Asoma el nuevo gigante
India se toma el mundo
Cada vez fabrican más autos y se consolidan como potencia en biotecnología. No sólo eso: filman el mayor número de películas y son el paraíso de los call centers. Insólito, hasta los vientres de alquiler figuran como un atractivo servicio ‘no tradicional’. India y un modelo que exhibe tradición, pobreza y osadía económica.
Lenta y silenciosamente, India comienza a posicionarse como una de las superpotencias planetarias de los próximos años.
El segundo país más poblado del orbe —con poco más de mil 100 millones de personas— es casi un continente en sí mismo, con siete mil kilómetros de costa, cordones montañosos que incluyen parte del Himalaya y una cultura que supone más de 30 lenguas, pero donde buena parte de la población —se estima entre 50 y 100 millones— habla inglés. No sólo eso: se trata de la democracia más importante del mundo y el lugar en donde nació el budismo.
El impulso que ha tenido este país en los últimos años se explica en buena parte por las reformas que empezaron a aplicarse a partir de 1991. Porque en las décadas de independencia que siguieron al colonialismo inglés, la nación optó por el socialismo girando bruscamente cuando, a fines de los ’80, el primer ministro, Rajiv Gandhi (1984-1989) se esmeró en derrumbar las barreras que existían a la inversión extranjera.
Y resultó tan exitoso que, pocos años después, exhibían un poderío envidiable, empezando a ocupar puestos relevantes en la economía mundial.
En la práctica, está creciendo desde hace una década a tasas de casi un siete por ciento. Cada vez más sólida y robusta, la economía abarca un abanico tan amplio como diferenciado. De ahí que coexistan una agricultura básica con una ultramoderna, pasando por un amplio espectro —unos más desarrollados y otros más rústicos— de industrias y servicios. Es precisamente este último el rubro que representa el principal motor del despegue y gracias al cual logra ventajas considerables sobre otros que han basado su desarrollo en los tradicionales modelos de exportación.
Clave ha sido en gran número de angloparlantes. Gracias a ello, por ejemplo, ha podido enfocarse tan fuertemente en el sector tecnológico. Algunas cifras dan cuenta de esta potencialidad: entre 1995 y el 2000 la industria de servicios tecnológicos y de información registró un crecimiento de un 42 por ciento anual. De hecho, con ventas de 40 mil millones de dólares, el área ha significado poco más del cinco por ciento del PIB indio.
LA GRAN APUESTA DEL GIGANTE es convertirse en la mayor plataforma de servicios del mundo. Y dado que los costos en sus fronteras resultan apenas una fracción de los de Occidente —buena parte de estos procesos se puede realizar digitalmente, como contabilidad, informes financieros o call centers—, distintas compañías han decidido mover sus centros de operaciones a ciudades como Bangalore, Chennai, Mumbai o Nueva Delhi, que exhiben un dinamismo cada vez más frenético. Los call centers son paradigmáticos: se estima que unos 400 mil indios trabajan en ellos, con sueldos de poco más de cien mil pesos al mes.
Otros sectores también se muestran vigorosos. Por ejemplo, el automotor (con producciones de 3,7 millones de unidades) o el biotecnológico, que facturó cerca de tres mil millones de dólares el 2009 y que muestra sorprendentes tasas de crecimiento de alrededor del 18 por ciento anual.
Pero India igual sorprende en otros ámbitos, como el de la cultura. Por ejemplo, en ella es donde se filma el mayor número de películas en el mundo. Así, la llamada Bollywood (en Mumbai) es una industria que vence a las producciones de Hollywood en varias zonas de Asia y Oriente Medio.
Junto a la creación artística, destaca la mente numérica de los indios. El vínculo del país con las matemáticas es de antigua data y tiene explicación actual en que los niños, desde pequeños, son sometidos a una ejercitación y práctica constantes.
Las cifras reflejan este amor por los números: en las cerca de 400 universidades científicas indias de prestigio se gradúan cada año 200 mil ingenieros y unos 300 mil matemáticos, químicos y físicos. Impresionante, de ella salen dos mil graduados con el codiciado grado PhD. En otras palabras, cada año India forma diez veces más ingenieros que los Estados Unidos o la Unión Europea. Por algo el doce por ciento de los científicos en EE.UU. son indios, mientras que el 32 por ciento de los matemáticos que trabajan en la NASA provienen de la India.
LOS VIENTRES DE ALQUILER SON UN SERVICIO NO TRADICIONAL para las parejas con problemas de fertilidad y que ha llevado a muchos matrimonios europeos hasta ese país para tener a sus hijos. Es cierto que existe también la opción de ir a Rusia o Ucrania, pero muchos optan por India por el prestigio de los médicos y porque es más barato.
Así, muchas europeas desembolsan los tres millones 200 mil pesos que cuesta el proceso, a lo que hay que agregar los gastos del viaje. En total, hay que considerar unos siete millones de pesos. Una ganga si se compara con los más de 20 millones de pesos que cuesta lo mismo en Estados Unidos. Además, en Europa las trabas son mayores: las madres de alquiler están prohibidas debido a que las normas sobre reproducción asistida indican claramente que el proceso debe ser anónimo y no retribuido.
Industria en auge, se trata de un negocio que mueve cerca de 450 millones de dólares cada año. Y, aunque no hay cifras precisas, se estimaba que hace un par de años el número de niños nacidos en vientres de alquiler sobrepasaba los 200 anuales. Una cifra que, sin embargo, crece rápidamente y crea un debate ético.
Las críticas a esta ‘empresa no tradicional’, eso sí, también se dejan exponer. ¿El más reiterado? Que el procedimiento, además de ser una situación de explotación a las indias más pobres, se trata de un nuevo tipo de colonización, ahora biológica.
Varios análisis anticipan que si India sigue en el mismo tranco económico, superará en poderío a Italia el 2015, a Francia el 2020, a Alemania y Japón el 2035, período en el que se ubicaría como la tercera economía del planeta. El 2050 superaría a Estados Unidos.
Muchos ven en la India una asociación casi inevitable con China, conformando un gran polo de crecimiento y poderío a futuro. De ahí que algunos hablen de ‘Chindia’. Pero las diferencias entre ambos gigantes son importantes. Por ejemplo, mientras en China el 91 por ciento de su población sabe leer y escribir, en India esa cifra apenas llega al 61 por ciento. Otro dato: en India el ingreso por habitante es la mitad que en China. Y uno más: el PIB chino triplica al de India.
Militarmente India también es temible: posee entre 60 y 70 armas nucleares, misiles de medio alcance, el desarrollo de un programa espacial, un poderoso ejército de más de 1.3 millón de soldados y un gasto militar anual de casi 30 mil millones de dólares, es decir, el dos por ciento del total mundial que se destina a defensa.
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