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Por miedos y traumas, Lagos y Bachelet consolidaron el sistema neoliberal

Carlos Ominami denuncia

Por: CARAS

Por Por Paula Palacios. Fotos Diego Bernales

“Que llevó al país a una segregación brutal”, dice el ex senador en su último libro, ‘Secretos de la Concertación’. En él desempolva errores y heridas del conglomerado en sus 20 años de gobierno.

Wp-Ominami-granA Carlos Ominami (61, economista, ex senador, ex socialista y pareja de la periodista Manuela Gumucio) le cuelgan varios carteles. Unos dicen que fue valiente, que encaró los errores de la Concertación y los hizo públicos. Otros, entre sus pares, lo acusan de desleal, afirmando que con su conducta y el apoyo a la candidatura presidencial de su hijo Marco Enríquez (2009), no hizo más que dividir a la izquierda para que ganara la derecha.

Acaba de lanzar ‘Secretos de la Concertación, recuerdos para el futuro’, libro que le tomó año y medio, y que comenzó meses después de la derrota de Eduardo Frei en las presidenciales 2009. En una especie de catarsis, cuenta su vida de ex MIR y de “sobreviviente” de la represión militar y pasa lista a los errores que llevaron a la Concertación a perder el poder después de dos décadas.
Ominami concentró sus dardos en los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet a quienes acusa de consolidar el modelo económico neoliberal, “que afianzó un sistema de salud, educación y previsión privada fuerte, y que llevó al país a una segregación brutal”.

Como figura de primera línea en esos años (fue ministro de Economía de Aylwin y jefe de campaña de Lagos) desclasificó conversaciones, episodios y detalles… Entre ellos, la permanente presión DC por no innovar, el exceso de concesiones a los militares, las ‘desconocidas’ de Lagos y el trauma que producía la imagen de Salvador Allende en los dos últimos gobiernos socialistas y que les impidió cambiar el curso de las cosas y transformar Chile.
También profundiza en sus sentimientos y en las decepciones como, por ejemplo, cuando Lagos —tras no ganar en primera vuelta frente a Joaquín Lavín (1999)— lo despidió junto a su mujer e hijo ME-O (a cargo de la franja) y se olvidó del giro progresista de  su campaña, entregándose a los más conservadores. Hasta ahí llegó la amistad.
Su escrito ya sacó ronchas. Ernesto Ottone, ex asesor de Lagos, desmintió uno de los capítulos donde Ominami afirma que influyó en la decisión del ex mandatario de no apoyar a EE.UU. en la invasión a Irak. “La decisión fue del Presidente, quitarle mérito es mezquino”, dijo a Cooperativa.

QUE BACHELET FUERA candidata PROVOCABA RESISTENCIA en su sector, admite, no por un tema de género, sino por la actitud que ella mantenía previo a las elecciones de “si les gusta, bien; si no, búsquense otro candidato… Ella aprovechó la desmedrada posición en que se encontraba el conglomerado y que la dirigencia, en la cual me incluyo, se rindió sin más frente a su aplastante popularidad”.

Tras militar 25 años en el PS y ser senador dos períodos, el 2009 Ominami renunció al partido acusando a sus dirigentes de convertir la tienda en “una máquina fría, áspera y autoritaria de administración al poder”. Ese año quiso volver al Senado como independiente, pero no lo consiguió.
Fuera de la primera línea, hoy sus días giran en torno a la Fundación Chile 21, da charlas, viaja a conferencias, asesora al PRO y sigue el debate interno concertacionista.

—Algunos dicen que con Secretos de la Concertación le sigue dando a un conglomerado que está en el suelo hace rato.
—Le debemos explicaciones a la gente, a los cabros hoy movilizados. En los veinte años, más los diecisiete de dictadura, construimos un país muy deficitario en muchos planos. Las manifestaciones son contra el legado, en contra nuestra, por el sistema que les heredamos. Quise contar por qué las cosas ocurrieron de esa manera. Soy un convencido de que se pudieron hacer de un modo distinto.

—Apunta a Lagos y Bachelet por consolidar el sistema neoliberal.
—Esto tuvo que ver con miedos y traumas. Siempre les decían que eran los primeros presidentes socialistas después de Allende y se sentían bajo sospecha, con cuentas pendientes. No pude entender que después de diez años siguieran dando examen… Se instituyó que los mandatarios rindieran prueba frente al empresariado en el Centro de Estudios Públicos. Con Bachelet comenzaron a jugar un rol importante personas ajenas a la Concertación original, como Camilo Escalona y la propia Michelle, que no fueron rostros del No ni del aylwinismo. Como que volvieron al  colegio. Y se dio la paradoja de que la presidenta más de izquierda terminó con el ministro de Hacienda y con la política más conservadora de los cuatro períodos…

Lea la entrevista completa en CARAS del 28 de octubre

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