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Basura sobre nuestras cabezas

Por: Rodrigo Barría

Los millones de desechos espaciales que rodean la Tierra viajan a miles de kilómetros por hora. Y científicos alertan que esa cifra se triplicará en los próximos 20 años. Un peligro para astronautas y también para cualquier mortal, porque un enorme pedazo de chatarra podría caer desde el cielo.

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Hace pocos días una tragedia de proporciones estuvo cerca de empañar severamente la carrera espacial. Chatarras que se desplazan velozmente estuvieron a 250 metros de chocar contra la Estación Espacial Internacional, que en ese momento albergaba a seis tripulantes (rusos, americanos y un japonés).

Ante la emergencia, buscaron refugio en las dos naves Soyuz que se encuentran acopladas a la plataforma orbital y que, habitualmente, son utilizadas para regresar a la Tierra. Esta vez se convirtieron en verdaderas “habitaciones de pánico”. Si se producía el impacto, existía la esperanza de salvar con vida al desacoplarse de la base. “La basura espacial fue identificada demasiado tarde para que la estación pudiera hacer una maniobra de evasión”, aseguró el centro de control de Rusia.

Una plaga de escombros rodea la Tierra. Se trata de restos de cohetes, satélites viejos y piezas de distintos tamaños cuya presencia resulta cada vez más masiva y peligrosa.

Según la Nasa, en la actualidad circulan en la órbita medio millón de pedazos que miden entre uno y 10 centímetros, y existen varios millones de piezas más chicas que un centímetro. Unos 19 mil objetos alcanzarían proporciones mayores a 10 centímetros. Sin embargo, hay casos alarmantes en los últimos años, como los sorprendentes ‘aterrizajes’ ocurridos en Arabia Saudita y Siberia: chatarras de enormes proporciones cayeron desde el cielo y de milagro no causaron una tragedia.

basura-espacial-texto-1La mayoría de estos desechos pertenecen a los antiguos Estados de la ex URSS, EE.UU. y China. Clave en el incremento de la basura fue la destrucción intencional del satélite climatológico chino Fengyun-1C (2007) y la colisión accidental de dos aparatos de comunicaciones estadounidense y ruso el 2009.

Gran parte de la chatarra se encuentra a 800 kilómetros de altura. Como referencia, los aviones comerciales suelen realizar sus vuelos a unos 10 kilómetros de la superficie.

Lo grave es que no se trata de pedazos flotando inofensivamente, sino de verdaderos cohetes que se mueven a ocho kilómetros por segundo, es decir, cerca de 29 mil kilómetros por hora.

Los objetos que están bajo los 600 kilómetros de altura demoran un par de años en caer. Los restos que se encuentran a 800 kilómetros tardan algunas décadas. Y los que se ubican en los mil o más kilómetros de altitud pueden requerir hasta un siglo para bajar.

Pero ojo, buena parte de estas piezas no resiste el calor al ingresar a la atmósfera y se desintegran. Hay otros objetos que sí logran traspasar esa barrera y han caído en zonas como Canadá, Australia y Rusia, entre otras. Se estima que en los últimos 40 años, cada día ha reingresado a la Tierra un pedazo de basura orbital. Y los científicos predicen que estos escombros se triplicarán en las próximas dos décadas.

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