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Personajes

‘A Michael lo mataron’

La Toya insiste en complot

Por: CARAS

Por Mónica Stipicic, desde EE.UU.

La más famosa de sus hermanas acaba de lanzar un libro con detalles escalofriantes que rodearon la muerte del cantante. Víctima de una feroz maquinación, Michael temía ser asesinado por quienes pretendían apropiarse de su invaluable catálogo musical y de todo su patrimonio.

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El 25 de junio se cumplieron dos años de la muerte del Rey del pop. Y si bien aún está abierta la investigación en contra de su médico de cabecera Conrad Murray —por la prescripción exagerada de analgésicos que le habrían provocado su adicción y, finalmente, la muerte—, las respuestas de la policía y los tribunales no dejaron conforme a la familia Jackson, especialmente a su hermana La Toya. Ella decidió emprender su propia investigación basándose en las denuncias que su hermano le hizo en vida.

“Algunas personas en este negocio no son buenas. Toman cosas de ti, te roban. No confíes en ellas. La Toya, nunca confíes, nosotros no les importamos”, fueron las palabras textuales de Michael la primera vez que habló con ella del tema.

Esa confesión fue hecha en 2002, el mismo año en que Jackson libraba una dura batalla contra su sello discográfico Sony Music. Había billones de dólares de por medio y nada parecía detenerlos.

La historia se remonta a 1985, cuando Michael compró un impresionante catálogo, de unas 750 mil canciones. Sólo como referencia, Paul McCartney declinó adquirirlo por su alto costo, y eso que incluía canciones históricas de los Beatles.

El contrato fue negociado por su ex abogado John Branca. En esta industria no valen las letras ni los discos, sino las licencias. Por lo mismo, se trataba de un verdadero tesoro. Cinco años después Branca trató de convencerlo de compartir los derechos, y eso propició el fin de la relación entre ambos.

En 1991 Michael firmó un contrato por 15 años con Sony Music, la casa discográfica que en ese momento lo transformaba en el artista mejor pagado del mundo. Pero ellos querían desesperadamente su catálogo musical, lo que significó que cuatro años después, y cediendo a las presiones, les entregara la mitad de esos derechos. Este hecho produjo constantes roces entre el cantante y su sello. “Michael era primero un artista y después un hombre de negocios. Por eso, por ejemplo, cuando Sony quiso usar una canción de John Lennon en iTunes, Michael se negó porque pensó que eso podía molestar a Yoko Ono”, explica La Toya. “Pero, además, hubo algunos detalles en ese contrato que sólo salieron a la luz años después. El cedía los derechos de sus discos a Sony hasta el 2009, y luego volverían a ser suyos. Justo el mismo año de su muerte”.

jackson-texto-1Estas declaraciones de La Toya están en el libro ‘Starting Over’, que acaba de lanzar en EE.UU.

LAS SOSPECHAS DE MICHAEL CRECIERON EL 2001, cuando lanzó el disco ‘Invincible’, que según el artista no habría sido promocionado adecuadamente por Sony. Eso significó, según La Toya, que Jackson se acercara al presidente de la compañía, Tony Mottola (ex marido de Mariah Carey y actual de Thalía), para decirle que no quería seguir trabajando con ellos. “El mismo me dijo que Sony saboteó su álbum para que no se vendiera. La idea era que se encontrara tan desesperado por dinero, que la única salida fuera entregarles su catálogo. Especialmente porque tenía tres hijos que mantener. Mi hermano estaba asustado, salía de su casa con chaleco antibalas”, cuenta.

La cantante es una convencida de que todas las acusaciones de abuso infantil que rodearon a su hermano, y que lo llevaron a un bullado juicio, también estuvieron relacionadas con este tema.

El 2003, Neverland —la polémica residencia del artista— fue registrada por policías que buscaban al intérprete de ‘Thriller’ por considerarlo un fugitivo. “No tuve dudas de que era parte de una campaña contra mi hermano. El tenía mucho miedo y le preocupaba mostrarse tranquilo delante de sus hijos, que eran lo más importante”, recuerda.

