Los vigilantes de Piñera
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Pasaron a la historia porque rompieron la exclusión del PC en el Congreso, después de 37 años. Cambiaron de estatus aunque parte de su discurso sigue aferrándose al pasado. Y tras el triunfo de Piñera, amenazan con que fiscalizarán de cerca las acciones del nuevo gobierno.
Fotos Pía Vergara

Apenas logran caminar… la multitud se agolpa para felicitarlos durante la tradicional fiesta de los abrazos. Guillermo Teillier, Lautaro Carmona y Hugo Gutiérrez entraron al sistema. Representantes del partido que en décadas pasadas optó por la lucha armada contra el gobierno militar —y que fue proscrito por el régimen—, ahora están por la democracia y se sentarán en el Congreso nuevamente, tal como lo hacían los comunistas hasta 1973.
Esta vez, ¿con quiénes se sentarán? ‘‘Debiéramos estar donde nos corresponde: al lado izquierdo —responde Carmona—, donde se ubicaban los grandes revolucionarios, los transformadores de la Revolución Francesa. Estaríamos a la izquierda del Partido Socialista’’. Y Teillier anticipa: ‘‘Vamos a mantener nuestra independencia. Tuvimos un pacto instrumental con la Concertación que terminó el 12 de diciembre, cuando elegimos tres diputados’’.
Están empoderados. Pero el ambiente alegre y triunfalista de la semana pasada contrasta con cierta seriedad tras el triunfo de Piñera. Ahora se preparan para “vigilar” las acciones del presidente electo. De los tres, el más simbólico es Teillier (66 años, viudo, tres hijos), presidente del partido, profesor y escritor con una larga carrera en el PC, donde entró a los 15 años. Fue dirigente estudiantil y del magisterio en Valdivia y Temuco, y detenido en 1978. Gracias a su carácter reservado y a su cercanía con Gladys Marín, en los ’80 fue pieza clave en el engranaje que fraguaba: en 1985 realizó gestiones personales en Cuba para la entrega de armamento y su internación a Chile por Carrizal Bajo. Parte de esas armas se usaron en el atentado contra Pinochet un año después. Acaban de elegirlo diputado por Pedro Aguirre Cerda. Los otros dos aún estudiaban cuando Teillier ayudaba a internar armas. Lautaro Carmona (57, casado, tres hijos, electo por Copiapó) egresó de Ciencias Políticas y Administración en la Universidad de Chile en 1976; un año después se tituló. Actual secretario general del partido, es un verdadero cerebro político, con respuestas intelectuales y largas para —aún— justificar intentos de comunismo sin éxito en el mundo. Y es el más “globalizado”, usa Blackberry y está en varias comunidades virtuales. Sobre una estantería en su oficina sobresalen las banderas de Cuba y Venezuela.
Hugo Gutiérrez (48, casado, cinco hijos, parlamentario por Iquique a partir de marzo) es el más joven del grupo, famoso por su trabajo como abogado en causas de derechos humanos. Más que como dirigente, su trabajo político lo ha hecho desde tribunales. Alumno destacado de Derecho en la Universidad de Concepción, en 1988, apenas egresado, se incorporó a la Corporación de Defensa de Derechos del Pueblo, Codepu; luego trabajó en el consultorio de DD.HH. de la Corporación de Asistencia Judicial, donde compartió con otro abogado conocido en esas lides: Nelson Caucoto.
—¿Qué significa para los comunistas volver al Congreso luego de 37 años?
—Teillier: Hace mucho tiempo no veía una alegría tan desbordante en la gente, desde el triunfo de Allende y del NO. Pensando más fríamente, sabemos que es el inicio de transformaciones necesarias que al país le hacen falta. La primera es terminar con toda forma de exclusión.
—Gutiérrez: El regreso al Parlamento es producto de las luchas sociales de nuestro pueblo; se ha entendido la necesidad de que el PC vuelva a representar los intereses de los postergados y los desposeídos, trabajadores y clase media.
—Carmona: A medida que se vaya incrementando la representación parlamentaria de la izquierda habrá nuevos instrumentos de lucha social sindical.
“PIÑERA ES UNA MALA NOTICIA”, asegura el presidente del PC. Apunta a los partidos como los grandes responsables de la derrota de Frei: “Teníamos una pequeña esperanza de que pudiera remontar pero no tuvo capacidad de romper la crisis de la Concertación”.
