Madonna ¿acusada de fraude?
Su fundación en Malawi perdió dineros clave
Lo dijo el abogado de la rica heredera Courtenay Geddes hace unos días: la investigación del FBI sobre el Centro Internacional de la Cábala es sólo “la punta del iceberg”. Geddes, seguidora de esta corriente mística creada por Philip Berg y promocionada por Madonna, ha sido de las primeras en abrir la caja de Pandora. El contenido de la caja, sin embargo, pone en aprietos a la cantante, pues todo indica que la reciente paralización de su proyecto de construir un colegio en Malawi va más allá de un problema puntual de malversación de fondos, y apunta a la compleja y oscura relación que une a su fundación, Raising Malawi, con el Centro Internacional de la Cábala. Madonna intenta ahora desvincular su fundación del centro de culto judío, pero podría ser demasiado tarde…
Para explicar el entramado entre ambas entidades hay que remontarse a 2006, cuando la artista adoptó a un niño de este país centroafricano. Las críticas se multiplicaron porque las leyes de Malawi prohíben esa práctica a los extranjeros, salvo que residan por un año en esas tierras. En la misma época, Madonna anunciaba la creación de una fundación, Raising Malawi, para mejorar la vida de los infantes malawíes. Muchos la acusaron de comprar el silencio del gobierno a través de la ONG.
La intérprete de Like a virgin no estaba sola en este proyecto. La acompañaba Michael Berg, hijo de Philip Berg y copropietario del Centro Internacional de la Cábala. Pero la relación entre la corporación religiosa y Raising Malawi va más allá de Michael Berg. Ambas organizaciones compartían hasta hace poco oficinas y contabilidad. No sólo eso: dado que los estatutos de Raising Malawi no le permitían recaudar fondos, era el Centro de la Cábala el que se encargaba de eso. Una cifra que hoy ascendería a los 12,5 millones de dólares, incluidos 3,8 millones para un proyecto particular: una escuela para niñas en la capital de Malawi. Al frente del tema pusieron a Anjimile Oponyo, antigua empleada de las Naciones Unidas y hermana de una conocida política del país, pero dos años después, inexplicablemente, la construcción se ha paralizado. Y no se sabe dónde fueron a parar tres millones (los 800 mil restantes los han justificado en gastos). A ello hay que sumar el costo de aquella gente que vio sus casas expropiadas para donar el terreno… que hoy no se usará.
LOS RUMORES DE MALVERSACIÓN PARTIERON EN DICIEMBRE. Existían habladurías de que el director ejecutivo de Raising Malawi, Philippe van den Bossche, usaba dinero de la fundación para pagar su casa, auto y la inscripción en un lujoso club de golf. La cantante y Berg despidieron a Van den Bossche en octubre y para prevenir el escándalo contrataron a dos expertos en desastres: Mark Fabián, quien se encargó de limpiar la imagen de Bill Clinton tras el affaire Lewinsky, y Trevor Neilson, el responsable de que Angelina Jolie se haya convertido en la Madre Teresa de Hollywood.
Según The New York Times, tras analizar la situación, lo primero que hizo Neilson fue aconsejar a Madonna de que abandonara la idea de la escuela y que dedicara los recursos a otros proyectos. Ella acató y a finales de marzo anunció su decisión. Newsweek publicó que Neilson dio distintas explicaciones: que no había suficientes niñas para que la escuela atendiera y que el gobierno no había aprobado algunos trámites de la construcción, cosa que Malawi desmintió. Madonna, por su parte, alegó planes más ambiciosos: “Mi visión original está en una escala mayor. Quiero llegar a miles, no cientos, de niñas”, dijo en un comunicado.
El segundo plan de Neilson y su ‘clienta’ fue despedir a Anjimile Oponyo y culparla a ella y a Van den Bossche de todos los problemas, acusándoles de mala gestión y falta de experiencia y supervisión. Aunque ninguno ha hecho declaraciones, Newsweek defiende a los antiguos empleados argumentando que todos los gastos habían sido supervisados por el Centro de la Cábala. El portal Showbiz 411 va más allá, añadiendo que Van den Bossche fue el primero en denunciar la desaparición de los tres millones que faltan, poniendo en la mira al credo de tradición judía.
La vocera de la cantante, Liz Rosenberg, emitió hace pocos días un desmentido negando que Madonna o Success for kids estén siendo investigados por el FBI o la IRS. Obviamente, no habla del tema de fondo: las acusaciones de malversación y el fracaso de la escuela.
Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl


