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Personajes

‘Creo en el amor… pero no para toda la vida’

Gérard Depardieu

Por: CARAS

Por James Mottram The Independent/The Interview People Adaptación Lenka Carvallo

La historia de este hombre supera cualquier guión de ficción o drama. Le ha ganado varias veces a la muerte y de niño se enfrentó a la pobreza, a un padre alcohólico y a una madre que quiso abortarlo. Él, una y otra vez, sigue aferrándose a la vida. Estas son las confesiones y excesos del aclamado actor francés.

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Tiene la fuerza de un toro y el alma de un sobreviviente. A los 17 se salvó de un accidente en moto (el primero de tantos), cuando manejaba cinco veces por sobre la velocidad permitida. Le han hecho cinco operaciones a corazón abierto y carga múltiples bypass.
Como si su resistencia fuera ilimitada, se salvó milagrosamente cuando su pequeño aeroplano colisionó con un enorme avión de carga en el aeropuerto de Madrid. El justifica sus osadías: “Desde el primer día que tuve consciencia tomé la vida tal como venía. Me fascina la fuerza del presente”.

Cuando era un niño abandonó solo su natal ciudad —Le Berry, en Châteauroux—, sin sospechar que terminaría convirtiéndose en una de las máximas estrellas de Francia y del cine internacional.

Su padre, Dedé, era alcohólico y analfabeto. Lilette, su madre, confesó crudamente que cuando quedó embarazada de Gérard, ella pensó abortarlo con un palillo de tejer…

La pobreza fue una constante durante su infancia: “Mi mamá me mandaba a la carnicería a buscar comida y el dueño me reclamaba el dinero adeudado. Era humillante, esperaba la carne mirando el suelo de vergüenza”. La primera semana del mes era de ‘abundancia’, comían caballo o cerdo. El resto, se arreglaban con lo que conseguían… “Recuerdo una Navidad donde lo único que había era una naranja”.

gerard-texto-1A LOS 12 SE FUE A VIVIR CON UN PAR DE VIEJAS PROSTITUTAS que trabajaban en una base de la Armada norteamericana, al otro lado de la ciudad. Incursionó en la delincuencia y estuvo detenido varias veces. Hasta que partió a París y se inscribió en una escuela de teatro. “Tuve suerte, conseguí este trabajo en el que he ganado muchísimo dinero, aunque también te encuentras con bastante tontería y estupidez. Es el efecto que la plata tiene sobre la gente”.

En 1970 audicionó para el Théâtre National Populaire. Alumno ejemplar, fue contratado para Les Valseuses (1974) y debutó con su papel revelación: un delincuente de poca monta.

Nos juntamos para esta entrevista en el Hotel Grand Hyatt de Berlín. Depardieu habla inglés con soltura, con un acento inimitable, mezclando verbos y expresiones. A pesar de manejar el idioma, se resiste a Hollywood. “He rechazado más papeles de los que en realidad he hecho. En Hollywood hay actores fantásticos, pero es tan difícil trabajar allá, una auténtica pesadilla kafkiana”, asegura el actor nominado al Oscar en 1990 por su actuación en Cyrano de Bergerac. Sin embargo, la noticia de que ‘participó’ en una violación cuando joven sepultó cualquier posibilidad de obtener la estatuilla. Depardieu aclaró que él ‘presenció’ el delito, que sólo había sido testigo. Efectivamente, la investigación periodística cometió un error al traducir el sumario, pero el daño ya estaba hecho.

En Europa ha actuado en más de 180 filmes. ¿Su fórmula? “Me importa un carajo el papel. No tengo ambiciones ni planes para mi carrera”.

Su rol más famoso en los negocios es como productor de vinos, actividad en la que está desde 1989 con un castillo francés del año 1300, en Anjou. Château de Tigné cuenta con una producción anual de 350 mil botellas, considerando también la fabricación que tienen en países como Argentina, Italia y Marruecos. Además de otro castillo-viña en la región de Burdeos.

Como si fuera poco, es dueño del famoso restorán La Fontaine Gaillon, en pleno corazón del barrio Opera en París. Pero él insiste que no pretende dejar el cine porque lo conecta con las personas, con su pasado. En una de sus últimas películas, ‘Mammuth’, lleva blancas trenzas jamaicanas y representa al trabajador de un matadero al borde del retiro. “Mi padre vivía igual que este hombre. Fue explotado por sus empleadores y nunca pudo cobrar su pensión”, recuerda.

gerard-texto-2EL GRAN DOLOR: LA MUERTE DE SU HIJO GUILLAUME. Fruto de una larga relación con la actriz Elisabeth Guignot, el joven murió el 2008 luego de contraer una feroz neumonía. Era el trágico fin de una vida atormentada: a los 16 lo capturaron por robo. Luego se graduó en crímenes más serios: conducción en estado de ebriedad y venta de heroína, por lo que debió cumplir un año de sentencia. Pero lo peor fue su accidente en moto, que significó un total de 17 operaciones para reconstruir sus rodillas destrozadas y superar una infección bacteriana contraída en el pabellón. Finalmente, le amputaron una de sus piernas.
La relación entre ambos actores quedó en evidencia en una entrevista que el padre dio a la revista ‘Paris Match’, en la que llamó a su hijo “difícil” e “incorregible”. Guillaume contraatacó en una autobiografía, afirmando que su papá era un cobarde y un impostor: “En su vida no hay más que engaño. Es la única persona que conozco que le miente a su analista”. Según este hijo rebelde, se hizo actor para comprender mejor a su padre. Así aprendió que el cine es una adicción: “En mi primera película entendí muchas cosas: por qué él no estaba nunca, por qué tuve que crecer tan solo”. Esos fueron precisamente los argumentos esgrimidos por su abogado cuando Guillaume fue enjuiciado por contrabandear heroína: desde su infancia Depardieu estuvo ausente y desconectado emocionalmente de su hijo.

Pero Gérard se defiende: “Todo lo que sé de la paternidad lo aprendí de mi padre, un hombre iletrado al margen de la sociedad… De todas formas sería injusto culparme: mi otra hija, Julie, también es actriz y ha tenido una historia bastante más estable. Es el tipo de niña que siempre se comporta correctamente. Es la que más se parece a mí”.

Tras su primera separación, la vida sentimental de esta estrella francesa fue una locura: tuvo otra hija con la modelo Karine Sylla; luego se comprometió con la actriz Carole Bouquet, con quien estuvo ocho años; le siguió un nuevo hijo con la actriz francesa-camboyana Hélène Bizot, y más tarde se fue a vivir con la novelista graduada en Harvard, Clementine Igou. Sobre sus parejas reconoce: “He tenido hijos con magníficas mujeres y las sigo queriendo. De hecho, más allá de la separación, somos amigos. Divorciarse sale caro, pero sólo se trata de dinero, no es algo importante”.

Tratándose de un hombre que acuñó la frase “cuando tienes una enfermedad cardíaca empiezas a cansarte de todo”, no da la impresión de estar perdiendo su fuerza. Pero sí reta a la muerte y le da lo mismo, a pesar de la enorme operación que hace once años le introdujo un bypass múltiple y sus numerosos accidentes en moto.

Al estreno de cuatro filmes el 2010, este año se suma ‘Siete cartas’ de Jean-Claude Carriére y la cuarta versión de ‘Asterix’ (donde interpreta a Obelix) para la franquicia que él inició en 1999. Y acaba de anunciar su participación en ‘My Queen’, como también en La vida de Pi.

Este hombre rudo e imparable no descarta la posibilidad de volver a enamorarse, aunque según sus propias reglas: “Sí, creo en el amor, pero no para toda la vida”.

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