La fierecilla indomable
Los nuevos horizontes de Mónica Bellucci
Por Eleanor Mills / The Sunday Times / The Interview People Adaptación Franco Fasola
Esta frontal y espléndida actriz italiana, que junto al francés Vincent Cassel conforman una de las parejas más sexies del cine, reconoce: “La lealtad y enfrentar la vida con elegancia es lejos más importante que ser fiel”.

Por años encabeza los ránkings de las mujeres más estupendas y seductoras del mundo. Pero ella está en otra. En un acto de rebeldía ante tanto halago, a fines del año pasado decidió hacerle un “funeral” a su “belleza biológica” (así la llama ella) con un libro que incorpora 150 fotos de sus desnudos. Para ello, convocó al director italiano Giuseppe Tornatore (fue quien la descubrió en el cine) para que escribiera el prólogo.
No le teme a las arrugas y dice que a estas alturas no necesita “mostrar” nada a nadie. Sabe que ya está en el Olimpo de las diosas italianas, junto a Sophia Loren, Claudia Cardinale y Gina Lollobrigida.
Está casada hace 11 años con Vincent Cassel, el actorazo que acaparó la atención de la crítica con su papel en ‘Cisne Negro’, junto a Natalie Portman. En Francia, la pareja es estratosféricamente famosa; una especie de Victoria y David Beckham, pero con aires más intelectuales que taquilleros. Fiel a sus propios tiempos, a los 45 la Bellucci tuvo a su segunda hija, Léonie, que acaba de cumplir un año. Deva, la primera, tiene seis.
Cuando me siento a esperar a este espectáculo de mujer en el Hotel Costes de París, me preparo para encontrarme con una diva, y de esas peso pesado… Al contrario, llega corriendo, “disculpa, disculpa, estoy taaan atrasaaada”, susurra con un sexy acento inglés-italiano. Nos acomodamos en unas sillas bajas de terciopelo rojo. El salón tiene las paredes forradas con gruesos tapices burdeos.
Bellucci —cuya última aparición cinematográfica fue en ‘Manuale d’am3re’ junto a Robert de Niro—, es menuda, no muy alta, y muestra un escote magnífico que revela una piel muy cuidada. Viste un traje a rayas Dolce & Gabbana… “Mi primer desfile cuando era modelo fue para ellos. Todo lo que hacen está muy bien cortado, es femenino, elegante y sensual”, cuenta. Su carrera comenzó en Italia, cuando las pasarelas iban a financiar sus estudios para ser abogada, pero finalmente el modelaje ganó.
“Italia es todavía una cultura machista a cargo de los hombres… Las mujeres no son tan iguales a ellos, como en Inglaterra o Estados Unidos”. Con el correr del tiempo esa realidad la hizo darse cuenta de que “la independencia económica es la base de la libertad femenina. Ganar tu dinero te permite buscar un hombre en tus propios términos. Elegir uno porque necesitas un protector, un medio de vida, es peligroso. Me di cuenta de eso muy joven, así que nunca he tenido una tarjeta de crédito de un hombre en mi vida. ¿Qué significa el matrimonio para mí? Un acto romántico, sin ninguna relación con el dinero”. Conoció al actor francés en 1996, durante el rodaje de ‘The Apartment’, donde compartieron los papeles protagónicos. Desde ese momento han trabajado juntos en diez películas, entre las que destaca ‘Irreversible’ (2002) de Gaspar Noé, con la que Bellucci se ganó el respeto de la crítica y de sus pares luego de una interpretación de alto calibre.
Con las carreras de ambos en alza, han pasado períodos largos de separación, como cuando Cassel fue portada de la prensa rusa después de ser visto con varias mujeres en un club nocturno moscovita, tras la presentación de una película.
—¿Por qué esperó tanto para ser madre?
—Estaba obsesionada con mi trabajo. Sabía que los niños eran una gran carga y que, finalmente, son siempre responsabilidad de la madre. Yo no los tuve antes porque no quería sentirme culpable por no estar allí. A medida que envejeces, tus necesidades se vuelven menos importantes y ahora mi trabajo no es perjudicial para ellos como podría haber sido cuando era más joven.
