe y con un campo destruido. Es indispensable distribuir a la gente de otra forma y rediseñar la estructura urbana de manera moderna, menos caótica.

—Eso dice el Primer Ministro, ¿y usted?

—Los haitianos tienen que repensar el país. Pero subrayo algo categóricamente: se trata de una nación soberana, no de un conjunto de proyectos de organismos no gubernamentales. No es un protectorado ni de la ONU ni de ninguna otro país. … Será muy pobre, pero no en cultura ni identidad.

Comparte esta noticia