Kate Winslet en llamas
CARAS DEL MUNDO
Por Francesca Orsini / The Interview People Adaptación: Lucy Willson.
Gana premios, filma con directores de prestigio y pasa el mayor tiempo con sus hijos. Y, como si fuera poco, es una de las solteras más codiciadas de la industria.

Exagerada, demasiado efusiva y hasta sobreactuada. La entusiasta reacción de Kate Winslet (35) al recibir hace unos días el Emmy por la miniserie ‘Mildred Pierce’ causó todo tipo de comentarios en los medios y en la web. Pero la inglesa no tiene por qué esconder su ánimo de celebrar, no sólo por este nuevo premio —que se suma a los tantos que ya acumula, incluido un Oscar por ‘El Lector’ (2008)—, hoy la protagonista de ‘Titanic’ (1997) festeja tanto su privilegiado lugar en la industria hasta algo tan simple como estar viva, luego de escapar en agosto de un incendio mortal mientras pasaba unos días de vacaciones en una mansión en el Caribe. Cómo juzgarla si, además de todo, siempre la eligen como una de las mujeres más elegantes de la escena, y fuera de la alfombra roja ella aprovecha su soltería a full con Louis Dowler, un atractivo modelo o con Ned Rocknroll, el sobrino del magnate Richard Branson.
Este buen momento quedó claro a inicios de mes en el Festival de Venecia durante la promoción de Carnage, película de Roman Polanski y uno de los títulos con los que la artista regresa en 2011 al cine (también está en Contagio, con estreno en Chile el 21 de octubre). En esta entrevista aprovechó de revisar su paso por la televisión y de exhibir nuevamente ese buen humor, coraje y sinceridad para afrontar todo tipo de temas sin perturbarse, desde su divorcio de Sam Mendes (2010) a su experiencia frente a las llamas en su escapada caribeña donde ella guió al grupo hacia la salida. No es de extrañar por qué el director Todd Haynes le dio el papel de Mildred Pierce, donde había que explotar todo tipo de habilidades de supervivencia en un ambiente de conflictos familiares; o por qué no tuvo reparos en trabajar bajo la tutela del realizador polaco en el filme sobre una batalla matrimonial. Producciones que, según ella, son sólo “trabajos extras”, ya que su verdadera ocupación es criar a sus dos hijos: Mia Honey (10) y Joe Alfie (7).
KATE WINSLET APARECE EN LA SUITE DEL HOTEL VENICE EXCELSIOR con unos 15 minutos de demora. Se podría pensar que daría una excusa improvisada como “la culpa es de los botes (que trasladan a la gente en la ciudad de los canales)”. Pero la causa real del retraso es aún más perdonable: salió a fumar pensando que su hábito iba a molestar durante la conversación. Después de asegurarse de que ese no sería el caso, la actriz pasa la mitad del tiempo enrollando cigarrillos y aspirando la nicotina, mientras habla de todo tema que le lancen.
—En Mildred Pierce y Carnage interpreta a personajes que tienen que enfrentar relaciones rotas y a familias perturbadas. ¿Es una coincidencia que refleja su experiencia?
—La gente se viene casando, divorciando, teniendo hijos y peleando por siglos; y seguirá siendo así. Sólo me siento atraída por personajes complejos que pasan por muchas cosas. Estoy realmente fascinada por la condición humana, me intriga, me exige, me desconcierta. He tenido muchas relaciones importantes y maravillosas; es sólo una coincidencia que haya tomado los roles que mencionas y que parecen imitar lo que realmente ha estado sucediendo en mi vida privada. Pero no es el caso en absoluto. Déjame decirte, el timing (en la realidad y la pantalla) es muy diferente.
—¿Esas experiencias le han hecho una mejor actriz?
—Las vivencias para cualquier persona son muy importantes. En Eterno resplandor de una mente sin recuerdos (2004) la pregunta era: Si existiera una parte de su vida o memoria que pudiera borrar, ¿cuál sería? Y eso me asombraba porque pensaba: ¡Mierda, no encuentro nada! Me gustaría mantener todo lo bueno y lo malo, porque esas cosas me convirtieron en lo que soy.