Michael estaba en un hotel en Las Vegas. Y ahí llegó La Toya a tratar de convencerlo de que era mejor entregarse. Su respuesta sigue dándole vueltas: “Te prometo que no sé lo que pasa. No he hecho nada. Tengo miedo hasta de caminar por mi propio jardín, temo que puedan matarme. Mi equipo de seguridad ha visto algunas personas dando vueltas por mi casa, sé que me están observando. Y también sé quién está detrás de mi catálogo, de mis discos. Van a hacer cualquier cosa para tenerlos. La Toya, me van a matar. Odio mi vida, no quisiera tener esos catálogos nunca más”.

Neverland era un lugar insólito, nadie lo duda, pero según los cercanos al cantante era la mejor opción que él encontró para intentar llevar una vida ‘normal’, pero a la vez lejos del mundo. Sin embargo, poco antes de la demanda en su contra por abuso de menores, él mismo le comentó a su hermana que no volvería nunca más.

jackson-texto-2El juicio comenzó el 31 de enero de 2005. Toda la familia estuvo con él hasta que fue declarado inocente. Una vez que terminó y recibió su pasaporte de vuelta, viajó a Bahrein junto a sus hijos, aceptando la invitación del sultán de ese país. Ya lo había advertido poco antes del veredicto: “Cuando esto termine me iré y no volveré jamás. Este país ha sido cruel conmigo; yo nací aquí, pero me han tratado muy injustamente”.

DESPUÉS DE 18 MESES VIAJANDO, en la Navidad de 2006, Michael volvió a EE.UU. tras enterarse de la muerte de su amigo James Brown. Aunque pensaron que partiría después del funeral, a los pocos días su hermano Jermaine le presentó a Tohme Tohme, quien se transformó en su nuevo manager. A poco andar este hombre comenzó a dar señales de ser un tipo turbio y dueño de un misterioso pasado. “Me di cuenta de que empezaba a usar con Michael las mismas estrategias que Gordon utilizó conmigo. Lo separó de sus cercanos. Fue muy difícil para mí saber el verdadero estado de mi hermano en esa etapa, porque no pude verlo en persona durante meses”, recuerda La Toya.

Finalmente, la familia Jackson se reencontró en mayo de 2009, para el aniversario de sus padres. “La felicidad que sentí al verlo fue rápidamente reemplazada por preocupación, cuando me acerqué a abrazarlo y lo noté muy flaco. Michael siempre comió poco, pero esto era diferente. Algo malo le pasaba. Le pregunté muchas veces y él sólo atinó a tranquilizarme diciendo que todo andaba bien, que estaba planeando su gira de regreso a los escenarios y que eso lo tenía entusiasmado. Fue la última vez que lo vi con vida”.

La mañana del 25 de junio de 2009, La Toya estaba pegada al televisor lamentando la dramática partida de Farrah Fawcett, cuando recibió un llamado de su padre para decirle que recién había hablado con un fans de Michael, quien le advirtió que algo malo pasaba en la casa de su hijo, porque hace rato una ambulancia estaba estacionada en el jardín.

“Corrí luego al hospital, fueron los minutos más angustiosos de mi vida. Cuando llegué vi las caras de mi madre, Prince, Paris y Blanket, y supe que algo estaba muy mal. La Toya, Michael está muerto, fueron las palabras que todavía retumban en mi cabeza. Tuve que apoyarme contra la pared, pero no fue suficiente para sostenerme. Caí al suelo, sentí que moría. Estaba shockeada. ¿Cómo murió? ¿Quién lo mató? Era lo único que podía decir en ese instante”. La conspiración de la que tanto hablaba Michael se hizo realidad.
Entonces, una frase de su sobrina Paris encendió aún más la alerta:

—Tía, él estaba muy frío y necesitaba un doctor. Pero ellos apagaron las luces y quedamos completamente a oscuras.
—¿Ellos apagaron la luz? (preguntó La Toya).
—Sí, y cortaron los teléfonos.

De inmediato la cantante recordó las torturas que ella misma sufrió de parte de su ex marido y manager: “Si tú no haces lo que digo, entonces voy a apagar las luces”, le advertía antes de golpearla en el contexto de un perverso juego de intimidación y poder.

La Toya quiso despedirse y vio el cadáver de su hermano. Recuerda con impacto su delgadez, recostado en esa camilla parecía un manojo de piel y huesos. “Voy a descubrir quién te hizo esto”, prometió.