—¿Cuál es su mayor temor frente a él?
—T: Que aparezca con personeros que fueron ministros de Pinochet, porque dijo que no es pecado haber trabajado con él. Eso lo podría decir Manuel Contreras… La derecha no manifiesta sus ideas abiertamente, hay que leer entre líneas; dicen que van a hacer reforma tributaria, a pesar de que siempre han estado en contra, que van a arreglar lo del royalty al cobre. Llevan 20 años dominando el Parlamento con el quórum calificado, ¿qué iniciativas han presentado para restablecer los derechos de los trabajadores o qué reforma democrática apoyaron? Piñera está con una UDI que tendrá 40 diputados, una fuerza tremenda. Y los ex militares sometidos a proceso por crímenes de lesa humanidad afirman que el candidato se comprometió con la aplicación de la Ley de Amnistía.
—Algunos ya anunciaron movilizaciones sociales, ¿qué dicen los comunistas?
—C: No tengo ninguna duda de que la política de Piñera va a chocar con los intereses de la gente, por una parte, pero también con la percepción subjetiva de lo que no es bueno para el país. Existen muchos campos conflictivos, como las reformas laborales: él postula la flexibilización como una orden divina, casi sin determinación de salario ni horario. En Ciencias Políticas eso se llamaba ‘súper explotación’. Y se entendía que los explotados tenían pleno derecho a levantarse, igual que los esclavos.
—El PC enfrentó al régimen militar a través de las armas, ¿desterraron el uso de la fuerza?
—G: Cada contexto político tiene exigencias propias… hoy estamos en una lucha por recuperar derechos perdidos de los trabajadores y no es comprensible el argumento de rebeldía armada contra una dictadura. Nos guste o no esta democracia, no reúne los requisitos para pensar en una legítima rebelión.
—¿Ustedes también rechazan las dictaduras de izquierda?
—Gutiérrez: Hay que ver caso a caso.
—Carmona: Primero tendríamos que ponernos de acuerdo, ¿qué son las dictaduras?
—Sistemas totalitarios donde el poder se toma por las armas, se castiga al opositor…
—Teillier: Me preguntan mucho por lo de Stalin y en esa época yo tenía 5 o 6 años. No soy stalinista. Respecto a Cuba, me gustaría que esa dictadura hubiera existido en Chile en vez de la de Pinochet, con presos políticos pero no desaparecidos.
—¿Entonces consideran a Cuba una dictadura?
—T: Sí, lo es. Nació para impedir la intervención norteamericana.
Aunque la justifica, Teillier es el único que la reconoce. Sus compañeros son más tajantes:
—C: No considero prisioneros políticos a quienes participan de una conspiración sediciosa, en contubernio con EE.UU. No se pueden homologar situaciones, nunca he pensado que acá vamos a tener un solo partido porque es otra idiosincrasia.
—¿No les parece que después de 40 años, ese objetivo ya es completamente parte del pasado?
—T: Si no termina el bloqueo norteamericano, no; ellos no quieren un sistema socialista a 90 millas de su territorio. Todos dicen que EE.UU. ha cambiado, pero no es así: lo de Honduras fue una señal de que no les gustan esas revoluciones. Si trataron de dar un golpe en Venezuela y en Bolivia (según acusaciones que han hecho los presidentes de esos países), entonces ¿los cubanos qué van a hacer?
—G: No lo veo como una dictadura de izquierda sino un empoderamiento del pueblo. Un país que atravesó la crisis de Cuba tras la caída de la Unión Soviética, teniendo el acceso a las armas que todos tienen, bien pudo haber terminado con el gobierno de Fidel Castro. Esto es distinto a China, donde toda la comunidad internacional la apoya no obstante existen temas delicados de derechos humanos.
—La China comunista es una de las naciones que más ejecuciones realiza. La última, a un ciudadano británico acusado de tráfico de heroína, ¿qué opina el abogado de derechos humanos?
—G: La pena de muerte por este tipo de delitos no me parece correcta. Por eso, yo no pondría en un mismo plano lo que tú llamas ‘dictaduras de izquierda’.
No hay vuelta con ‘los tres de la hoz’, pienso… si China no es una dictadura de izquierda, ¿entonces qué?






