La caída del yernísimo
El marido de la infanta Cristina acusado de malversación
Hace pocos días una noticia eclipsó la campaña electoral y la crisis griega en los medios digitales españoles: la Fiscalía Anticorrupción estaba registrando las antiguas oficinas de Iñaki Urdangarín, marido de la infanta Cristina y yerno del rey Juan Carlos, por un caso ocurrido durante el periodo en que presidió el Instituto Nóos, una fundación en teoría sin fines de lucro dedicada al patrocinio y la organización de eventos deportivos.
Aparte de este instituto, también se registraron otras empresas afines a Iñaki, y el domicilio de su socio, Diego Torres, quien fue interrogado, al igual que su mujer y otros miembros de la institución. Además, se les pidió a los gobiernos regionales de Cataluña, Valencia e Islas Baleares todo el material que los une con Nóos. En total, tres días de operación y más de mil documentos incautados. Según la Fiscalía, todas las pruebas recabadas apuntan a que el yerno del rey y su socio cometieron entre los años 2004 y 2006 malversación de fondos públicos, falsedad documental, prevaricación y fraude a la Administración. Delitos muy graves que no sólo afectan al yerno de la reina Sofía, porque la propia Cristina es socia de una de las empresas investigadas y el secretario personal de las infantas, Carlos García Revenga, fue tesorero de Nóos cuando ocurrieron los hechos.
Pero, ¿cómo ha llegado el bueno de Iñaki a esta situación? Con una mezcla de codicia y tráfico de influencias. Presuntamente, claro.
El Instituto Nóos se fundó en 1999, y Urdangarín lo presidió desde 2004. Su llegada al poder coincidió con una época en la que muchos dirigentes regionales gastaron enormes cantidades de dinero público en proyectos ‘cuestionables’. El modus operandi descrito por Anticorrupción es el básico: el marido de la infanta utilizaba su posición como miembro de la Familia Real para llegar a estos dirigentes, en concreto al presidente del gobierno valenciano y al de Islas Baleares. A ellos les ofrecía diversos proyectos: desde aquellos que sonaban geniales sobre el papel pero no tenían ningún contenido (foros para analizar el potencial de los eventos deportivos como dinamizadores de la industria turística, por ejemplo), hasta delirios de grandeza como la celebración de unos Juegos Europeos en Valencia. Este último proyecto al final no se llevó a cabo, pero Iñaki cobró 382.000 euros “por los trabajos previos realizados”.
Lo que sí consiguió fue la aprobación de tres foros en Valencia y dos en Mallorca. A los valencianos les cobró 2,6 millones de euros. A los mallorquines 2,3. Los gastos que justifican las cifras de uno de los foros en Mallorca no pueden ser más sospechosos: 25 mil euros para la directora de Comunicación, 18 mil para el libro que recoge los contenidos de las ponencias, o 4 mil para regalos de bienvenida. Por cierto que estos honorarios corresponden a dos días y medio, que es lo que solían durar estos foros.
Según los cálculos de la investigación, en el caso de Mallorca el precio real de esos eventos fue en realidad de 300 mil euros. De modo que Nóos obtuvo dos millones en beneficios. O lo que es lo mismo, el gobierno balear habría regalado dos millones de dinero público a Urdangarín, y decimos regaló porque en ese mundillo todos saben cómo funciona el juego, aunque ahora el abogado de Jaume Matas, el presidente balear en aquellos tiempos, desligue a su cliente declarando que “los gestores del Instituto Nóos habrían engañado y sorprendido en su buena fe a los responsables políticos del gobierno balear y valenciano”.
Pero la cosa se pone peor, porque Nóos es una entidad sin fines de lucro. Para solucionar eso, Iñaki y su socio, según la Fiscalía, habrían creado una red de empresas para simular que subcontrataban a terceros todos los servicios para realizar los eventos. Así, al final sí podían quedarse con los beneficios. Incluso emitían facturas con importes por encima del coste real y hasta por servicios inexistentes.
¿Y POR QUÉ IÑAKI NO HA SIDO IMPUTADO Y SU EX SOCIO SÍ? En principio porque ya no está relacionado con Nóos. Urdanga abandonó la institución en 2006 dejando a Torres como presidente, de ahí que éste sea el primero en responder. La decisión final dependerá del fiscal jefe de Anticorrupción y del juez del caso. El fiscal general ha manifestado que no se le brindará “ningún trato preferencial” —a diferencia del rey o el príncipe Felipe, Iñaki no goza de una protección jurídica especial— pero la desconfianza en España es muy grande. “Tratarán de parar a la Justicia”, ha dicho el conocido político vasco Iñaki Anasagasti.
Mientras tanto, el duque de Palma guarda silencio. Sólo lo rompió el día 11 para anunciar —vía comunicado a la agencia EFE— que cuando “conozca los pormenores de las diligencias previas, que en este momento son formalmente secretas, podré pronunciarme sobre su contenido”. Entonces defenderá su “honorabilidad e inocencia desde la convicción de que mi actuación profesional ha sido siempre correcta”. Un día antes abandonaba Washington, donde la familia reside desde hace más de dos años, para regresar a España y preparar la defensa con sus abogados.
Pero es difícil que la honorabilidad de Iñaki vuelva a restablecerse, aun llegando a demostrar su inocencia. La imagen de yerno ideal que destilaba su porte físico (rubio, ojos azules, grandote) y su carrera como deportista, en la que logró numerosos éxitos tanto en su equipo, el F.C. Barcelona, como en la Selección Española, se ha hecho añicos con este escándalo.
Lea el reportaje completo en la edición del 25 de noviembre.
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