Desvelos del Opus Dei
En el convulsionado año de la Iglesia Católica
Por Luis Alberto Ganderats Fotos diego bernales
¿Quién sino Ibáñez Langlois para imaginar qué habría dicho y hecho Escrivá de Balaguer –a 10 años de su canonización— en este difícil tiempo para la Humanidad?
No hace mucho José Miguel Ibáñez Langlois —poeta, crítico literario y capellán de la Universidad de los Andes— puso de buen humor a su público con una opinión muy franca sobre las novelas de Isabel Allende: “¿Hasta dónde llega uno leyendo? ¿Hasta la página… digamos, 32? ¡Buuuh! No, no la estoy despreciando. Pero son novelas al servicio del mercado, de los tópicos de una Latinoamérica de utilería filtrada por el new age de California. ¡Y hasta aquí llego nomás! Isabel Allende… ¡perdón!”.
Aunque lleva años alejándose de la crítica literaria en El Mercurio, donde ahora escribe sólo cada tres semanas, no logra impedir que se le chispoteen sus opiniones. Lo que acabamos de contar le ocurrió hace un año, durante una charla en las Jornadas Internacionales Explorar la ficción, en Santiago. Con igual frescura habló de Harry Potter. “Algunos me dicen ahora: ‘Es mejor que los niños lean a Harry Potter en lugar de drogarse’. Obvio que sí; pero ¿qué hay en las páginas de Harry Potter? Nada, ¡no hay naaaada! Las casas editoriales, ¡perdón, editoriales!, lo comparan con las obras de Lewis Carroll, de Stevenson. ¡Por favor! Harry Potter es un jovencito moderno versión para niños posmodernos, con una magia tonta. ¿Qué me importa a mí cómo se hace el sortilegio para convertir botones en lagartijas? Eso es lo que enseñan. ¡Y a mí qué! Ojalá los niños leyeran otra cosa. Pero claro, si yo pasé por Salgari, que ellos pasen por Potter… Ojalá un día lleguen a leer Alicia en el País de las Maravillas y La isla del tesoro”.
A pesar de los años, a Ibáñez Langlois no se le ha borrado una sola línea de su código de barras intelectual. Escribe, estudia, da clases y, da charlas, pero lo que más hace es confesar.
De todos los chilenos, no existe otro más estrechamente asociado a la vida y pensamiento del fundador del Opus Dei. Y hoy, con CARAS, imagina qué habría dicho y hecho Escrivá en este momento convulsionado del mundo, especialmente al interior de la Iglesia Católica.
De eso hablamos (de otras cosas se niega) en estas páginas que recogen el pensar más profundo de este hombre de 75 años, poeta anciano si nos rindiéramos a las categorías bíblicas, pero que juega tenis regularmente. “No se que haría sin el deporte”.
La castidad es para Ibáñez un tema mayor. Lleva varios años viviendo medio oculto de todo lo que se aleje de la vida eclesiática. Como se niega a quitarle tiempo a rezar, confesar y pensar, ni siquiera se ha ocupado de aprender los mínimos secretos del mail y del celular, aunque ostenta dos doctorados más otros títulos universitarios. Utiliza su computador como simple procesador de textos, y muy poco más.
Ahí puso orden minucioso a muchas de las ideas y respuestas que buscábamos.
El 9 de enero, los seguidores de Escrivá tendrán triple motivo para celebrar: se cumplen 110 años de su nacimiento y comenzará en el mundo Opus Dei una serie de actividades relacionadas con los 10 años de su llegada a los altares y los 20 de su beatificación. Todo lo que este 2012 interesará mucho a sus seguidores, y tal vez más a sus perseverantes detractores, que forman legiones en el mundo.
“NO HAY SOCIEDAD NI TIEMPO EN QUE EL GRAN TRIUNFO DE LA CASTIDAD SEA FÁCIL, no hay sociedad ni tiempo en que este triunfo sea imposible. Es muy cierto que el ambiente ha empeorado en las últimas décadas. En vida de san Josemaría no había una publicidad tan agresiva, ni una pornografía como la que algunos buscan o encuentran en internet, por ejemplo. Pero las armas cristianas son las mismas: la oración y los sacramentos, la devoción a la Virgen, el espíritu de sacrificio, el aprovechamiento cabal del tiempo, el huir de las ocasiones riesgosas”, nos dice Ibáñez.
—¿Será necesario cambiar de métodos?
—No conozco métodos nuevos en esta materia; yo sé que funcionan muy bien los de siempre. Más aún: está del todo vigente hoy y entre nosotros aquella antigua llamada de san Josemaría a una gran cruzada de pureza: el estupendo desafío apostólico de purificar espectáculos, diversiones, modas, ambientes, ¡y las costumbres! Todo esto como parte de la recristianización de la sociedad o de la nueva evangelización, a la que han llamado los últimos Papas. Se esperan y se consiguen resultados estupendos con el mismo espíritu fundacional de Escrivá, a saber, la “santa pureza” entendida y practicada como una afirmación gozosa, como un gran sí al amor y a la vida, como un autodominio y señorío que ennoblece cuerpo y alma, como un fomento del amor y de fidelidad conyugal y de la familia generosa o abierta a la vida, o bien del celibato apostólico, según sea la vocación de cada uno.
—EN LA IGLESIA CATÓLICA SE HA DICHO QUE ES ERRÓNEO ESTABLECER UNA RELACIÓN DE CAUSA-EFECTO ENTRE CELIBATO Y PEDOFILIA. Porque este abuso afecta con gran frecuencia a hombres casados, y se reparte por igual entre empleados públicos y profesionales, sacerdotes y comerciantes. Sólo el 0.1 por ciento de los casos proviene de colaboradores de la Iglesia. Sin embargo, el Papa se refirió al tema hablando de una “nube de inmundicia que todo lo oscureció”, y cuya magnitud produjo en él “un shock inaudito”. ¿Cómo habría reaccionado monseñor Escrivá?
—Igual, porque si bien es muy cierto lo que se dice del 0.1 por ciento, que un solo sacerdote traicione así su ministerio es una pena enorme. San Josemaría habría reaccionado con el mismo dolor que el Papa Benedicto XVI, con el mismo espíritu de desagravio y reparación, y con el mismo rigor extremo de las medidas que se intenta tomar hoy, y que pidió siempre a los sacerdotes del Opus Dei. Esto es: selección, madurez probada, exigencia máxima del celibato sacerdotal, saber guardar las distancias adecuadas con toda clase de personas, especialmente en la confesión sacramental y en la dirección espiritual. Son medidas que algunos consideraban extremas en otro tiempo, y nos las criticaban, pero que hoy muestran su sabiduría y eficacia a la luz de aquellos penosos acontecimientos.
Lea la entrevista completa en la edición extraordinaria CARAS EGOS del 2 de diciembre.
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