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Los últimos 100 metros de Velasco

Sus cuentas personales

Por: Lenka Carvallo

No le costará desconectarse del cargo. ‘‘Al fin apagaré el celular de viernes a lunes’’, dice la segunda figura oficialista de 2009. Resume su tiempo en Hacienda como positivo, pero de alto estrés… Y en lo personal, se repone del grave accidente de su hija Ema y espera la llegada de un nuevo integrante al clan.

Fotos Pía Vergara.
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El ministro se pasea por la Plaza de la Constitución. Guapo con su traje de Hugo Boss y corbata Hermès comprada en París. Al verlo, una mujer comenta en voz alta… ¡Ahora sí que se me iluminó el día!… “¡Gracias, qué buen piropo, a mí también!”, le contesta él colorado, pero dando cuenta de su espontáneo y poco conocido humor.

Está más relajado, luego de cerrar un año de locos, en que enfrentó paros y consiguió, finalmente, que Chile entrara a la OCDE. Pero no se ve cansado, ni acusa en el cuerpo las huellas del estrés. Salvo el pelo, un poco más blanco que hace cuatro años, se diría que está tal cual… “Me salieron canas, no guata, lo que ya es un logro”, se defiende riendo, muy instalado ahora en el sofá de cuero de su amplia oficina con muebles de caoba y óleos de sus antecesores que observan con ojos severos y el puño apretado. “Mira, los que han pasado por aquí saben muy bien lo exigente y cansadora de esta pega. No hay horarios. He pasado vacaciones, Navidad y Año Nuevo trabajando con mi equipo en proyectos de alta urgencia… Es muy cariñoso este trabajo: siempre te acompaña…”.

Bastante más suelto de lo que se cree, a veces reservado con sus emociones y con armadura impenetrable cuando se trata de hablar de política, en 2009 Andrés Velasco fue la figura oficialista más importante después de Michelle Bachelet, lo que de inmediato lo catapultó como ‘salvavidas’ concertacionista. Ni se arruga cuando se le pregunta si de verdad pretende ejercer el papel: “Algún político gringo dijo: nunca contesto una pregunta que empiece con if… Esa regla me la enseñó mi jefa de prensa desde el primer momento y la he seguido férreamente”.

Como si los diez kilómetros de trote diario no fueran suficiente, recorrió el país cada fin de semana en un imparable puerta a puerta haciendo campaña por Eduardo Frei. “Estoy apostando a que gane. No me pongo en otro escenario”.

velasco200Enfrenta sus últimos tres meses “totalmente concentrado en la pega”, y sin ambiciones profesionales que confesar para después del 11 de marzo. Sólo una cosa segura: “Quiero disfrutar a mis dos cabras y al tercer crío que llega en mayo”, comenta feliz con la noticia que cierra un doloroso capítulo para él y su mujer, la periodista Consuelo Saavedra: el accidente de Ema hace casi un año, cuando cayó a la piscina de su casa de Zapallar.

—¿No buscaron otro lugar de vacaciones?
—No. Mis amigos hicieron una cosa muy linda: el día que volvimos a la casa se juntaron y armaron un almuerzo en el que me trajeron plantas y flores. Fue como una terapia. A partir de ese día nos reinstalamos y el capítulo fue superado.

De baby hand a Superman, de amarrete al salvador de la crisis económica, Velasco saca la cuenta. “El balance es el trabajo bien hecho, que se seguirá haciendo hasta marzo. Al comienzo hubo gente escéptica respecto de la capacidad del gobierno y de este equipo de sacar proyectos de ley en el Congreso, pero aprobamos 60, incluyendo los cuatro presupuestos, con reformas tremendas como la del mercado de capitales y el plan fiscal. Algunas tienen efectos inmediatos y otras graduales… sus frutos se apreciarán”.

—¿Qué siente al ver que, a pesar de tanto trabajo y buenas evaluaciones, poco o nada parece traspasarse a Frei?

—Si algo sé desde antes de llegar a Hacienda es que las cosas no son fáciles, en especial tratándose de tareas de esta magnitud… aunque a la larga las verdades se imponen. Eso ocurrió con las políticas de este gobierno que algunos criticaban airadamente hace dos años y hoy dicen querer imitar o continuar… Y no me cabe duda de que saldrá electo mi candidato.

—Catorce puntos lo distancian de Piñera… ¿No lo frustra?
—La frustración es una mala consejera. Te repito lo que dije la noche de la elección: siempre supimos que no sería fácil, pero estuvimos dispuestos a hacer el trabajo para remontar.

—Si hubiese sido usted el candidato, ¿otro gallo cantaría?
—Hay gente que dice muchas cosas… no les hago caso (responde tajante).

