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“Chile está maduro para cualquier gobierno”

Pecados y virtudes de estos 20 años + presidenciales

Por: Lenka Carvallo

Poco antes de las elecciones, el ex Presidente escudriña en los errores, debilidades y, por supuesto, en las fortalezas de la Concertación. Reconoce desorden, malas prácticas y personalismos, pero asegura que no ocurren sólo en la coalición.

Fotos Diego Bernales
lagos

Ricardo Lagos muestra con orgullo un enorme óleo ubicado a la entrada de su oficina. Es de Gracia Barrios y está fechado el 7 de octubre de 1988, “dos días después del plebiscito, un día histórico”, dice. Escena simbólica: el ex Presidente hablando de aquel momento, al que contribuyó como ideólogo de la Concertación.

Hoy, la coalición suma 20 años en el poder, y en los próximos días Eduardo Frei se la jugará por un período más. La tarea nunca había sido tan difícil, con el contendor de derecha en el primer lugar de las preferencias y con el opositor díscolo de izquierda, Marco Enríquez-Ominami, mordiéndole los talones…

Lagos tampoco es el mismo. De creador de la Concertación, el hombre que desafió a Pinochet con su famoso dedo, se convirtió el 2001 en Presidente. Dejó su cargo con una aprobación récord, aunque un año después su gobierno fue blanco de duras críticas.
En 2008 su nombre sonó fuerte para un segundo mandato, pero no aceptó ir a primarias. Desde entonces se ha desempeñado como enviado especial de la ONU para el cambio climático.

Entre abril y mayo cruzó nueve veces el Atlántico, varias de ellas como presidente del Club de Madrid —que reúne a 70 ex mandatarios—, cargo que entregó el 13 de noviembre. Además, es supervisor de la OEA en el proceso eleccionario de Honduras.
En Chile el tacómetro también corre. Integra la campaña presidencial de Frei, y con él viaja por el país. Su presencia con los candidatos concertacionistas ocupa parte importante de su agenda, en especial el apoyo a su hijo, Ricardo Lagos Weber, que postula a un sillón senatorial en la Quinta Región Costa.

A ratos pierde la calma. Le molestan las críticas. Aunque no es tibio a la hora de los juicios respecto de la Concertación: reconoce desorden, falta de conducción y personalismos.

“Todo esto surge porque la forma de elegir a los candidatos no está muy clara y eso impide la renovación. Algunos descubrieron que ser díscolos era un buen negocio, les trae cámaras”. Por eso llama a un ajuste: “Las sociedades anónimas abiertas son muy importantes y están reguladas, ¿no? Bueno, igual los partidos políticos, pero carecen de los mecanismos básicos. La forma en que se designó al candidato presidencial no fue la mejor. Marco Enríquez se quedó diciendo yo también quiero ir a la primaria… Pero se lo impidieron y ése fue un gran error. En la presente elección estos temas no se han resuelto bien, y ha sido una campaña más difícil. La Concertación tiene que ajustarse”.

—¿Es sólo un asunto de forma? Se habla del desprestigio de la Concertación y hay candidatos que no ponen a los partidos en sus afiches…
—(Interrumpe) ¿Y por qué no amplías tu análisis? (dice con tono doctoral). Eso también pasa en la oposición. Son los mismos de hace 20 años, como Piñera y Lavín… Eso es lo que tiene a la gente cabreada con la política.

—Usted sostiene que cuando hay desorden, la opinión pública no mira a los partidos sino al gobierno. ¿Está de acuerdo con quienes critican que Bachelet ha ejercido un rol más afectivo, cálido, en vez de alinear a las fuerzas?
—Es que es algo muy difícil pues… ¡La misma crítica podrían haberme hecho a mí!

lagos200—Pero usted fue severo. Se dice que fue el padre autoritario y Bachelet la madre cálida…
—Y cuando se tienen los recursos es más fácil ser un poquito más permisivo, ¿no? Pero es complicado, porque cuando ella trata, le dicen: ¿por qué no se dedica a gobernar en vez de andar metiéndose con los partidos?

—¿Y dónde ha estado usted?
—Yo no tengo ningún cargo dentro de la Concertación. ¡No me pida que venga a ordenar la coalición pues!

—Aunque figuras como Patricio Aylwin y Gabriel Valdés han dicho que tampoco es para tanto si gana la derecha, que dentro de la Concertación hay peleas, agresividad…
—Por eso mi crítica: los partidos no han defendido con fuerza lo que hemos hecho. Muchos ni siquiera creen en nuestra obra y andan por ahí como pidiendo disculpas porque hemos estado tanto tiempo en el poder.

—¿Pero qué pasa con los casos de corrupción dentro de la coalición de gobierno?
—¡Es tremendamente injusto! (se enoja). Este no es un país corrupto. Es cierto que hay actitudes que no son las adecuadas y deben ser castigadas. Y así como uno las ve en el Ejecutivo, también ocurren en el Legislativo, y de parte de varios partidos. Y en los municipios, ¿son sólo alcaldes de la Concertación los cuestionados? La corrupción, en escala limitada afortunadamente, no es patrimonio nuestro sino de toda la clase política, incluida la oposición.

—A usted también se le ha cuestionado. Tuvo que responder por casos como EFE, Mop, Chiledeportes…
—Eso es lo que ha salido en la prensa, ¿pero qué es lo que hay, qué me ha afectado a mí? Nada (dice molesto).

