Marilyn: 85 años de su nacimiento
Impactante confirmación: Marilyn era esquizofrénica
Cuando parecía que todo estaba escrito, una nueva investigación remece su recuerdo. La abuela y la madre de Marilyn Monroe terminaron en un manicomio. Y ella heredó la misma enfermedad, por lo que vivió al final de sus días en una gran mentira. Así lo asegura Randy Taraborrelli, experto biógrafo hollywoodense y autor de The Secret Life of Marilyn Monroe. Según él, la Monroe tuvo un affaire con John Kennedy que duró sólo una noche y jamás hubo nada entre ella y Robert, el hermano del presidente.

Pero lo que Taraborrelli descubrió puede cambiar la imagen que el mundo tiene sobre la diva de los ’50: descrita por sus propios terapeutas como borderline, la actriz sufría de una esquizofrenia paranoica. Una enfermedad presente en su familia y que habría heredado.
“Jamás se había escrito sobre la relación entre Marilyn y su madre. Es uno de los territorios nuevos que están cubiertos en este libro”, dice Taraborrelli, con quien CARAS conversó en forma exclusiva. Autor de las biografías de Frank Sinatra, Elizabeth Taylor y Madonna, revisó cientos de documentos, fichas médicas y correspondencia personal de la Monroe y su familia, además de archivos del FBI y de agentes del Servicio Secreto. Además, entrevistó a familiares, amigos y celebridades que la conocieron. “Separar la realidad de la ficción no fue fácil, porque la propia protagonista creó muchas de esas historias. Marilyn tuvo una relación amor-odio con la verdad”, explica el escritor acerca de su trabajo que acaba de ser publicado en Estados Unidos.
DELLA MONROE FUE LA PRIMERA EN PRESENTAR SÍNTOMAS. Su abuela era considerada una mujer extravagante, desequilibrada y liberal. La compleja historia se fue tejiendo cuando conoció a su vecina Ida Bolender, opuesta a ella, ultrarreligiosa y conservadora. Cuando Della llegó hasta su casa a decirle que su hija Gladys, de 25 años, estaba embarazada y no se sentía capaz de cuidar a esa niña que venía en camino, la vida de ambas cambió para siempre.
Así fue que una desconocida vecina se hizo cargo de Norma Jean Mortensen, nacida el 1 de junio de 1926. Marilyn Monroe vivió con Ida Bolender en una casa que no era la suya, con una familia que recibía 25 dólares a la semana por cuidarla y con una madre biológica que aparecía de vez en cuando.
El futuro podría haber sido auspicioso si su madre biológica no se hubiera obsesionado con recuperarla cuando cumplió 7 años. Cuando se estaban acostumbrando a vivir las tres juntas (con Grace McKee), una trágica noticia demolió la estabilidad de Gladys. En octubre de 1933 recibió una carta en la que le informaban de la muerte de su primer hijo, Robert, víctima de tuberculosis. Desesperada, arremetió contra la pequeña Norma Jean: “¿Por qué no fuiste tú?”. Había pasado años tratando de controlar las voces en su cabeza, pero con la tragedia éstas volvieron. El diagnóstico fue demoledor: Gladys sufría de esquizofrenia paranoica y debía ser internada. Fue así como ‘tía Grace’ se transformó en la tutora legal de Norma. Pero a fines de 1935 Grace conoció a su cuarto marido, Ervin Silliman Goddard, que se negó a hacerse cargo de la niña.
Marilyn fue internada por dos años en un orfanato. Norma Jean tenía 16 y aún peregrinaba por varias casas. Frente a la posibilidad de tener que volver al orfanato, puso sus ojos en un estudiante algunos años mayor: Jim Dougherty, que se transformó en su marido y en su tabla de salvación.
Al resto de sus amantes. Y a pesar de que al principio fueron felices, Norma Jean sabía que estaba para cosas mejores. Jim trabajaba como marino mercante y ella en una fábrica de aviones a control remoto.
Hasta ese lugar llegó el fotógrafo David Conover. Apenas la vio, se encandiló con su belleza y le sugirió que trabajara como modelo. En la primavera de 1946 ya había aparecido en más de 30 portadas. Su matrimonio, por cierto, fracasó.
