Zona de narcisos
Por Franco Fasola y Carolina Rojas
La amenaza de Mark Zuckerberg sobre el fin de lo ‘privado’ se convirtió en una sofisticada realidad en la red. Con 640 mil cuentas abiertas en Chile, Twitter ha desbancado a políticos y provoca la aparición de “instructivos” del gobierno a sus autoridades. También es eficiente fuente informativa, pero, por sobre todo, resumidero de los egos de muchos personajes públicos.
Francisca García Huidobro (90 mil seguidores) lo usa para hablar de su sesión semestral de botox y de lo merecida que tiene su copa de champaña. Nelson Avila (50 mil), para promover la legalización de la marihuana y repasar a uno que otro político, desde su púlpito donde se hace llamar Cenador de RedPública, autodesignado y vitalicio. Soledad Onetto llenaría varios estadios nacionales con sus 314 mil seguidores —más habitantes que la región de Antofagasta— que leen en su timeline sobre cómo va el peinado antes de salir al aire en Teletrece y lo bueno que es el pisco sour del restorán Puerto Fuy. Iñigo Urrutia busca un adiestrador de perros “no muy caro”. Juan Yarur comenta que nunca había sentido tanto frío en Miami. Y Macarena Tondreau, panelista de Buenos días a todos, se da tiempo entre sus comentarios faranduleros para reconocer que ocupa “extenciones” (sic) puestas en un salón de La Dehesa.
Al parecer, la amenaza de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, es un hecho: “La era de la privacidad terminó”. Así también lo entendió Jack Dorsey, padre de Twitter, el sitio de microblogging que revoluciona a miles de chilenos y que, según The Wall Street Journal, hoy vale 10 mil millones de dólares (Google y Facebook quieren comprarlo).
Dorsey, quien se define como un obsesivo de los mapas, tomó territorios en Chile. Según la firma comscore.com, acá existen más de 640 mil usuarios y van en subida. Hace menos de un año eran 200 mil. Y aunque las cuentas activas corresponden al 10 por ciento producen el 90 por ciento de los mensajes que circulan, con una repercusión e influencia multiplicadora en las elites. Por eso no sorprendió que el gobierno hiciera un instructivo para que autoridades y funcionarios públicos se manejen en la red: no contestar insultos ni hablar de temas personales; ser amable y siempre comunicativo, con un lenguaje cercano… Esas son algunas de las reglas. Según el documento, los ministros Madgalena Matte (18 mil seguidores), Laurence Golborne (100 mil) y Felipe Kast (42 mil) son los ejemplos a seguir en materia de Twitter.
Para muchos no es más que un campeonato de frases breves que se mueven entre el golpe noticioso, la opinión, la telaraña de contactos, la tontería, el narcisismo y una especie de exhibicionismo básico. Pero otros usuarios sugieren ver su carácter democrático. “Twitter es, evidentemente, el sistema para tener información en tiempo real. En eso supera a la radio y a cualquier otro medio tradicional. Ahí está la clave. Al ser muy de nicho, también hay posibilidades de acceder a muy buenos datos, de alta calidad, dependiendo de las cuentas que sigas. Lo otro importante es que te pone en contacto con gente a la que antes no podías acceder. Tu cercanía ahora, incluso con el Presidente, genera posibilidades insospechadas. Twitter terminó con los intermediarios de la información”, sostiene Andrés Azócar, investigador asociado de la Universidad Diego Portales, con 25 mil followers, quien hizo la primera encuesta de caracterización de twitteros chilenos.
Pero la línea que separa la información rápida y de calidad versus el exhibicionismo narcisista más primario, a veces es muy delgada. Conocido es el caso de la ex vicepresidenta de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), Ximena Ossandón, quien comentó a sus seguidores: “Mi pega la he hecho bastante bien, ahora la paga es bastante reguleque!! Sniff”. Desde ese instante la bola de nieve no paró. El sueldo “reguleque” superaba los 3 millones 700 mil pesos y ella terminó renunciando al cargo y cerrando su cuenta. Como twittericidio fue bautizado el acto. Y son muchos más los que, a diario, llenan sus perfiles de mensajes “inapropiados” o derechamente autorreferentes y vacíos.