—Lo investigaron y declaró en Mop Gate.
—Obvio que tuve que hacerlo, no es pecado. Cuidado. Si es por corrupción, yo no he ganado 800 millones de pesos por uso de información privilegiada en la Bolsa. Esa es mucha plata. Pero fui blanco de una campaña política de la derecha porque tenían temor de que yo pudiera ser nuevamente candidato. Una campaña política (remarca). ¿Y qué quedó? ¡Nada pues! Hojarasca. A ver, ¿qué investigación quedó?

—Ferrocarriles, por ejemplo…
—Eso está en la Justicia y los montos son pintorescos. Ahora, todos los delitos deben ser castigados, no es un problema de montos, ¿me entiende? Los que están sancionados por la justicia son los responsables de esos hechos ilícitos, y eso habla bien del país. Están presos y bien presos están. Y no me va a decir que por eso todos son corruptos. Tampoco yo soy corrupto. He sido tocado por un debate político, y no se olvide usted que la derecha es la dueña de los medios de comunicación.

—¿Aceptará al menos que todos estos casos dañaron a la Concertación?
—Es probable, porque ésta no ha defendido lo suyo. ¿Estarán atemorizados algunos? No sé.

—¿Piensa que no lo defendieron, porque usted es parte de la Concertación?
—Ay, hijita linda, cambia de tema, no nos vamos a entender si sigues en esto. No voy a continuar así (dice cerrando el capítulo).

A Ricardo Lagos Escobar no le gustan mucho las entrevistas. Afirma que hablar de política nacional a tan pocos días de las elecciones no es más que chimuchina. Prefiere extenderse sobre “los grandes asuntos”, como el rol que le ha asignado la ONU. Aquí, le sale la veta de profesor: “En cinco u ocho años más el tema de las emisiones de carbono estará en el primer lugar del debate. Lan Chile me viene a preguntar qué hacer con la Comunidad Económica Europea que hoy pide bajar las emisiones. En el Consejo Minero me dicen que sus compradores están exigiendo la huella de carbono por tonelada de cobre. O el problema de que nuestra matriz energética esté compuesta casi en un 80 por ciento de puro carbón. Muchas de estas cosas las publiqué en un librito al que por supuesto nadie le dio bola, porque estos temas no le interesan a nadie”.

—Capitán Planeta. ¿Le molesta?
—Me río, es divertido. El otro día fui donde Ricardo, mi hijo, a una proclamación; y el que estaba haciendo de animador dijo: y aquí, con ustedes, con nosotros… ¡el Capitán Planeta!

“PROYECTAR EL 2014 ME PARECE OBSCENO. No quiero hablar de algo tan lejano, sería política ficción”.

lagos300—¿Y hablar de Andrés Velasco como candidato para el 2014?
—Lo mismo decían de Nicolás Eyzaguirre y mire usted.

—¿Qué opinión tiene de Velasco?
—Optima. Continuó con el superávit estructural que introduje en mi gobierno. Entendió que había que ser serios en el manejo de los recursos públicos y eso ha sido el gran capital de la Concertación. Nunca en la historia de Chile ha habido sólo cuatro ministros de Hacienda en 20 años. Y cuántas veces no le dijeron a la Presidenta, cambia a este ministro que no gasta plata… Lo mismo me decían de Eyzaguirre.

—Michelle Bachelet terminará su gobierno con una altísima aprobación…
—¡La voz del pueblo es la voz de Dios! (se ríe), ¿qué más quiere que le diga? Pensar que al comienzo la ninguneaban tanto. Me miraban con reprobación porque creían que la había inventado… Pero no, ella se ganó solita sus espacios. Sólo decidí que un tercio de mi gabinete fueran mujeres, algo que nunca prometí en la campaña y que simplemente hice.

—Pero fue bastante autoritario con ella como ministra…
—¿Y le parece poco lo que hizo? ¿Puede creer que otra mujer del gabinete me dijo: y por qué no me entrega a mí una tarea igual que a ella y me da tres meses de plazo?

—Usted terminó con un 70 por ciento de aprobación y Bachelet batió el récord con un 80 por ciento, ¿le da un poquito de pica?
—¡Cómo se le ocurre! Al contrario. Me siento orgulloso como chileno. Antes decían: con esta experiencia nunca más una mujer presidenta de Chile. ¿Y qué dicen ahora?

—¿Qué piensa de Marco Enríquez-Ominami?
—El ha sido el vehículo por el cual un sector de la ciudadanía ha expresado su molestia con la clase política. Un catalizador. Obviamente hay que tener atributos, pero él canalizó la poca sintonía de las dirigencias políticas con los ciudadanos y la forma de procesar ese sentir.

—Se dice que si pasa a segunda vuelta, habrá un descabezamiento de líderes como los Escalona, los Auth, los Latorre…
—La segunda vuelta será entre Piñera y Frei. No habrá apocalipsis. Una presidencial es una elección de futuro; el resto es chuchoca.

—Y si según usted las cosas se dan por ciclos, ¿cree que el país esté preparado para un gobierno de derecha?
—A ver, se lo voy a responder y espero que el titular no sea: Lagos dice que Chile está preparado para un gobierno de derecha… Pero precisamente porque esta transición la hemos hecho nosotros, tenemos un país más maduro y estamos preparados para cualquier gobierno, no sólo de derecha. Muy distinto a la teoría del desalojo, que entre paréntesis nunca más nadie habló; parece que es de mal gusto desalojar a un gobierno con 80 por ciento de aprobación.

Lea la entrevista a Hernán Larraín en este link.

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