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Personajes

Pampita Sexy

Por: CARAS

Por Francia Fernández, desde Buenos Aires Fotos Machado Cicala Morassut Producción Mechi Ugarte Maquillaje Estefanía Novillo Pelo Margarita Porto

Está en la TV por partida doble, con programas en Chile y Argentina. Una mujer matea y desenfadada, dispuesta a todo con tal de proteger a la familia que formó con Benjamín Vicuña. El amor, su relación con la prensa y lo que hay detrás de esa dulce y sensual sonrisa.

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Ya lo decía Shakespeare: Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de una espada… Y así es Carolina Ardohain. Confiesa que lo que más le gusta de ella es, precisamente, su sonrisa. La misma que la modelo argentina despliega de forma natural y con bastante carisma en pantalla. Aunque sin cámaras de por medio, ese gesto se revela como una muletilla automática, no sólo cuando está feliz o algo le causa gracia, sino por nervios, rabia, para cerrar un tema, como arma de defensa o cuando un comentario no le gusta…

Está sentada frente a un espejo, en el estudio de Buenos Aires donde se desarrolla la sesión de fotos. Lleva un vestido negro de algodón, chaleco azulino sin mangas con aplicaciones de piel y unas botas largas color camel. Y en el pelo, esta vez teñido de un rubio-castaño, unos ondulines enormes… Lista para el maquillaje.

Pero sólo cuando comienza a posar ante el fotógrafo, esta mujer nacida en General Acha (provincia de La Pampa, de ahí su apodo) adquiere la estatura de una maniquí profesional. Espectacular. Cuida cada detalle: “¡Que no parezca que estoy desnuda!”, advierte mientras posa con el body negro bordado en hilos de seda. “¡La cola, no, que no se vea!”, pide preocupada por su imagen.

Asegura que está muy contenta “con todo lo que trajo este año”. Es decir, que la agenda de trabajo de su pareja Benjamín Vicuña y la de ella coincidieran en Argentina. Allá, él es parte del elenco de la teleserie Herederos de una venganza (Canal 13). Y ella debutó como conductora de Tendencia (Canal 9), un espacio de entrevistas, moda y panoramas que antes animaron figuras como Catherine Fulop.

También está entusiasmada con la TV chilena. Es jurado de ‘La dieta del lagarto’ (TVN), programa de baile animado por Karen Doggenweiler, donde compiten personas con sobrepeso.

pampita-texto-1En el estelar comparte roles con José Luis Tejo, campeón mundial de ball-room, y con la primera bailarina del Teatro Municipal, Georgette Farías. Ambos expertos juzgaron a Pampita el 2007, cuando embarazada de su segundo hijo conquistó a los chilenos en El Baile de TVN. Exito que superó al año siguiente en sus tierras, como participante de ‘Bailando por un sueño’, del popular Marcelo Tinelli.

—¿Cómo es trabajar a la par con los mismos expertos que antes la juzgaban?
—Soy muy respetuosa de la formación que tienen. Su mirada siempre será más profesional. Yo veo al concursante desde otro lugar: cuánta pasión le pone, si se lo toma como un compromiso serio y que transmite a través de la cámara. No me fijo tanto en la técnica, a pesar de que conozco el ball-room.

—Su meta era tener un programa propio, y ya lo logró en Argentina, ¿qué viene ahora?
—No creo en eso de ‘llegar a la meta’. Prefiero tener la humildad de pensar que se puede hacer mejor. Me gusta el reto de la conducción acá en mi país y también el rol de ponerme en el lugar de los participantes en Chile. Soy responsable con todos los proyectos y trato de incorporar herramientas nuevas.

Efectivamente, Carolina tiene fama de matea. El año pasado, para conducir junto a Jordi Castell ‘Primer Plano Non Stop’ (CHV), se preparó con Claudia Berger, cantante, profesora de voz y mujer de Tito Noguera. “Me encantó. No voy a revelar lo que aprendí —advierte con su sonrisa—, pero me encontré con mi personalidad y la saqué hacia afuera”.