El doctor Alejandro Koppmann, jefe de Siquiatría, Clínica Alemana, asegura que la red “facilita la sobrecarga laboral, pues invade espacios privados destinados antes al descanso o a otras actividades necesarias para el equilibrio saludable. Tiempo atrás uno podía no estar disponible; hoy es difícil”.
EL USUARIO PROMEDIO BORDEA LOS 30 AÑOS, ES PROFESIONAL, pertenece a los segmentos ABC1 y C2, según el estudio de la UDP. Y básicamente son capitalinos. Claro que apenas un 18 por ciento de los jóvenes tiene Twitter, comparado con 97 por ciento que está en Facebook. “Las discusiones que se generan en esos 140 caracteres son bastante de elite. Les interesa mucho a los políticos, porque ahí hay influencia y las opiniones luego se reflejan en otros medios de comunicación”, sostiene Azócar.
Marco Antonio de la Parra, siquiatra y director de la Escuela de Literatura de la Universidad Finis Terrae, cree que ésta es “la red social más adictiva, por su alta velocidad y obviamente se conecta con un cierto exhibicionismo de saber ser influyente y comentado. Este vértigo produce el delirio, no el contenido que en tan pocos caracteres casi o nada se puede decir. Lo importante es la ‘‘influencia’’, una microinfluencia que se torna más fantaseada que real. Es un territorio de chismografía virtual, una pasarela virtual donde nada es serio y muy poco realmente importa. Pero cautiva su inmediatez y la curiosidad morbosa de los consumidores sumado al deleite exhibicionista de sus emisores. Estamos todos conectados reza la consigna. Una manera de no estar solos en un mundo donde hablar y escribir de verdad, se vuelve cada vez menos frecuente”, comenta el doctor.
Miguel Paz, subdirector del diario electrónico ‘El Mostrador’ creó los premios Waw!, donde los usuarios podían elegir las mejores marcas, instituciones y autoridades en la web, a nivel nacional. Participaron 110 mil usuarios. “Twitter permite a las personas presentarse como una verdadera marca digital. De ahí que tantos famosos la utilicen para parecer más cercanos… allí la gente puede saber en que están”, señala.
Para el doctor Koppmann, de la Clínica Alemana, cierto segmento se muestra particularmente ávido de participación. “Sociedades que viven procesos acelerados de industrialización suelen perder espacios de contacto como la familia, plazas, centros deportivos y culturales o partidos políticos y las comunidades virtuales han venido a reemplazar y suplir dicha carencia”. Dice que entre los elementos más alienadores están: la disponibilidad total 24/7, la posibilidad de exposición bajo identidad falsa o suplantada (anomia) y fundamentalmente “la pérdida de habilidades sociales, al no poder leer bien situaciones como expresión facial y actitud corporal. Por texto se puede decir aquello que en vivo sería inadecuado o inoportuno”.
TWITCAM ES OTRO DE LOS USOS. Consiste en grabar imágenes frente a una cámara, y, acto seguido, esperar que sus seguidores lo vean. Lo hacen, entre otros, Nabih Chadud y Daniel Huevo Fuenzalida, quienes son capaces de escribir todo lo que les pasa durante la jornada. Todos los días Fuenzalida se levanta, toma el teléfono y pone algún mensaje, donde siempre trata de traspasar su experiencia de vida tras rehabilitarse de las drogas. Su cuenta @danielexhuevo tiene más de 31 mil seguidores y la de su programa de internet, @twitcartv ya bordea los 27 mil. El ex animador de Extra jóvenes afirma que “he podido ayudar a personas y ésta, más que una red piramidal, es absolutamente transversal, un medio donde dos, conocidos o no, nos podemos expresar. Lo que más rescato es la libertad para emitir juicios y estados emocionales (…) Cosas de trabajo, personales, promociones de mis programas y no tengo pudor en decirlo como otros”.
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