DECIDIÓ REVISAR LA MANSIÓN DE MICHAEL. En compañía de Jeffré Philips, su mejor amigo y coautor de este revelador libro, quiso cerciorarse del estado de las cosas antes de que fueran intervenidas. “Me dijeron que Tohme, el manager, había despedido a todo el personal, y yo necesitaba ver la casa antes de que ellos se fueran. Al llegar, lo primero que llamó mi atención fue el calor. Era pleno verano y la calefacción estaba al máximo. Me dijeron que Michael siempre tenía frío y que, por lo mismo, nunca la apagaba. Pero la temperatura era insoportable y pensé que se trataba de una forma de mantener su cuerpo tibio para hacer creer que había muerto pocos segundos antes de que llegara la ayuda”.

Lo otro extraño, relata, fue el increíble desorden que encontró en la habitación del doctor Murray: “Era un desastre, parecía un basural. Todo estaba de cabeza, como si alguien buscara desesperadamente algo”.

En la pieza del cantante había pegados varios post-it; Michael los escribía casi compulsivamente. Algunos daban luces de lo que estaba sintiendo al momento de su muerte:

—Odio a John Branca… Me robó un montón de dinero y continúa doblando y triplicando facturas en mi nombre.
—Odio a Tohme Tohme.
—Debo llamar a Joseph (su padre).
—Pedir ayuda a Joseph para sacar a esta gente de mi vida.

Para La Toya, el famoso doctor Murray fue sólo el instrumento de una trama mucho más compleja: “Cuando el juicio en su contra termine, no me sorprendería que él sólo fuera acusado de negligencia, reciba una mínima sentencia e incluso salga caminando sin pagar ni un solo día por la muerte de Michael. Pero yo estaré ahí, decidida a averiguar qué fue lo que pasó. Mi investigación no ha terminado, no descansaré hasta que se haga justicia. Se lo debo a sus hijos, a sus fans y, especialmente, a él”.

Juicio y herencia
Hasta ahora, el único que ha tenido que enfrentar a la corte por la muerte de Jackson es su médico personal Conrad Murray. El juicio está fijado para septiembre y tanto la fiscalía como sus abogados defensores trabajan frenéticamente para encontrar pruebas.

Uno de los argumentos que ha generado más controversia es el material filmado por el cantante para la película This is It, que muestra su preparación para regresar a los escenarios. Mientras la fiscalía quiere usar esas imágenes para reflejar que Jackson estaba sano, los representantes del médico pidieron incluir material no editado, donde según ellos es posible apreciar el verdadero estado de salud del artista.

El médico está acusado de homicidio no intencional, por haberle administrado a Jackson una sobredosis del anestésico Propofol, además de otros sedantes. El ha manifestado desde el principio su inocencia y, por ahora, no hay más inculpados.

Es cierto que Jackson estaba endeudado en casi 400 millones de dólares pero, para tranquilidad de sus herederos, a dos años de su muerte las deudas están siendo pagadas. ¿Cómo? Con los ingresos de su último disco, la recaudación de This Is It y el enorme boom en la venta de sus discos que se produjo tras su muerte.

El inmenso catálogo musical que el artista compró en 1985, según sus cercanos, está protegido de bancos, acreedores y oportunistas. Por el momento, el dinero que se genere de estos derechos forma parte de la herencia y los beneficiarios son sus hijos Prince, Paris y Blanket, su madre y varias organizaciones benéficas.

El drama de La Toya
“Estaba tendida en una piscina de sangre en el frío mármol del suelo de mi departamento en Nueva York. Es todo, me estoy muriendo… Lejos escuchaba la voz de mi manager-marido en el teléfono: ¡creo que está muerta, la maté…! En su mente yo era de su propiedad. Por proteger a mi familia hice todo lo que Gordon me ordenó, hasta sentarme días completos a oscuras dentro de un armario, sin moverme. Ese era el grado de control que tenía sobre mí”.

Este escalofriante relato refleja la tortura que sufrió La Toya Jackson en sus años de matrimonio y trabajo con Jack Gordon, quien la maltrató física y sicológicamente. Logró divorciarse en 1998 y él murió de cáncer cinco años después. Todo ese dolor, más la impotencia por la muerte de Michael, la motivó a escribir Starting Over.

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