Sin embargo, se nota que todavía le resulta difícil encontrar un equilibrio. Hablamos largo y tendido sobre las dificultades de conciliar la pasión por su carrera y la maternidad. “También tengo derecho a ser feliz, a mi propio trabajo e intereses, de lo contrario no sería una buena madre”. Y entre tantos viajes y compromisos de ella y Vincent, admite que es “raro” tener al clan Cassel-Bellucci reunido en el mismo lugar, siempre falta uno. Por eso, “cuando coincidimos, dormimos todos apretados en la misma cama, como una familia gitana. Esos recuerdos de familia, de unión, son tan importantes”.
Pasamos a otro tema y le pregunto si ahora, a los 46, lamenta el paso del tiempo. Me imagino que la cuota de vanidad que debe tener una bomba sexy como ella es altísima. Pero me equivoqué. Ella hace unos movimientos de hombros como de irritación y sus ojos comienzan a brillar, parece una fiera…
“LA JUVENTUD BIOLÓGICA SE VA. Pero lo que te mantiene bella es todo lo que hemos hecho y sido. Ese asunto de los ránkings con las más lindas yo no lo he inventado. Sepan esto: esas listas, ese alboroto, no tienen nada que ver con mi realidad”, argumenta golpeado. “Sí, soy consciente de que tengo una imagen, pero es una parte pequeña de mí. ¿Lo que otros piensan? ¡No es mi prioridad!”.
Cuando promovía la película Malena (2000) dejó clara su postura sentenciando que ser bonita no tenía por qué transformarse en una maldición: “Lo importante es ser lo suficientemente inteligente como para saber utilizar la belleza a tu favor”. Me pregunto si casi doce años después ha pensado en algún retoque de cirugía plástica. Ella responde y me desafía… “¿Qué te parece?”, y muestra su cara. Bajo ese flequillo cuidadosamente cortado, hay arrugas, pero ni rastros de bótox. Obvio que tiene líneas de edad alrededor de la boca y bolsas bajo los ojos, pero se ve espléndida y yo diría que no tiene ninguna cirugía todavía. “No sé cómo me sentiré al respecto dentro de diez años, pero odio cuando las niñas se hacen cosas y no hay nada que arreglar. No importa lo hermosas que sean, si están haciendo eso, obviamente no se sienten bellas… La imagen corporal, la autoestima, todo eso tiene que ver con el amor, es lo que te hace sentir bien contigo misma”.
Entonces, le pido que me hable más sobre el Señor sexy, Vincent Cassel. Ella se ríe del apodo. “Sí, verdad, es muy sexy… Por Dios que importa seguir pensando eso sobre tu marido, ¿no? Pero él no es un hombre normal, no. A veces lo amo mucho y otras quiero matarlo…”. Y adelanta que el 2012 rodarán juntos una película: “Se trata de una historia de amor, por supuesto”, en Río de Janeiro. “Las grabaciones durarán cinco meses, será maravilloso. Todos vamos a estar juntos como familia”. La pareja y sus hijos pasarán tanto tiempo como puedan en Brasil; Cassel es fanático de la danza capoeira y ambos mueren por la música carioca.
La actriz italiana se entusiasma y dirige la conversación hacia cómo el amor llega de diferentes formas. Confiesa que puede sentir pasión por “el peor hombre que conozca. Pero eso no tiene nada que ver con un compañero de vida. Con esa persona igual se mantiene la pasión, sin embargo, lo más importante es la confianza, el respeto… Un hombre no sólo es leal de modo sexual, tiene otras formas, como que estará para ti siempre. Eso es más relevante que la pura fidelidad”.
Esa respuesta me confirma que estamos entrando en aguas profundas…
—¿Quiere decir que la fidelidad, en un sentido sexual, no es importante?
—(Ella hace otro de sus típicos encogimientos de hombros y continúa casi con indiferencia) Sería ridículo pedirla si no he estado allí durante dos meses. Es más respetuoso y realista considerar que mi pareja va a estar conmigo cuando lo vea. Para mí lo fundamental es la lealtad y, lo más importante, la elegancia para vivir.
Repite la palabra elegancia varias veces. Para la Bellucci, significa una forma de pararse en este mundo, de vivir el presente. Esa elegancia de la que habla es tan francesa como su encogimiento de hombros, el hablar con susurros cuando quiere ser encantadora o la fiereza con que impone sus ideas sin levantar la voz.
Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