—¿Y no le incomodó esa vez estar del otro lado de la farándula?
—No, para nada. Traté de aprender lo máximo posible y de ponerle alegría a lo que estaba emprendiendo. Es más, lo volvería a hacer.

—¿Qué conductoras le gustan en Argentina?
—Susana (Giménez), porque es auténtica, tiene alegría y es muy cálida con los invitados…

“En Chile me encanta Tonka. Más allá de que somos amigas, tiene una cercanía que no veo en ninguna otra animadora…”.
pampita-texto-2—Abrió este año el programa de baile que encabeza Tinelli. ¿Participará de manera estable?
—Les propuse que si surge la posibilidad de hacer un reemplazo, que me llamen… O sea, un ritmo, una vez por semana. Nada más… Acompaño constantemente a Benjamín con los niños. Para dedicarle más tiempo a mi trabajo faltan muchos años. Ahora trato de tomar las oportunidades que aparecen. Pero no puedo proyectarme.

—Entonces, su trabajo no es prioritario hoy…
—No. Mi prioridad son mis hijos y Benjamín. Por eso no puedo decir “este va a ser mi año”, no estoy en un solo lugar. A veces coincide que tenemos proyectos los dos, como ahora; pero si es sólo de él, en Argentina, España o en China, lo acompaño feliz.

—Difícil estar en el rol de ‘acompañante’ para alguien independiente…
—Es que yo trabajo hace una década. Viajé por todo el mundo. Estoy bastante conforme con mi carrera, no tengo la ansiedad del comienzo… Y la familia es mi tesoro máximo.

Confesa tolerante y liberal, está a favor del matrimonio homosexual, de los vientres de alquiler, del aborto si la madre corre peligro… Pero, sobre todo, esta mujer caprichosa y sentimental es una draconiana practicante de la disciplina: no toma una gota de alcohol, no fuma, le carga trasnochar… Con esa rigurosidad, viaja a Chile cada jueves por la tarde a participar en La dieta del lagarto, y vuelve a estar con sus hijos el viernes por la mañana. Almuerza con ellos, los lleva al jardín y al pediatra, les organiza los cumpleaños. Y cada siete días graba su programa local, a un ritmo de tres entrevistas seguidas.

—¿Qué faceta de Pampita le gusta más?
—Ser madre…

—¿Consentidora?
—No, soy la madre que pone límites.

—¿Qué tan distinta es la infancia que tuvo usted de la que les da a sus hijos?
—Nunca me faltó nada y fui muy libre. Vivir en el campo me permitía desarrollar la imaginación. Cuando estamos en Chile los chicos logran esa conexión con la naturaleza. En Argentina y España vivimos en departamento, todo se achica, pero trato de que no sean materialistas y disfruten de cosas simples. En ese sentido es parecida a mi infancia.

—Con los hijos es fácil perder el espacio de pareja, ¿cómo lo resguardan?
—Se duermen a las 8:30 de la tarde. De ahí a la una, es todo nuestro. Con Benjamín somos muy compañeros. Aunque los fines de semana son bien dedicados a los niños, nos encanta salir con ellos.

—¿Qué gustos comparte con Benjamín?
—La música, el cine. Vamos muchísimo al teatro. Yo, por las entrevistas del programa, tengo que ver todas las obras aquí. Y cuando estamos en Chile, como él tiene el centro cultural (Mori), lo mismo.

—¿Qué obras le mataron?
—La Celebración, donde actuaba Benjamín. Y acá, La guerra de los Roses y Tita, una vida en tiempo de tango, con Nacha Guevara.

PAMPITA USABA UNA POLERA CON LA PALABRA PRESS TACHADA. “Sí, me la hizo un amigo”, reconoce, a pesar de que niega tener una relación de amor-odio con la prensa, y que algunas veces se muestra a la defensiva, como en ciertos pasajes de esta entrevista.

En Argentina su popularidad con la gente es altísima (le dicen “la morocha más deseada”), dejando atrás los conflictos que tuvo hace años con algunos medios de comunicación y también con sus pares modelos, cuando en los inicios de su carrera la llamaron peyorativamente muqui o mucama.