A los 20 años comenzó una carrera que la llevaría a lo más alto del estrellato. Firmó un contrato con 20th Century Fox y cambió definitivamente su nombre: Marilyn Monroe, en honor a la actriz de Broadway Marilyn Miller y al apellido de su familia materna. Al mismo tiempo que filmaba nuevas películas, acumulaba historias amorosas.
EL ÉXITO AUMENTABA, TAMBIÉN LAS VOCES EN SU CABEZA. Tal como su madre y su abuela, la actriz comenzaba a mostrar signos de desequilibrio que fueron rápidamente aplacados por barbitúricos. Buscando estabilidad, en enero de 1954 se casó con el beisbolista Joe Di Maggio. El no aceptó su carrera ni que ella fuera más famosa que él. El matrimonio terminó abruptamente después de nueve meses y se refugió en los brazos de quien la consolaría varias veces durante su vida, Frank Sinatra. “Marilyn siempre decía que si tenía algún problema, había sólo una persona en el mundo que podía ayudarla: Frankie”, relata Taraborrelli.
A esas alturas Marilyn ya dependía de un montón de pastillas para dormir y otras tantas para despertar, de varias copas para ahogar la ansiedad e interminables sesiones de terapia. En esas condiciones conoció a Arthur Miller, el afamado escritor que se transformó en uno de sus grandes amores.
Durante los años que estuvo con el dramaturgo, Marilyn sufrió dos abortos, lo que terminó por destruirla. La depresión hizo que el consumo de pastillas y alcohol alcanzara niveles peligrosos. En ese momento le diagnosticaron el mismo mal que aquejaba a su madre: esquizofrenia paranoica. Su terapeuta intentó internarla en un siquiátrico contra su voluntad, pero fue rescatada por el propio Joe Di Maggio. Luego del traumático episodio, la actriz conoció a una mujer que sería una de sus mejores amigas y le abriría las puertas de las grandes esferas políticas: Patricia Lawford Kennedy, hermana del presidente JKF.
“CON ROBERT KENNEDY NUNCA EXISTIÓ UNA RELACIÓN, fue pura fantasía”, aclara Taraborrelli, entregando una versión inédita acerca de uno de los episodios más comentados en la vida de la Monroe: su cercanía con los hermanos Kennedy. El romance con John —en esos años presidente de Estados Unidos— y luego con Robert, Fiscal General, siempre se dieron por seguros. Pero la versión del autor es distinta. Según él, Marilyn y JFK sólo pasaron un fin de semana juntos en Palm Spring, una noche de sexo casual que terminó porque la mítica Jackeline Bouvier le pidió que se alejara de ella dada su fama de mujer conflictiva.
Según el autor de The Secret Life of Marilyn Monroe, nunca existió un romance entre ella y Robert Kennedy. La presentación en el Madison Square Garden marcó el principio del fin para Marilyn. Bebía todo el día y había adquirido la peligrosa costumbre de inyectarse ella misma dosis de un peligroso cóctel de barbitúricos. El 4 de agosto de 1962, el doctor Ralph Greenson decidió dejar a una enfermera cuidando a Marilyn. Le preocupaba su evidente depresión y las ‘voces’ de su cabeza la atormentaban constantemente. Durante la noche Peter Lawford, el marido de su amiga Patricia Kennedy, la llamó para invitarla a su casa, pero ella no quiso ir. Por el contrario, se despidió diciéndole: “Dile adiós a Pat, dile adiós al presidente y adiós a ti también, porque eres un buen tipo”.
A las dos de la mañana la enfermera llamó al médico alarmada porque Marilyn estaba encerrada en su habitación. Cinco minutos después la encontraron muerta, con el teléfono en la mano y decenas de frascos de pastillas en su velador.
Aunque muchas teorías se han tejido acerca de la muerte de la Monroe, algunas de las cuales involucran a los hermanos Kennedy, quienes supuestamente querían ‘silenciar’ a una desesperada mujer, Taraborrelli es claro en su tesis: “Si estuviéramos hablando de alguien estable, que nunca tuvo problemas de sobredosis, a lo mejor podríamos cuestionar las circunstancias de su muerte. Pero vivió siempre al límite, tuvo dos sobredosis justo un mes antes de su muerte. A lo mejor la pregunta es si ella realmente tenía la intención de suicidarse o si se le escapó de las manos”.

