,

Personajes

Caso Strauss-Kann: Habla el hermano de la mucama que acusa a DSK

Por: CARAS

Por Barbara Jones / The Mail on Sunday /The Interview People Adaptación Lenka Carvallo.

Desde Conakry, la capital de Guinea, el hermano de Nafisatou Dialo, la camarera de hotel que asegura haber sido atacada sexualmente por Dominique Strauss-Kahn, describe con estremecedor dramatismo el dolor y el daño que este caso ha provocado a su familia. Es la primera vez que alguien tan cercano a esta inmigrante africana —que llegó a EE.UU. hace siete años para dejar atrás una vida marcada por la tragedia—, se refiere a la noticia que hoy es primera plana de todos los medios, y que llevó a uno de los hombres más influyentes, ex director del FMI, a enfrentar el repudio mundial y arriesgar una pena de 25 años.

strauss-destacado

En cuanto el caso se hizo público, falsos familiares dieron declaraciones. Por esa razón, este hermano de Dialo accedió a hablar una única vez con el diario inglés ‘The Mail on Sunday’, con el compromiso de que resguardaran su identidad, entrevista de la cual CARAS tiene derechos exclusivos.

El paradigmático juicio, que partió el 6 de junio con la declaración del acusado como no culpable y continuará recién el 18 de julio, enfrenta a dos fuerzas totalmente opuestas: la de una joven guineana de 32 años, musulmana, viuda, madre de una adolescente y con una vida marcada por la desgracia, y uno de los hombres más poderosos del mundo, favorito para suceder a Nicolás Sarkozy.

Mientras la camarera cuenta con la asesoría legal del reconocido abogado de libertades civiles Norman Siegel, el ex director del FMI ha contratado, además de expertos defensores, a ex agentes de la CIA y criminalistas para buscar pruebas que hagan dudar de la credibilidad de la mujer. Aunque no pocos afirman que era sabida la actitud de permanente acoso que DSK tenía hacia las mujeres…

Con siete cargos a su haber, dos acusaciones de agresión sexual en primer grado, otra por intento de violación y otras cuatro por abusos sexuales, el socialista francés pasa sus días en una lujosa casa del barrio de Tribecca. Allí debe pagar el arriendo de 50 mil dólares mensuales, el costo de su arresto domiciliario, que incluye guardias de seguridad y brazalete electrónico por 200 mil dólares al mes, más los 300 mil dólares que cuesta su defensa mensualmente. El total alcanza, en pesos chilenos, a casi 8 millones diarios.

Las pruebas en su contra, según se ha filtrado a los medios, son contundentes e incluirían su ADN en la ropa de la mucama.

“NUESTRA HERMANA ENFRENTA UNA SITUACIÓN ESPANTOSA”. A sus 53 años, quien se describe como el mayor de los Dialo se muestra profundamente dolido y molesto. “Gente en todo el mundo la ha acusado de chantaje y provocación… Ella es apacible y trabajadora, sin embargo, su moral y comportamiento han sido puestos en duda por completos desconocidos. Esto dañará para siempre su vida, ha sido tratada vergonzosamente”, reclama.

Nafisatou Dialo, la menor de seis hijos, nació hace 32 años en una choza con piso de barro en Tchkulé, un pueblo montañoso al norte de Guinea, cuyos habitantes sobreviven gracias al cultivo de paltas, café y un cereal llamado mijo, además de la crianza de cabras, pollos y vacas.

La camarera nunca fue al colegio: sus días pasaban estudiando el Corán en la mezquita local, recolectando leña y cuidando los niños de la familia y de los vecinos. Aún era menor de edad cuando, siguiendo la tradición de su tribu (los peul, musulmanes devotos que viven pacíficamente en el noroeste de Guinea) fue comprometida con un primo lejano. A los 17 se casó y la aldea celebró con una gran fiesta. Sin embargo, la tragedia ya rondaba: la pareja debió luchar contra la malaria que finalmente cobró la vida de la menor de sus dos hijas. Más tarde vino el turno de su marido. Nafisatou quedó viuda y a cargo de la otra niña.

Afligida e incapaz de adaptarse a esta nueva situación, la joven se instaló en la casa del hermano mayor en la capital. Era primera vez que iba a la ciudad.

TODO PARECÍA MEJORAR, CUANDO SU OTRA HIJA FUE ATROPELLADA por un ciclista. “Se rompió la cadera y la pelvis. Fueron días terribles. En los hospitales locales sólo disponían de tratamientos básicos y mi sobrina sufría de dolores y cojeaba. Otra de nuestras hermanas, quien se había casado y vivía en Nueva York, ofreció dinero y conseguir una visa. Allá podrían acceder a la operación que la niña tanto necesitaba”.

Luego de los trámites con la embajada norteamericana en Konakry —que tardaron varios meses— en el 2002 la mujer y su hija pudieron empezar una nueva vida en la Gran Manzana. “Aunque nos dio tristeza, les deseamos muchísima suerte. Era su oportunidad para ser felices”.

La familia se mantuvo en contacto y tras dos cirugías, la pequeña comenzó a ir al colegio. “Nos sentimos agradecidos de Dios. Este dramático cambio de residencia resultó ser la mejor decisión”.

Los hermanos solían conversar por teléfono: “Hablábamos de su nueva vida y su flamante trabajo. Me contó que había alcanzado un buen puesto en el hotel, incluso bromeó con enviarme dinero para comprar más vacas. Ambos nos reímos”.

Sin embargo, la noticia de que la joven fue atacada sexualmente por el poderoso DSK, el pasado 14 de mayo, lo trastornó todo. La primera vez que oyeron lo ocurrido fue a través de la radio. La ansiedad los devoraba, “pero no podíamos hablar con ella… nos dijeron que la habían trasladado a un lugar seguro y que estaba impedida de comentar el caso por recomendación de sus abogados”. La desesperación era total.

“Mi otra hermana me llamó desde NY. Lloraba sin parar, apenas podía hablar. Me contó lo que había sucedido, del ataque en el hotel… Ella quería consolar a Nafisatou, pero no se lo permitieron. Ahora ninguno de nosotros sabe dónde está. No hemos logrado hablar con ella desde hace semanas, cuando todo esto ocurrió”, confiesa el hombre. Y agrega: “No podemos creer el horror que todo esto significa”.

“Lo único que nos interesa es SU honor. Cada mujer en nuestra familia llora por Nafisatou. No pueden imaginar la cólera y la vergüenza que sentimos”. Y aunque se trata de un hombre criado en la pobreza y que a fuerza de empeño ha logrado salir adelante, su visión estremece: “Acá leemos de la alta política que existe detrás del caso; gente rica y ambiciosa que tiene mucho que perder. Pero nosotros también hemos perdido bastante: en una pequeña comunidad como ésta, nuestro buen nombre y nuestro estatus es muy importante. Somos unos pobres africanos, pero tenemos una dignidad que defender”.

Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

Comparte esta noticia