¿Quién es realmente usted?
Se enreda nuestro árbol genealógico
Todo lo que creíamos sobre el origen del hombre está cambiando. Con mayor tecnología, se identifican nuevos ‘parientes’ y ahora resulta que tenemos genes Neandertal… En algún momento, el hombre se cruzó con ese ser primitivísimo que dominó Europa hace más de 30 mil años. El mundo científico desechaba esa posibilidad.

Se pensaba que el hombre moderno no tenía relación con los Neandertal, seres tipo humano (homínido) medio brutos, regordetes y cazadores que dejaron de existir hace decenas de miles de años. ¡Pero tenemos sus genes! Y aunque algunos expertos le bajan el perfil a la noticia, lo cierto es que la mayoría ni lo imaginaba.
En mayo, la prestigiosa revista estadounidense ‘Science’ informó que un grupo de investigadores —dirigidos por Richard E. Green, de la U. de California en Santa Cruz— comparó el material genético extraído de los huesos de cuatro Neandertal con el de cinco seres humanos modernos. Y concluyeron que entre 1 y 4 por ciento de los genes nuestros son de origen neandertaliano.
Así, cuando pensábamos que teníamos todo claro respecto a nuestros orígenes, los nuevos avances —fundamentalmente, las técnicas para decodificar el ADN— pintan un panorama mucho más complejo. Y nuestra historia está cambiando, se convierte en una materia fascinante para investigar.
De todas maneras, varios hitos están bien establecidos.
NOS SEPARAMOS DEL RESTO DE LOS GRANDES MONOS (gorilas y chimpancés) hace 4 a 7 millones de años. Y los primeros homínidos (seres tipo humanos) aparecieron en Africa hace unos 6 millones de años. Es en ese continente donde ocurre gran parte de nuestro desarrollo evolutivo.
Una de las teorías más aceptadas de nuestros orígenes sostiene que los ancestros de los humanos modernos (Homo sapiens) se originaron en el continente negro hace unos 200 mil años. Un pequeño grupo se fue de ese lugar y pobló el mundo entre 50 mil y 60 mil años atrás.
En tanto, los últimos neandertales desaparecieron hace 30 mil años y “probablemente se mezclaron con los humanos modernos primitivos antes que éstos se dividieran en grupos en Europa y Asia”, afirma el genetista sueco Svante Paabo, desde el Instituto Max Planck en Leipzig.
Y el affaire humano-neandertal puede haber tenido lugar en el Medio Oriente entre 100 mil y 50 mil años atrás, porque descubrimientos arqueológicos han demostrado que coincidieron en ese punto. “Lo importante es que —a través del ADN— existe una constatación directa de que ese mestizaje existió, aunque haya sido menos frecuente”, observa desde la Universidad de Chile, el antropólogo físico Eugenio Aspillaga.
El descubrimiento constituye una proeza científica notable. Sólo diez años después de decodificar el genoma del Homo sapiens actual, los investigadores se las arreglaron para hacer algo similar con el Neandertal, un ser extinto hace miles de años. Y obtuvieron la evidencia de su cruce con hombres, tal como lo ratificó a CARAS vía mail el profesor Richard E. Green, quien dirigió el enorme estudio interdisciplinario publicado en ‘Science’. “Hubo retoños fértiles, y los euroasiáticos (o sea, nosotros) somos, en pequeña medida, descendientes de ellos. No obstante, no hay que perder de vista el gran cuadro: si tenemos un 4 por ciento de ancestro neandertal, tenemos 96 por ciento de algo más. Ese ‘algo más’ es el grupo de los humanos modernos que emergieron de Africa”.
La idea del cruce rondaba pero no se podía probar, según el antropólogo chileno René Bobe, profesor de la Universidad de Georgia, Estados Unidos: “La relación entre hombre y neandertal ha pasado por varias etapas desde los primeros descubrimientos a mediados del siglo XIX. En principio se pensaba que los neandertal eran miembros de nuestra especie, pero que sufrían de patologías. Luego, iniciado el siglo XX, se creía que eran tan primitivos, que no podían ser ancestros nuestros. En los ’70, muchos paleoantropólogos sostenían que se trataba de una subespecie de humanos”.
