La jugada maestra de la mujer de Schwarzenegger
Nuevos detalles surgen sobre el divorcio de Arnold Schwarzenegger y la periodista María Shriver. Mientras salen a la luz infidelidades que lo confirman como un adicto al sexo y un ambicioso sin escrúpulos, más fuerza toma la tesis de que su mujer, movida por el dolor y la ira, planeó cada paso de este escándalo que recién comienza.

El engaño que durante 14 años mantuvo Arnold Schwarzenegger fue desenmascarado por la reconocida periodista María Shriver, con quien estuvo casado 25 años. Un hijo fruto de la relación extramarital entre él y su empleada doméstica es la verdad que sepultó la imagen del ex gobernador de California. La batalla podría terminar siendo el divorcio más caro en la historia de Hollywood.
Un patrimonio de 400 millones de dólares está en juego. El actor ya contrató al abogado Robert Kaufman, el mismo que representó a Jennifer Aniston cuando se divorció de Brad Pitt. Necesita de un buen profesional que lo defienda de su mujer, quien aún no ha firmado los documentos necesarios y cuyo rencor podría traer inesperadas consecuencias.
Los conocedores del caso sostienen que todo beneficio que Shriver obtenga del juicio sería bien merecido, luego de haber vivido junto a un hombre sin escrúpulos, que malogró el matrimonio con sucesivas infidelidades, mentiras y humillaciones. Un ególatra adicto al sexo, al dinero y a los esteroides que no escatimó en engaños a la hora de trepar.
Los más suspicaces afirman que la revelación sobre el hijo ilegítimo respondería a la jugada maestra de una mujer harta, que buscó venganza luego de años de mal pasar. La sobrina del ex Presidente Kennedy habría decidido separarse hace bastante tiempo, sólo estaba esperando que Arnold se alejara del cargo como gobernador de California, para no involucrar al clan Kennedy en un escándalo que podría tomar ribetes políticos, ya que la atención de la prensa se centraría en las redes de poder que apoyaban a Schwarzenegger y no en la vida de mentiras que ella sufrió. María Shriver le habría contado toda esta historia del hijo ilegítimo a una periodista, a la cual le hizo prometer silencio hasta que hicieran pública la separación. Luego, debía esperar una semana para lanzar la bomba. El resultado de aquel plan está a la vista.
Entre las nuevas infidelidades que han salido a la luz está la de Gigi Goyette, actriz de 52 años que dice haber sido pareja de Arnold en los ’70, retomando la relación con el actor cuando ya estaba casado. Según Goyette, el tórrido romance sucedió en las narices de María. Arnold viajaba con su mujer y ubicaba a su amante en el mismo hotel; así, mientras Shriver cuidaba a sus cuatro hijos, él se divertía.
Varias son las biografías que se explayan sobre el temperamento calculador, ambicioso y egoísta que determinó el ascenso al poder de este hombre. Su padre y hermanastro murieron hace años en Austria, pero Arnold no asistió a los funerales por estar —según declaró— entrenando para concursos de fisicoculturismo, la disciplina que se transformó en su primer paso hacia la fama internacional. Sin embargo, el asunto era bastante más profundo: Arnold siempre acusó a su padre de ser un hombre frío y cruel, además de tener clara preferencia afectiva por el primer hijo de su madre (fruto de un matrimonio previo de ésta). En el 2003, durante la campaña para ser gobernador, encargó una férrea investigación sobre el pasado de su progenitor, Gustav Schwarzenegger, a quien la prensa acusaba de haber sido agente nazi en la Segunda Guerra Mundial.
El actor se defendió diciendo que de niño fue víctima de violencia por parte de un papá descariñado y estricto. “Me tiraba el pelo. Me pegaba con su cinturón. Las cosas eran así entonces. Muchos chicos que conocí fueron corrompidos por la mentalidad germano-austriaca, que no quería un individuo sino sólo gente que se conformara. Yo era uno de los que no se conformaban. Cada vez que alguien me pegaba o decía no puedes hacer esto, yo pensaba: esto no va a durar demasiado, me iré de aquí. Quiero ser rico. Quiero ser alguien”.
A los 17 años inició una carrera deportiva, cultivando unos músculos de acero que le dieron a los 20 el título de Mister Universo. Sería su pasaporte a la industria del entretenimiento en Estados Unidos, donde llegó en 1968.
Ha enfrentado muchos otros juicios desde que es una personalidad pública. Uno de los más importantes fue el relacionado con los esteroides, que él admitió haber utilizado, cuando aún eran legales, para mantener el grosor de su musculatura.
El biógrafo Ian Halperin confirmó en una larga investigación que publicó en octubre pasado, no sólo que el actor utilizaba las sustancias a destajo en los ’60 y ’70, sino que también fue una especie de dealer. “Lo que aprendí es que Arnold es un gran hombre de negocios… Siempre quiso ser rico. Me pareció chocante que él vendiera los esteroides a fisicoculturistas para obtener beneficio. No era tonto, pues en esos años todos los tomaban”, dijo el autor en una entrevista.
