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El Papa al banquillo

Denunciado ante La Haya como encubridor

Por: CARAS

Por Soraya Melguizo, desde Italia

Asociaciones de víctimas de abusos sexuales dentro de la Iglesia Católica denunciaron a Benedicto XVI ante la Corte Internacional por crímenes contra la humanidad. Aseguran que el Sumo Pontífice, junto con otros altos cargos vaticanos, es el responsable último de estos delitos por mirar para otro lado durante años.

Wp-Papaalbanquillo-gran“Conmovido por el sufrimiento de los afectados”. Así se definió Benedicto XVI en el encuentro con algunas víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes católicos en su reciente viaje a Alemania, su país natal. No es la primera vez que lo hace. En 2008 se reunió con víctimas durante sus viajes a Estados Unidos y Australia, y el año pasado lo hizo de nuevo en Malta y Londres. Sin embargo, esta vez había mucha expectación porque la visita se produjo apenas varios días después de que la Red de Supervivientes de Personas Abusadas por Sacerdotes (SNAP) denunciara al Papa y a tres importantes cardenales ante la Corte Internacional de La Haya por crímenes de lesa humanidad. La acusación es por “encubrimiento generalizado y sistemático de violaciones y crímenes sexuales” contra niños en todo el mundo. Un hecho insólito que ha causado mucha polémica más allá de los muros vaticanos a pesar de que numerosos expertos subrayen la dificultad de que la causa pueda ser admitida a trámite.
SNAP es una organización de ayuda a víctimas de abusos sexuales que nació en EE.UU. en 1988 y que en la actualidad cuenta con más de diez mil miembros de todo el mundo. “El objetivo es proteger a los niños, denunciar los abusos y prevenir en el futuro actos de violencia sexual y su encubrimiento por parte de la Iglesia y otras instituciones donde los funcionarios ignoraron, ocultaron y permitieron durante años estos crímenes”, señala David Clohessy, director de la asociación. Según la organización, las autoridades eclesiásticas de Estados Unidos han reconocido casi seis mil casos de sacerdotes acusados de haber cometido abusos sexuales contra menores durante las últimas décadas dejando en el camino cien mil víctimas sólo en este país.

¿PERO POR QUÉ DENUNCIAR AL PAPA? “Porque él y tres de sus principales colaboradores (Tarcisio Bertone, Angelo Sodano y William Levada) han ocultado, ignorado y permitido durante años la violencia sexual sistemática, generalizada y permanente contra niños inocentes y adultos vulnerables”, sostiene Clohessy.
El Vaticano no ha hecho hasta el momento ninguna declaración al respecto. Tan sólo el arzobispo de Nápoles, el cardenal Crescenzio Sepe, definió la denuncia como la “habitual iniciativa anticatólica”, algo que rechazan de plano los responsables de SNAP. Por su parte, el periódico de la Conferencia Episcopal Italiana, Avvenire, calificaba en un duro artículo firmado por el periodista Salvatore Mazza de ‘mezquindad’ el intento de llevar ante la justicia al Santo Padre. “Es una estrategia mediática para elevar el nivel de confrontación. Lo que, llamando a las cosas por su propio nombre, significa publicidad y dinero”, sentencia Mazza en las páginas del diario católico.

Wp-Papaalbanquillo-miniA pesar de que el Vaticano no haya suscrito el Tratado de Roma que dio origen a la Corte Penal Internacional y de que Benedicto XVI ya no sea ciudadano alemán sino vaticano, el Tribunal de La Haya es igualmente competente en relación a los delitos de violación y tortura cuando éstos son considerados crímenes contra la humanidad, aseguró en una nota enviada a los medios la abogada Pamela Spees, del Centro de Derechos Constituciones, una ONG jurídica estadounidense que también está presente en la denuncia ante La Haya. Argumenta que la denuncia es viable, ya que la Corte reconoce el principio de ‘responsabilidad del superior’ para aquellos individuos que a pesar de su posición, no hicieron lo suficiente para prevenir un crimen cometido por personas que estaban bajo su mando, como sería el caso del Papa Benedicto XVI y los tres cardenales: el actual secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, su predecesor, Angelo Sodano, y William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
“El cardenal Ratzinger fue responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe desde 1981 hasta 2005, cuando fue elegido Papa, y en este tiempo recibió denuncias de sacerdotes pedófilos que fueron ignoradas.

Y esto es algo muy grave”, asegura Tommaso dell’Era, portavoz de La Culpa, asociación italiana de víctimas de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia Católica. “Tarcisio Bertone, el actual jefe de Estado vaticano, considerado hoy el responsable de endurecer las medidas contra los sacerdotes pedófilos, es la misma persona que durante años ha encubierto estos casos como secretario de la congregación”, denuncia dell’Era.
Este italiano de 41 años y profesor universitario en Roma, sufrió en primera persona los abusos por parte de sacerdotes del Opus Dei durante años. “Hoy rehice mi vida, pero arrastro problemas de carácter personal como consecuencia de aquellos tiempos. A pesar de haber sido denunciadas, estas personas continúan ejerciendo como sacerdotes en diversas parroquias. Por eso, las palabras de condena y perdón pronunciadas por el Papa en su reciente visita a Alemania saben a poco. Que se hayan dado a conocer estos hechos es un paso hacia adelante, pero no es suficiente”, agrega dell’Era.

ACOSADO POR LOS NUMEROSOS ESCÁNDALOS DE PEDERASTIA y después de que saliera a la luz la doble vida de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo —acusado de ser un violador, pederasta y tener nueve hijos—, el Vaticano decidió el año pasado endurecer sus leyes contra los abusos sexuales por parte de religiosos católicos abriéndose, por primera vez, a la colaboración con las autoridades civiles. “Es absolutamente insuficiente. Pedimos que se cree una comisión parlamentaria independiente, que garantice la privacidad de las personas, e investigue a fondo los abusos cometidos dentro de la Iglesia. Que se desclasifiquen todos los archivos que salvaguarda la Congregación para la Doctrina de la Fe. El pedófilo tiene que ir a la cárcel para que entienda que lo que ha hecho es un crimen. Los sacerdotes pedófilos tienen que ser expulsados para siempre de la Iglesia y alejados de cualquier contacto con menores”, afirma Tommaso dell’Era.

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