—Este año, además de Mildred Pierce, está con las películas Contagio y Carnage. ¿Cómo maneja su agenda con dos hijos?
—Me las arreglo. Nunca los he dejado por trabajar. Jamás. Siempre he podido filmar en Nueva York mientras están en el colegio. También he ideado un tipo de plan para rodar durante parte de sus vacaciones. Cuando apareció Mildred Pierce le dije a Todd: Sé que la historia está ambientada en Glendale, California, pero no puedo ir para allá por mis niños. Eso puede afectar tu decisión de si seguimos juntos o no en esto. Aquello puso a pensar a Todd y trasladó la producción a Nueva York.
—¿Aun cuando salen tres proyectos al mismo tiempo?
—Todos aparecieron en un período de quince meses, con grandes lagunas entremedio. O sea, vengo a Venecia por tres días y vuelvo a mi casa. Soy realmente afortunada. Las mujeres que más admiro en este momento son las madres que trabajan a tiempo completo durante 48 semanas del año. Yo no podría. No he trabajado desde marzo y no voy a hacerlo por el resto del año. Me limitaré a estar con mis hijos.
—Después de Titanic se alejó de las superproducciones. Ahora que el tiempo ha pasado, ¿anhela otro proyecto como ese?
—Realmente no lo sé, no lo había pensado. Tuve mucha suerte cuando empecé a actuar, porque partí con Criaturas Celestiales, de Peter Jackson, y luego seguí con pequeños papeles que eran muy desafiantes. Titanic fue la excepción a ese patrón. Después de esa megaproducción sentí que necesitaba dar un paso atrás y analizar todo lo que sucedía. Me di cuenta de que no estaba preparada para ser tan famosa a los 21 años. Todo parecía demasiado confuso, así que debía enfocarme en mí. Desde entonces siempre he seguido mis instintos. Obviamente si ahora llega una cinta de gran envergadura es una posibilidad real en mi carrera, pero al final todo radicará en el papel y director. El tamaño del presupuesto no es una cosa que me preocupe.
—¿Por qué tantas estrellas de cine trabajan hoy en la TV?
—Con Mildred… me sentí tan bendecida por contar con cinco horas para desarrollar ese relato. Y eso no sucede con el cine, en el que hay que cortar y cambiar ciertas cosas. La TV es un vehículo completamente diferente y los actores se están dando cuenta. A veces tiene mejores guiones que las películas.
—¿Cómo fue rodar con Roman Polanski?
—Polanski es Polanski. El hombre debe tener un millón de alfombras rojas desenrollándose a sus pies por el resto de su vida. Es extraordinario, absolutamente fascinante. De verdad me encantó trabajar con él. Fuimos muy afortunados en esa película porque tuvimos un gran elenco y todos desarrollamos una linda amistad.
—Usted tiene una escena muy desagradable en la que debe vomitar por todos lados.
—Fue tal vez una de las cosas más graciosas que me hayan pedido que realice como actriz. Era hilarante. Nos impresionamos mucho porque el líquido de utilería quedó por todas partes, en nuestro pelo, ropa, en mi escote y en el de Jodie Foster. Fue muy divertido. Y Polanski estaba como un niño con todo este panorama.
—¿Le hubiera gustado tomar el papel de Jodie Foster?
—Ambos personajes femeninos son fantásticos, con sus propios retos. Nunca se me pasó por la mente desear el rol de Jodie.
—En agosto enfrentó un gran peligro al huir de la casa en llamas de Richard Branson. Después de esa experiencia traumática, ¿no le parece irreal ir a un glamoroso festival como Venecia?
—Sinceramente estoy tan feliz de estar viva en este momento. Y estos encuentros me parecen entretenidos y emocionantes porque, al final, siguen siendo distantes de lo que es mi vida normal.
—¿Recuerda lo que sucedió en ese incendio donde usted lideró el escape? ¿O está borroso?
—Creo que jamás se volverá borroso. Teníamos que actuar con rapidez. Había que decir: ¡Salgamos todos! Fue muy sorprendente que lo lográramos.
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