La norteamericana Wendy Leigh escribió en 1990 una de las primeras biografías no autorizadas del actor. Insiste en que su ambición desmedida tiene que ver con el hogar opresivo y castrante en que se crió. En ‘Arnold: An Unauthorized Biography’, lo retrata como un obsesivo del poder y del control, citando una de sus propias frases: “Quería ser parte del pequeño porcentaje de líderes, no de la gran masa de seguidores. Siempre he estado fascinado por la gente que controla a otra gente”.
Según Wendy Leigh, todas sus ambiciones, tanto deportivas, como políticas y actorales, siempre tuvieron como único gran objetivo llevarlo a la posición de poder que siempre anheló. Por eso su matrimonio con María Shriver en 1986 es visto hoy como otro de los pasos cuidadosamente estudiados que dio, basándose en que la periodista pertenece a uno de los clanes más poderosos de ese país.
El actor negó esas insinuaciones, asegurando que el interés por un cargo puntual surgió cuando ingresó al clan Kennedy y no antes: “Me casé con una familia política. Eres parte de ello y comienzas a escuchar sobre ayudar a las personas. Estuve expuesto a esta idea del servicio público y mis suegros, Eunice (hermana del ex Presidente Kennedy) y el sargento Shriver, se convirtieron en mis héroes”.
Al no nacer en EE.UU. la idea de sentarse en el sillón presidencial no fue tema, pero las leyes sí le permitieron ser la primera autoridad de California por dos períodos consecutivos. Más allá de las sospechas, Schwarzenegger se las arregló para mantener el cariño —y el voto— del público, aunque las revelaciones sobre sus deslices y personalidad egocéntrica lo persiguen.
Cuando conoció a María en un encuentro de tenis (1977), Arnold mantenía una relación con la peluquera Venice Beach, con quien siguió en forma paralela durante el primer año de noviazgo con la reportera del clan Kennedy.
Conservador, sus ideas siempre se opusieron al pensamiento liberal de las grandes estrellas de Hollywood. Pero invirtió millones de dólares en desmentir a ex colaboradores y empleados que lo han acusado de dar informarción falsa sobre el uso de esteroides y denuncias de acoso sexual. Durante su primera campaña para convertirse en gobernador en el 2003, al menos cuatro mujeres dijeron haber sido perseguidas por el actor. La prensa dio cuenta de ello, sacando a la luz viejas informaciones sobre un Schwarzenegger supuestamente adicto a las orgías y a la marihuana durante los ’70. El reconoció “haberse portado mal de vez en cuando”. Tal cual.
El investigador Ian Halperin sostiene que el actor siempre ha sido un adicto al sexo y que no es incapaz de controlar su enfermedad. “En pocas palabras, Schwarzenegger hace ver a Tiger Woods como la virgen María”.
Al momento de publicar su polémica investigación, en octubre pasado, Halperin predijo que ese matrimonio no duraría un año más. Conocido por la gran precisión de sus trabajos, incluyó en ese libro un impactante capítulo sobre la relación entre el ex gobernador y la empleada doméstica Mildred Baena. El escándalo venía sí o sí. Sus abogados y la editorial Harper Collins, sin embargo, lo obligaron a retirar ese contenido por miedo a posibles represalias legales del actor.
Luego de entrevistarse con 700 cercanos a Schwarzenegger, el biógrafo está seguro de que “aún no se ha visto ni siquiera la punta del iceberg” en materia de aventuras amorosas, y asegura que irán saliendo a la luz pública durante el proceso de divorcio. “Sé de numerosas mujeres que dicen haber tenido hijos con él, comenzarán a aparecer desde el bosque”, advirtió el autor a The Independent.
La periodista Wendy Leigh confirma la tesis. Durante la campaña del 2003, ella dio a conocer a través del diario Daily Mail la existencia de otro supuesto hijo que Arnold habría tenido en los ’90 con una asistente de vuelo llamada Tammy Tousignant. En los últimos días, sin embargo, la mujer lo desmintió a través de su abogado.
Quien no parece arrepentida de nada es Mildred Patty Baena, la empleada doméstica que está hoy en el ojo del huracán como madre de Joseph, hasta ahora el único hijo ilegítimo reconocido por el actor. Una mujer de origen guatemalteco que trabajó durante 20 años con los Schwarzenegger y que dio a luz a su hijo mientras paralelamente María Shriver traía al mundo a Patrick, en 1997.
Pero la verdad habría sido conocida por María en el marco de una fuerte discusión con Baena, tras lo cual Shriver encargó una investigación privada que terminó por develar públicamente la realidad.
Aunque Schwarzenegger asegura hoy haber confesado personalmente los hechos a su mujer, cercanos a la pareja creen que la periodista sabía sobre esto y mucho más. Su revancha, vendría ahora.
Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

