‘Yo soy el último Beatle’
Entrevista Exclusiva Ringo Starr a los 70 años
Por Cole Moreton / The Guardian / The Interview People Adaptación Rodrigo Barría
Ringo Starr ve una vieja fotografía de juventud del conjunto y se larga a reír. “No teníamos idea lo que nos esperaba. No sabíamos lo que había más adelante. En realidad, no pensábamos que iba a durar”.

La imagen en blanco y negro muestra a Los Beatles, muy de traje, a comienzos de los ’60, justo antes de aparecer en un programa de televisión. Paul silba, George se ve distraído, John con los ojos muy abiertos y Ringo mira la cámara con sus pies sobre una silla. En la fotografía se ve, por lejos, como el más seguro de todos… “Paul creía que iba a terminar como escritor. Lo mismo John. George, que tendría un garaje”, rememora. Pero Ringo, en cambio, siempre pensó en la música.
Casi medio siglo después, con 70 años, el baterista se prepara para comenzar una nueva gira por Inglaterra y Europa, con la última reencarnación de la All Starr Band.
—¿Cómo se siente ser un Beatle a su edad?
—Es difícil porque la gente no quiere que crezcas. Muchas personas desean mantenerme en ese mundo. Miran al tipo de ‘A Hard Day’s Night’ y pretenden que sigas siendo la misma persona de la película o el disco.
JAMÁS QUISO SER PROFUNDO NI INTELECTUAL. De hecho, siempre fue el “payaso” de la banda, amistoso con los niños y el chico al cual adoraban las abuelas. Algo así como el Yin y Yang ante el ingenio más bien cáustico de Lennon. Ahora, veterano, sigue vistiéndose como rockero, con traje negro, anteojos oscuros y tres aros de plata en su oreja. Se peina hacia adelante, usa una barba corta.
Estamos en las oficinas de Apple, la compañía desde donde Los Beatles —en realidad las viudas de John y George más Paul y Ringo— manejan sus negocios. Porque la marca de la legendaria agrupación está más vigente que nunca: traspasó la barrera de los mil millones de discos vendidos y existen cerca de dos millones de consolas con el juego The Beatles: Rock Band.
Más aún: el golpe maestro llegó hace poco, cuando la compañía de Steve Jobs puso en el sistema de compra musical iTunes las 13 placas de la banda y, de inmediato, los fanáticos comenzaron a descargar una y otra vez las canciones en sus computadores y iPod.
De eso, sin embargo, Ringo “sólo” ha podido recaudar unos 330 millones de dólares, muy lejos de Paul —mil millones de dólares—, que fue uno de los dos principales compositores de la banda. Con él, Starr mantiene una amistad-enemistad de décadas… “Estamos tan cerca como queremos estar. Somos los dos integrantes que quedan del conjunto, pero a él le gusta pensar que es el único”, dice con marcada ironía.
LOS INGLESES SE RÍEN DE LAS DISPUTAS ENTRE RINGO Y PAUL inventando rutinas. Una de ellas apareció este año. En el sketch había una reunión de actores, políticos y deportistas afamados que analizaban quién debía encabezar una campaña de apoyo a África. Estaban en eso hasta que un pomposo Paul, como caballero del reino que es, toma la palabra y dice: “Todos saben que la única persona de esta mesa que debe hacerlo soy yo porque he sido parte de la banda de rock and roll más grande de la historia. Soy el último de los Beatles”. El resto se calla y asienta hasta que, extrañado y molesto, Ringo, sentado unos puestos más allá, lanza un ¿Y yo qué…?
Ringo, entonces, hace una pausa y reflexiona: “Hay gente que percibe a Paul como el último integrante que queda de la banda. Pero en realidad, yo soy el último Beatle”.
(¿Acaso también hace referencia al mito urbano de que McCartney murió en 1966 y el de hoy no es más que el sustituto —William Campbell— que se buscó para no decepcionar a los seguidores del conjunto?).
