El lado B de Gandhi
La biografía prohibida
Según una última investigación el líder hindú habría tenido algunos secretos que no comulgaban con su mensaje: actitudes racistas y un amor homosexual revelarían una faceta oculta del símbolo universal de la paz y la no violencia.
Salió a la venta e inmediatamente provocó un escándalo mundial. El libro ‘Great Soul. Mahatma Gandhi and his struggle with India’ impactó a algunos e indignó a otros. Fue prohibido en India y el propio autor —el periodista de New York Times y ganador del Pulitzer Joseph Lelyveld— tuvo que salir a aclarar sus dichos, argumentando que había sido “malinterpretado”.
Pero lo cierto es que los relatos contenidos en el libro dejan poco espacio para confusiones. Dividido en dos etapas: la vida de Gandhi en Sudáfrica y luego su retorno a la India. Es principalmente en la primera parte del texto donde se describe la existencia de un personaje central en la vida del maestro hindú: Hermann Kallenbach, un arquitecto y fisicoculturista judío alemán, quien además de un fiel seguidor, se habría transformado en el gran amor en la vida de Mahatma.
El guía espiritual se había casado a los 14 años con Kasturbai Makhanji, con quien tuvo cuatro hijos. De ella se separó en 1908, a los 36, supuestamente para trasladarse a Africa y comenzar su búsqueda espiritual en la que incluyó el celibato. Pero quienes conocieron de cerca la historia aseguran que Kallenbach tuvo mucho que ver en eso, sobre todo al leer palabras que Gandhi dedicó al alemán: “No puedo concebir algo tan feo como las relaciones entre hombres y mujeres”, señaló la misma persona que imponía la abstinencia a todos sus seguidores.
“ELLOS ERAN UNA PAREJA. Su relación, más que abiertamente homosexual era homoerótica, basada en una mutua y muy fuerte atracción”, aseguró Tripid Suhrud, becario de Gandhi, al autor del libro. 
La mejor prueba de la existencia de algo más que una amistad entre estos hombres, está en las cartas que Gandhi envió. Una, fechada en 1909, dice: Tu retrato está en el mueble al frente de mi cama. Lo tengo ahí como una demostración de que tomaste completa posesión de mi cuerpo. Me tienes viviendo una vengativa esclavitud.
Todos los testimonios que se conocen están escritos por Mahatma y no hay respuestas conocidas del arquitecto. Lo que sí es un hecho es que se llamaban con curiosos sobrenombres: Gandhi era upper house (cámara alta) y Kallenbach lower house (cámara baja). Con este sistema bicameral-amoroso organizaron la vida en una granja ubicada a 30 kilómetros de Johannesburgo, a la que bautizaron Tolstoi Farm. En ese lugar, uno estaba a cargo de resolver problemas domésticos, mientras el otro era responsable de la reflexión, estrategias y dirección moral.
Hay registros de una nota (1911) en que Gandhi le pide a su compañero “no contraer matrimonio durante su ausencia ni mirar con lujuria a ninguna mujer”. A eso se sumaban promesas de adoración eterna: amor y todavía más amor… mucho más amor que el que se haya visto en el mundo.
Hermann Kallenbach nació en Prusia en 1871, estudió arquitectura en Stuttgart y Munich. En 1896 se mudó a Sudáfrica, donde trabajó y obtuvo la nacionalidad. En 1904 conoció a Gandhi, que recién había llegado al país e inmediatamente se vio altamente influenciado por sus ideas de Satyagraha —neologismo utilizado por Mahatma para representar un sistema de lucha, resistencia y desobediencia que llevaría a India a la independencia— y la igualdad de los seres humanos. No pasó mucho tiempo para que se transformara en uno de sus más fieles devotos. Seis años después, él mismo donó al maestro el terreno donde construirían su casa.
Decidido a abandonar su estatus de soltero codiciado, hombre rico y deportista, Hermann adoptó un estilo de vida simple, dieta vegetariana e igualdad. Se transformaron en ‘almas gemelas’.
El texto también alude a los ‘experimentos’, con que Mahatma ponía a prueba su celibato. Hay quienes aseguran que solía dormir con sus sobrinas nietas, Abha y Manu, desnudas, y con otras niñas no identificadas. Alguna vez habría comentado la experiencia de la siguiente forma: “A pesar de mis esfuerzos, el órgano se mantuvo despierto. Fue una experiencia extraña y vergonzosa”. El autor también detalla una prueba que el líder hindú habría impuesto a Manu. La hizo entrar sin ropa a un sector de la selva donde se producían muchos ataques sexuales, sólo con el objeto de ir a buscar una piedra pómez para limpiar sus pies. Ella habría regresado con lágrimas en los ojos, a lo que él respondió: “Si algún rufián te hubiera llevado hasta allí y hubieses conocido la muerte con tanto coraje, mi corazón bailaría de alegría”.
Sudhir Kakar, un sicoanalista que ha escrito sobre la sexualidad de Gandhi y revisado parte de su correspondencia con Kallenbach, señala: “Creer que ellos fueron amantes es erróneo. Los grandes objetivos de Gandhi eran la no violencia, la verdad, el celibato y la idea hindú es que la sexualidad tiene una energía elemental que se dispersa, por lo que él sentía que su poder político provenía de ese celibato, de la fuerza espiritual”.
La biografía también recoge señales de racismo. Da a conocer comentarios que hacen dudar acerca de la ‘igualdad’ que profesaba, sobre todo durante sus años en Africa y las dificultades que tuvo para convivir con las personas de raza negra.
En otra ocasión reclamó haber sido trasladado a una prisión llena de kaffirs (nombre peyorativo dado en Sudáfrica a los negros). “Puedo entender que no se nos clasifique junto a los blancos, pero ser ubicado al mismo nivel de los nativos es demasiado como para soportarlo. Los kaffirs, por lo general, no son civilizados”.
Estas declaraciones parecen más graves que cualquier traza de bisexualidad. Sobre todo, cuando involucran al grupo supuestamente más protegido por Gandhi, ‘los intocables’, o sea, el tercio más pobre y desamparado de la población.
Lelyved ha tratado de bajar el impacto en las reacciones provocadas por su investigación. Según él, hay frases que han sido malinterpretadas: “Sólo digo que él era célibe y tenía un profundo apego a Kallenbach. Eso no es nuevo”. Pero las pruebas recolectadas por el autor dan espacio a más de una duda. Mal que mal no se trata de una biografía cualquiera escrita por alguien en busca de fama. Su lectura requiere conocer algo de la historia de Gandhi y de la independencia de India.
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