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Actualidad

La letra chica del ‘nuevo’gobierno argentino

En el tercer imperio kirchnerista

Por: CARAS

Por Roberto Cox, desde Buenos Aires

Brusco giro el de Cristina Kirchner reelecta. Porque la misma que dio subsidios a la gente para que comprara LCD y viera el Mundial 2010, ahora corta las ayudas en el sector financiero, en puertos, aeropuertos, petroleras y de telefonía móvil, entre otros… No sólo eso: impone control a la compra de dólares. Sus opositores dicen que tiene bajo la manga un cambio constitucional que le permitiría perpetuarse en el poder.

Wp-Argentina-600Con un aplastante 54 por ciento de apoyo, mayoría en ambas cámaras y una oposición prácticamente inexistente y fragmentada, Cristina Fernández de Kirchner asumirá el 10 de diciembre su segundo período presidencial, el tercero de la era K. Un futuro marcado por la incertidumbre de la frágil economía argentina y los miedos a profundos cambios institucionales… porque lo que se dice es que el plan incluye una reforma constitucional que permita ya no sólo una reelección sino varias…

“Más de la mitad del país votó por ella pero nadie sabe qué va a pasar acá. Ahí andan todos comprando dólares como locos porque tienen miedo”. Las palabras de Raúl, florista cuarentón de la Recoleta, resumen la incertidumbre que mantiene expectantes a los argentinos.
Pocas horas habían pasado del abrumador triunfo del oficialismo y la primera medida post reelección ya causaba polémica. En un país donde 7 de cada 10 argentinos están atentos a los vaivenes del dólar al menos una vez por semana, el ministro de Economía y vicepresidente electo, Amado Boudou, anunció rigurosos controles a quienes compren divisas norteamericanas.
El brusco aumento de la demanda —se calcula en unos 22 mil millones de dólares en el último año— alertó a la Administración General de Ingresos Públicos, AFIP (lo más parecido al Servicio de Impuestos Internos chileno). Y rápidamente la entidad desplegó funcionarios en bancos y casas de cambio para impedir o validar cada transacción. Misteriosamente, la mayoría de quienes pretendían dólares eran rechazados por “inconsistencia”.

HASTA SUSANA GIMÉNEZ INTENTÓ CAMBIAR DÓLARES y no se le permitió. La incertidumbre se apoderó de los argentinos. Porque mientras en las urnas le dan un fuerte espaldarazo a la gestión de Cristina, muchos prefieren deshacerse de sus pesos ante el fantasma de la devaluación y otros males de la inestable  economía trasandina.
Con sarcástica ironía una columna del diario La Nación apuntó: “Claro que ya son demasiados los que están comprando dólares. Les estamos poniendo mil trabas y no hay caso, siguen comprando. Les llenamos la city de policías, gendarmes y prefectos, y nada. Che, muchachos, paren un poco. Esta fuga de divisas es muy peligrosa. No jueguen con fuego. Che, ustedes son los mismos que nos votaron. Sean coherentes. No sean irresponsables. Please, no nos abandonen”.
Desde el gobierno, Boudou puso paños fríos y desdramatizó la medida calificándola como “un mayor nivel de formalización que busca combatir la ilegalidad. El que demuestre ingresos puede comprar. Apuntamos al origen de los fondos, no al destino”, señaló.
Los líderes opositores desaparecieron de escena y sólo los medios enfrentados con la Casa Rosada parecen ser el único bastión de resistencia.
“El análisis político muestra que el triunfo de Cristina Kirchner ha sido con el mayor porcentaje y diferencia desde 1983. Al mismo tiempo, ninguno de los gobiernos electos enfrentó tanta tensión económica en la semana siguiente a la elección. Y esto tiene lugar con una macro-economía que muestra resultados favorables”, comenta Rosendo Fraga, renombrado columnista de La Nación y dueño de Nueva mayoría, una de las principales consultoras políticas trasandinas.

