Francisco Sagredo lanza ‘La Caída’
Deporte chileno
El editor y comentarista deportivo de TVN presenta su primer libro con detalles de la salida del ex presidente de la ANFP —del que un conspicuo analista aseguró: está para pelear una presidencial— y el alejamiento de Bielsa de la selección. No se trata sólo de un texto de fútbol; la obra se interna en una trama donde los goles son el dinero, el poder y la política.
Lo operaron hace poco. Una hernia lo ha tenido a maltraer y el médico, después de la intervención quirúrgica, aún le impide saltar a una cancha. No importa. Apenas llega a sus pies una pelota, envejecida y algo desinflada, casi por instinto comienza a dominarla. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… El balón va de un pie al otro y demora un buen rato en caer. Entonces, en medio de un sitio polvoriento, a pleno sol, el editor y comentarista deportivo de TVN lanza con escaso arrepentimiento: “El médico me mataría…”.
Sagredo mezcla un estilo fachoso con cierta severidad y contundencia en sus afirmaciones. Puede pasar con rapidez de la sonrisa amable y la anécdota liviana a un rostro adusto y, así, desenfundar una dura sentencia sobre alguien. De haber sido jugador, le habrían apodado El príncipe, como a Enzo Francescoli.
Después de 13 años en televisión y de haber cubierto los principales acontecimientos deportivos internacionales —desde mundiales de fútbol a juegos olímpicos—, el periodista decidió en marzo dedicarse a recolectar datos y entrevistar personajes. Intentaba esclarecer la oscura trama que significó la salida de Harold Mayne-Nicholls de la ANFP y la renuncia de Marcelo Bielsa a la selección.
Con la ayuda de tres colaboradores, el comentarista fue armando un puzle que, lejos de ser un relato puramente futbolístico, estaba plagado de recovecos políticos, de dinero y poder.
Nueve meses duró la investigación, que incluyó 52 entrevistas. Recién entonces, Sagredo pudo dar respuesta a preguntas claves que aparecen en las páginas de La caída, obra de la Editorial Aguilar, presentada en la Feria del Libro de Santiago por Consuelo Saavedra y Matías del Río.
Algunas de esas interrogantes son: ¿Cómo y por qué se construyó la oposición a Harold? ¿Quiénes fueron los principales personajes detrás de la oposición? ¿Cuáles fueron los errores que le costaron la derrota al destacado dirigente? ¿Mayne-Nicholls fue víctima de una traición o de su propio estilo de ejercer el poder? Y, probablemente, la más polémica de todas: ¿existió o no intervención de La Moneda en las elecciones de la ANFP?
“EL FÚTBOL SIEMPRE HA TENIDO UN LINK CON LA POLÍTICA”, dice Sagredo, camisa blanca, chaqueta celeste, enfático. “Cualquier actividad pública que genere mucha repercusión va a tener siempre un ejercicio político. Eso es innegable y el fútbol lo ha tenido. Lo que pasa es que esto se ha visto acentuado en un mil por ciento con la aparición de los nuevos dueños de este deporte. De hecho, ha servido para posicionar públicamente a personajes como Berlusconi en Italia o Macri en Argentina”, apunta.
—Efectivamente, en Chile comienza a repetirse el modelo de exitosos hombres de negocios que buscan notoriedad pública a través del fútbol…
—Bueno, piensa en José Yuraszeck, que sólo es presidente de la comisión de fútbol de un equipo. Pero ese cargo le ha generado mayor presencia mediática y pública que muchas de sus actividades empresariales. Antes, su nombre era desconocido por la gran masa. Hoy, en cambio, cuando lo escuchan dicen: ¡Ah, el gallo de la U! Otro ejemplo: ¿cuántos hinchas azules saben que Federico Valdés es el rector de la Universidad del Desarrollo? Uno más: te aseguro que el 99 por ciento no sabe que Gabriel Ruiz-Tagle era un poderoso operador de la UDI. En realidad, el subsecretario de Deportes no tenía ninguna figuración hasta que compró Colo Colo.
—¿Hay alguno de estos nuevos “dueños” del fútbol chileno que tenga una proyección política importante?
—Uno que no es dueño: Harold Mayne-Nicholls. Le han ofrecido ser senador, diputado y alcalde, pero se ha negado a todo. Sin embargo, alguien que conoce bien el tema político en Chile me dijo una vez: Harold no está para eso. El está para pelear una presidencial…
—¿También lo crees?
—Mira, hay una anécdota que supe cuando terminé el libro. Fue a fines del 2009. Harold estaba en su oficina de la ANFP viendo que en televisión se anunciaba el debate presidencial. Fue cuando le dijo a un dirigente que justo había entrado a su despacho: “Si yo me presento, les gano a estos cuatro huevones…”.
—La investigación para el libro incluyó 52 entrevistas. Imagino que hubo personajes que se negaron a entregar su testimonio…
—Varios querían hablar, pero no públicamente. Hubo mucho, mucho temor. Y creo que es algo que nos refleja como sociedad: somos un país de peladores, no de conversadores.
—¿En el proceso de recolección de datos, hubo algún antecedente ante el que dijeras: esto es un bombazo…?
—Sí, y tiene que ver con el capítulo político. En el libro se responde a si se operó o no políticamente en las elecciones de la ANFP.
—¿Y se operó?
—Es obvio. Lo que pasa es que existen distintos niveles de operación. Lo claro es que los mismos que actuaron como los más duros opositores a Harold fueron quienes después llegaron al gobierno. A ver, ¿quién fue el principal enemigo de Harold? Colo Colo. ¿Y quién era el dueño y presidente de ese club? Gabriel Ruiz-Tagle. El jura que después de ser nombrado subsecretario de Deportes nunca más participó en algún tipo de operación. Da lo mismo: ya había hecho la pega.
Lea la entrevista completa en la edición del 11 de Noviembre.
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