Como sea, la realidad es que los músicos han tenido choques, por más que Ringo declare “somos buenos amigos aunque, claro, no andamos en el bolsillo del otro”. Y uno de ellos se relaciona con Maureen Cox, la primera mujer de Ringo, con quien tuvo dos hijos. Sucede que ella —muerta de leucemia en 1994— había sido antes novia de Paul… Bueno, a decir verdad, también en una oportunidad George, pasado de copas, gritó que estaba enamorado de ella.
Hoy, Paul y Ringo trabajan con las viudas de sus ex compañeros George y John en la administración del millonario legado del grupo musical. “Estuve con Olivia y Yoko en Islandia, en la celebración del que habría sido el cumpleaños 70 de John. Bárbara, mi mujer, es también muy amiga de la de George y Yoko organizó mi cumpleaños en el Radio City Music Hall en Nueva York”, cuenta el baterista.
Starr suele presentar canciones de Los Beatles, así como parte de sus éxitos en solitario, los que ha publicado en 16 discos.
—¿Por qué sigue tocando?
—Porque todavía amo hacerlo.
—¿Ha invitado a Paul para que lo acompañe?
—Lo que pasa es que cada vez que le pido que se una a ‘All Starr Band’ responde que está demasiado ocupado.
—¿Usted tuvo suerte de unirse a Los Beatles?
—Ellos fueron los afortunados de haberme encontrado.
CELEBRA 30 AÑOS CASADO con Bárbara Bach a quien “amo desde que la conocí y sé que ella también me quiere”, dice. Es su segundo matrimonio, después de Maureen quien, junto a Yoko, estuvo en la última presentación de Los Beatles en la azotea del edificio Apple en Saville Road.
Bárbara es una ex chica Bond que el baterista vio por primera vez en 1980, en el aeropuerto de Los Angeles. Su novio la estaba dejando en el avión y Ringo, a unos metros, se enamoró sin remedio. Después coincidieron en México durante la filmación de la cinta ‘El cavernícola’. Se casaron en 1981. Al poco tiempo, debieron ingresar a una clínica de rehabilitación alcohólica.
—Han pasado momentos difíciles…
—Los dos tenemos personalidades adictivas, pero logramos estar juntos por tres décadas.
Debido a la propia experiencia, el matrimonio decidió crear la Fundación Lotus, una organización que entrega apoyo a personas que sufren adicciones, violencia doméstica, parálisis cerebral y cáncer.
La primera batería de Richard Starkey —su real nombre—, la armó con envases de galletas y trozos de leña cuando tenía 13 años. Hasta que debió tomar una decisión clave en el verano de 1960. “Trabajaba en Henry Hunt and Sons, una compañía de ingeniería en electricidad, como aprendiz de ingeniero, lo cual era una muy buena noticia para mi familia. También tocaba en los Rory and The Hurricanes. Hasta que nos ofrecieron hacer una gira de tres meses en el Butlin’s at Skegness and Pwllheli, un lugar de campamento veraniego. Tuve que dejar el trabajo. Varios parientes intentaron convencerme de que la batería estaba bien, pero como pasatiempo. Querían que yo trabajara. Me decidí y les dije: No, yo soy baterista. Algunas decisiones son buenas”, rememora.
Después la banda viajó hasta Hamburgo, donde conoció a John y Paul, quienes lo invitaron a unirse a Los Beatles. “Pero en Liverpool yo era mucho más conocido que ellos. Nuestro grupo hasta tenía trajes”, dice intentando dejar las cosas en su lugar.
Probablemente Ringo Starr sea el integrante que logró mantener inalterable el espíritu original del mítico grupo. Y mucho lo ha beneficiado el hecho de no ser tratado como leyenda. Eso es exactamente lo que quiere: “Soy padre, abuelo y esposo. Un tipo normal al que le gusta hacer cosas normales”.
Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