Wp-Argetina-300El cree que ante los problemas de hoy, Argentina tiene dos opciones: devaluación tipo Brasil o el control de cambios estilo chavista. Sin embargo, “ha eludido ambos caminos optando por un tercero, que busca en la coerción fáctica más que en las reglas, contener o por lo menos postergar la decisión de compra y salida de dólares”.
El temor que lleva a la gente a comprar divisas parte del pesimismo de los analistas mirando al 2012. Martín Lousteau fue ministro de Economía en el primer mandato de Cristina. Conocido por su particular filosofía a la hora de analizar temas de su cartera con frases como “con calentura sexual se cometen errores”, ahora se desmarca del oficialismo y augura tiempos difíciles. “Siempre digo que los seres humanos —y los gobiernos— solemos actuar automáticamente como si el futuro fuera una mera continuidad del pasado. Luego, cuando los eventos nos sorprenden, reaccionamos. Hemos tenido la suerte de que el contexto nos brindara espacio e instrumentos para compensar nuestros tardíos reflejos, pero ello no ocurrirá tan fácilmente de aquí en adelante. Sería un signo de inteligencia no confiar nuevamente en nuestra buena fortuna y encarar con rigurosidad los desafíos”.
Los argentinos han vivido un boom del consumo, admite el ex secretario de Estado. Esto, a la par con la nula capacidad de ahorro y los prácticamente inexistentes créditos hipotecarios… Se vive una fantasía amparada en generosos subsidios como los de transporte público y energía.

“LOS TELEVISORES SE VENDEN A 50 CUOTAS; LAS VIVIENDAS EN EFECTIVO”, agrega irónico el ex secretario de Estado.
El 54 por ciento de votos de Cristina llegó a la par de sorprendentes niveles de crecimientos: 8 por ciento según el FMI, el segundo después de China. Esto, además con altos precios internacionales de productos de exportación como la soja y tasas de desempleo de un dígito. Pero este escenario podría desaparecer en 2012.
“La Argentina se encamina inevitablemente hacia una desaceleración. Frente a ello, la respuesta del gobierno será la de seguir administrando hormonas a la economía, aun cuando ello genere mayores desequilibrios y repercuta en una menor tasa de crecimiento en el mediano plazo. Se hablaba de blindaje, en cambio yo tengo una visión bastante negativa acerca de la resolución de la crisis principalmente por la inacción que se observa en la Casa Rosada”, advierte Lousteau.
La idea era alternarse el poder marido y mujer por tiempo indefinido, pero la muerte de Néstor Kirchner lo echó por tierra y habría puesto en marcha un plan B que el gobierno desmiente tajante: una reforma constitucional que permitiría sucesivas reelecciones.
Tras las elecciones, el oficialismo obtuvo 40 bancas en el Senado y 140 en Diputados, muy por arriba de los 36 y 129 necesarias para lograr mayoría simple. Así, la Presidenta no tendrá problemas para aprobar el Presupuesto 2012 o los cambios en la Carta Orgánica del Banco Central. Sin embargo, para una reforma constitucional, no contaría con la mayoría aunque, según Fraga, “la utilización de una consulta popular o su simple amenaza puede llevar a un sector de la oposición a negociar”.
Hay señales de que en este nuevo periodo, el gobierno no teme a las medidas impopulares.
La Casa Rosada también acaba de anunciar la derogación de subsidios al sector bancario, financiero, asegurador, de aeropuertos internacionales, puertos fluviales de pasajeros, juegos de azar, petroleras y telefonía móvil, ahorrándose así unos 150 millones de dólares. Si bien el ministro de Planificación, Julio de Vido, prometió que “las tarifas no se modificarán”, existe incredulidad de que aquello no ocurra en el corto plazo.

EL DESCONTENTO SE DEJÓ SENTIR EN LAS REDES. Un cibernauta reclamaba: “No entiendo por qué no lo anunciaron antes de las elecciones… ¡siempre juegan sucio!”.
Mientras el opositor Clarín titulaba con un alarmista “Gobierno elimina varios subsidios y costarán más los servicios públicos”, el oficialista Página 12 anunciaba: “Gobierno eliminará los subsidios que reciben ‘sectores rentables’ de la economía”. Una dualidad comunicacional muy de moda en los quioscos porteños donde cada medio se esfuerza en dejar en claro de qué lado del tablero está.
En la arena política ya ni siquiera los Binners, Alfonsines o Duhaldes que amagaron erigirse como alternativa de gobierno real aparecen en la prensa criticando las nuevas medidas oficialistas. El abrumador triunfo K los desarticuló por completo.
La misma sarcástica e irónica columna de La Nación hace referencia al “sueño dorado”: “La Argentina ha dado, por fin, un sistema político que si no es perfecto se le parece mucho: un país sin opositores. (…) Podemos sentirnos orgullosos porque ahora nuestro esquema de gobierno recontra fuerte, oposición recontra insignificante y ausencia de instancias de control nos equipara a tres grandes democracias: las de Venezuela, Ecuador y Bolivia. Es decir, vamos bien”.

Hoy Cristina Fernández tiene las herramientas necesarias para llevar a cabo las reformas que estime. Capital político tiene de sobra, resta ver si el bolsillo y el viento de cola la acompañan en las turbulentas aguas de la crisis internacional.

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