Dos han sido los episodios que la han puesto en guardia. El acoso mediático que sufrió en el proceso de divorcio con su ex marido, el polista Martín Barrantes; y el escándalo que según algunos medios habría protagonizado en Punta del Este, cuando presuntamente insultó y golpeó a la actriz Isabel Macedo, ex compañera de elenco de Benjamín Vicuña en Don Juan y su bella dama.

—¿La saca de quicio la prensa?
—Hubo un momento, hace años, en que sí me sacó… Se pusieron muy agresivos y eso me alejó. Creo que fue porque no les contesté una nota. Se armó una relación en que ellos me perseguían y yo no les hablaba. Supongo que no volverá a pasar…

—¿Qué le pareció la cobertura mediática que rodeó el drama de Gonzalo Valenzuela y Juana Viale?
—Yo no opino de ese tema.

—Se comentó que usted cuidaba a Silvestre, el hijo de ellos…
—Pueden decir lo que quieran, pero yo, insisto, no hablo de eso… con ningún medio.

“ESTAMOS FULL ENAMORADOS, como el primer día, aunque algunos aseguran que las parejas pasan por etapas”, advierte sobre su relación con Vicuña. Y agrega que son muy parecidos “en el carácter fuerte, en lo apasionados, sensibles y románticos. Es la persona para mí, con la que me siento cómoda y amada. Y yo lo amo a él con toda mi alma… Me da mucha ternura verlo como padre. Le tengo admiración porque es talentosísimo. Y como compañero, agradecimiento, porque está siempre conmigo, en las buenas y en las malas”.

—¿Y celos de pareja?
—Ahí somos celosos los dos (risas)… Pero celosos normales… Por ejemplo, cuando estamos de viaje y yo veo lo lindo que está, si lo mira otra me da una cosita por dentro. Y a él también le pasa si en la playa se me acerca alguien…

—Capaz de todo por defender lo suyo…
—No, pero sí soy capaz de tomarme seriamente el proyecto de familia. A veces publican cosas graciosas que no salen de mi boca (estampa su sonrisa nuevamente y quiere cerrar el tema).

—¿O sea, nunca mechoneó a la actriz Isabel Macedo por celos?
—No voy a contestar eso. Jamás he aclarado nada, o entras en un juego que no tiene fin. Llevo diez años con la misma postura y voy a seguir así.

ASEGURA QUE TIENE POCA ROPA, a pesar de que vive del mundo de la moda. “No soy una fashion victim, me arreglo con lo justo y necesario”. Lo que no puede faltar en su clóset es un par de stilettos negros. “Con un jeans y una remera, estás divina para la noche”. Fanática del arte y la decoración, hace poco en Chile pudo explotar esta faceta al diseñar el vestuario de la aplaudida obra La Celebración.

Con Vicuña y otros socios, también está detrás de la marca de ropa Bautista, inspirada en el estilo de Benjamín y que ya cuenta con tres tiendas.

—¿No le dan ganas de diseñar a lo Bolocco?
—Podría ser. Hay que dedicarle tiempo, porque si está tu nombre debe tener tu esencia. No me gustaría delegar en eso. Si me comprometiera, tendría que dejar de lado algunas cosas. Me encantaría, pero no es algo que estoy buscando.

—¿Y qué está buscando?
—Nada. Lo hice durante diez años y ahora disfruto la cosecha….

—¿Vanidosa?
—No soy vanidosa, pero sí prolija (advierte con su sonrisa). ¡Me puedes ver en el supermercado con buzo pero bien limpita…!

—¿Se siente sexy?
—Sí… una cosa natural, que tiene que ver con la alegría, con la buena onda, con un estado de ánimo. Eso también es sexy.

—Una vez dijo que no le molestaría ser vedette…
—¡Ningún problema en ponerme las plumas! Yo no tengo prejuicios con nada.

—¿Y a Benjamín, le molestarían las plumas?
—No, él es súper respetuoso. Si me invitan a algo que me divierta, por ahí lo hago…

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