Nada de eso. A partir de los ’80, “se empezó a consolidar la idea de que nuestra especie, Homo sapiens, tenía origen en Africa y que era independiente de los neandertales. Pero se cruzaron…
El nuevo ‘parentesco’ no es la única novedad. En marzo, la revista Nature comunicó otro gran hallazgo: a través del análisis de ADN de un dedo meñique encontrado en la caverna Denisova (sur de Siberia), se identificó un nuevo tipo de humano antiguo. Lo llamaron el Hombre de Denisova, pero también La Mujer X porque junto al dedo encontraron un brazalete.
Vivió hace unos 48 mil y 30 mil años, cuando los neandertales aún existían y ya se había propagado nuestra especie por Europa y Asia.
Probablemente los tres compartían en la región. “Además, por aquellos tiempos habitaba el diminuto Hombre de Flores en la isla de ese nombre de Indonesia, y puede que los últimos Homo erectus todavía resistiesen en Java”, apuntó en el diario El País Juan Luis Arsuaga, catedrático de Paleontología de la madrileña Universidad Complutense.
Sí. Gran cantidad de humanos y de ‘casi humanos’ convivieron en un momento, pero sólo nosotros prevalecimos. ¿Por qué? También es un misterio. Los científicos han identificado varios genes que pueden haber jugado un papel importante, algunos relacionados con las funciones cognitivas, el metabolismo y desarrollo de características craneanas. Nuestra cabeza grande puede haber sido clave. O la amplia dentadura. O la dieta carnívora. Se sigue buscando…
Se aclaran algunas cosas. Otras, se vuelven confusas e invade el estómago esa sensación de que sabemos poco o cada vez menos acerca de nuestros orígenes. “Se conocen los bosquejos generales’’, nos explica Richard E. Green. “Sabemos que nos separamos del resto de los grandes monos hace millones de años. Tenemos algunas evidencias de fósiles de nuestros ancestros en Africa. También estamos claros que los humanos actuales son, en su mayor parte, descendientes de un grupo de seres que hace 100 mil años que rápidamente se desparramaron por el mundo. La nueva pregunta (en realidad, una vieja pregunta) es qué pasó cuando se encontraron con otros que vivían en Eurasia”.
¿Cambia dramáticamente la percepción de nuestros orígenes? ‘‘Sí, pero el bosquejo principal no: todos los humanos modernos son primariamente descendientes de ese grupo que emergió en Africa’’, sostiene Green. El está convencido de que vivimos un gran momento para trabajar la historia evolutiva humana. Las nuevas tecnologías de secuenciamiento del ADN abren inimaginables perspectivas. Pronto existirá la secuencia genómica completa de miles de humanos vivos de todo el mundo. También mejoran las técnicas para extraer y secuenciar el ADN… La tecnología a menudo lleva a revoluciones en la ciencia; eso está ocurriendo.
Y, según Bobe, “todavía falta mucho por conocer. Los estudios hablan de una historia nada simple ni lineal y, por tanto, es mucho más interesante de lo que indicaban los esquemas hace un par de décadas”.
¿Las rectificaciones recién empiezan?
En mayo, el chileno René Bobe apareció en el programa ‘Cazadores de Ciencia de TVN’ mostrando la pisada humana más antigua del mundo, que data de hace millón y medio de años. Y en agosto fue portada de la revista ‘Nature’, la más afamada publicación científica, integrando un equipo científico que descubrió el uso más antiguo de las herramientas. El doctor Zeresenay Alemseged, de la Academia de Ciencias de California, dirigió a este grupo de científicos. El hallazgo (en Dikika, Etiopía) prueba el uso de artefactos 900 mil años antes de lo que se pensaba. Esta práctica alteró de manera fundamental la manera en que nuestros antepasados interactuaban con la naturaleza y es una de las características que define a nuestra especie. (Cosa de recordar el momento clave de la película 2001: Odisea del Espacio, de Stanley Kubrick).
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Acá el programa ‘Buscando el origen del hombre’ de Cazadores de Ciencia de TVN.