—Según Ricardo Lagos, que los ministros de Hacienda sean vistos como presidenciales es un síndrome clásico: pasó con Büchi y Eyzaguirre.
—El único síndrome es que en los últimos años los mandatarios chilenos eligieron muy buenos ministros y eso se notó con Alejandro Foxley, Eduardo Aninat, Nicolás Eyzaguirre, Manuel Marfán… Jamás se han dejado encantar por tentaciones populistas, lo que es clave. Como dijo un ex presidente de la Reserva Fedreral de Estados Unidos: se requiere un corazón cálido pero una cabeza muy fría…
—Frei dijo que tenía que ser más generoso en su política fiscal, que las holguras no se debían dejar al siguiente gobierno, pensando en la oposición…
—Eso lo tomo en el conjunto de lo que Frei ha dicho y hecho en una larga carrera de servicio público. No me cabe duda de que siempre ha estado con las buenas políticas fiscales y económicas…
—O sea, lo perdonó…
—No usaría esa palabra porque es presuntuosa. No la pongas en mi boca.

—¿Que hará en tres meses más? Parece que ya descartó volver como académico a Harvard.
—No voy a decir nada que ayude a construir un titular. Además, tampoco tengo la más remota idea… Estos últimos meses no se han prestado mucho para planificar… En 60 días aprobamos el presupuesto del Congreso, enfrentamos paros varios, entramos en la OCDE —lo que requirió aprobar cuatro proyectos de ley en menos de tres meses—, terminamos la fase dos de las políticas reactivadoras… Así es que el 11 de marzo al mediodía me sentaré a conversar con mi familia a ver qué hacemos.

—¿Pretende tomarse unas vacaciones largas?
–No voy a tomar ninguna decisión apresurada. Aprovecharé de hacer cosas que en los últimos años no he podido, de leer todo lo que me habría gustado… Tengo rumas y rumas de libros, de apuntes, papers. Quiero ver a mis amigos; muchos me alegan que no les he dado la pelota que se merecen, ¡y tienen razón!

—¿Qué imagen se le viene a la mente cuando piensa su vida a partir de marzo?
—Apagaré el celular el viernes en la noche hasta la mañana del lunes… ahora, cuando me desconecto me ubican por el fijo y, si no, a los veinte minutos hay una patrulla de carabineros en mi casa para avisarme que alguien necesita hablar conmigo ¡urgente!

—Seguramente que es Bachelet quien más lo llama… ¿la echará de menos?
—Ha sido un honor y un gusto trabajar con ella, que haya confiado en mí, eso evidentemente crea lazos.

—¿No le irá a venir un bajón de poder, cuando después de tantos años ya no tenga reuniones de gabinete, ni una agenda saturada? A Francisco Vidal le vino una crisis de angustia…
—Nooo, el estrés lo he tenido con el cargo, no sin el cargo. Y poniendo los pies arriba de un cojín (estira las piernas sobre la mesa de centro), o sentado abajo de un árbol leyendo, no me imagino estresado. ¡Voy a poder salir a correr diez kilómetros todas las mañanas! Una gran cosa, genial, la única limitante va a ser la pierna que me duele…

—A sus 49 años, ¿cómo le vino la noticia de que iba a ser padre de nuevo?
—Mi hermana menor nació cuando mi papá tenía la misma edad y siempre pensé que estaba bien pero no había que llevarlo más allá ¡y justo! Este cabro va a nacer unos meses antes de que cumpla 50.

—Hace casi un año se accidentó su hija. ¿Cómo ve esa historia en retrospectiva?
—Fue el momento más doloroso de nuestras vidas, sin duda… después de eso, estemos donde estemos, sólo lo puedo agradecer. Agradecer que la Ema esté sana, que vaya al jardín… Faltan palabras… También agradecer el cariño desbordante de tantos: conocidos, parientes, amigos y personas que me topo en la calle y me preguntan por mi hija… Ese dolor fue incomparable. Todo lo que hayas hecho y ganado en la vida es irrelevante llegado el momento de pasar por algo así. Te toca fibras que son de otro universo.

—¿Cambiaron sus prioridades?
—Mi vida cotidiana ha estado bien marcada por el cargo, ese es un dato. Pero que voy a pasar más tiempo con mis hijas a partir del 11 de marzo, que no te quepa ninguna duda… Busco una pega que me deje tiempo para llevar a las niñitas al colegio, jardinear, regar y llevar a los cabros chicos a la plaza, regalonear con ellos, sentar a mis dos niñitas, una en cada rodilla, para que me digan ¿quién es el papá más lindo del mundo? (se ríe)… ¿Qué tal, ponemos un aviso en el diario?

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