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Personajes

La Mafia se vengó de Versace

Aparece libro con escabrosas razones del asesinato

Por: Soraya Melguizo

Un mafioso italiano ‘arrepentido’ revela en un escandaloso libro que el crimen organizado lo mandó a matar. Tráfico de drogas, cuadros robados, lavado de dinero y una oscura red de chantaje dan vida a una increíble historia que la familia Versace califica como un “espectáculo macabro” y anuncia querellas. Las esquirlas de estas confesiones también alcanzaron a importantes políticos, lo que obligó a la Fiscalía de Roma a abrir una investigación.

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El 17 de julio de 1997, Andrew Cunanan, un delincuente común buscado por la policía estadounidense, acabó de dos disparos con la vida de Gianni Versace en su mansión de Miami. Poco después, el cuerpo del sicario fue encontrado sin vida. Se calificó como un suicidio. La investigación posterior sentenció que este prostituto conocido en la ciudad y autor de otros cuatro crímenes, era el responsable de la muerte de uno de los personajes de la moda más reconocidos del último tiempo.

La policía entregó un informe de 700 páginas, con 30 horas de video y más de 1.300 fotografías del homicidio. Sin embargo, no fue capaz de aclarar el motivo del crimen, ya que víctima y victimario no se conocían. ¿Por qué querría Cunanan acabar con la vida del genio italiano? ¿Por qué la investigación se cerró en tan sólo un mes? ¿Por qué la familia de Versace, sus hermanos Santo y Donatella, aceptaron la tesis inconclusa del FBI?

Las dudas en torno al caso vuelven 14 años después, tras publicarse en Italia el libro Metastasi, donde los periodistas Gianluigi Nuzzi y Claudio Antonelli recogen el testimonio de dos ex mafiosos de la ‘Ndrangheta (organización criminal de la región de Calabria, ciudad de origen del diseñador).

Los delatores: Giuseppe Di Bella y Filippo Barreca. Pese a no conocerse entre sí, reportaron en el texto versiones casi idénticas: “Versace fue asesinado para saldar cuentas pendientes con los padrinos de la ‘Ndrangheta”.

Di Bella es un ‘arrepentido’ de esa agrupación que se dedicaba a gestionar una red de extorsiones a empresarios y participaba activamente en el tráfico de armas y drogas bajo las órdenes del capo Franco Coco Trovato. Después de ser capturado por la policía comenzó a colaborar con la justicia y sus declaraciones han permitido el arresto de más de cien personas. A finales del 2009, tras la muerte de su mujer a causa de un cáncer —de ahí el título del libro—, decidió liberar el peso de su conciencia y se contactó con el diario Libero. “Llamó a la redacción y nos contó cosas que hasta entonces no había dicho a nadie, ni siquiera a los investigadores”, asegura a CARAS el periodista Claudio Antonelli. Sus impactantes relatos, no sólo de Versace sino también sobre los nexos de importantes políticos con la mafia, llevaron a la Fiscalía de Roma a abrir una investigación.

versace-texto-1Barreca da nombres: dice que el creativo mantenía una relación con dos capos clave de la ‘Ndrangheta, Franco Coco Trovato y Paolo De Stefano. Confesó que “la gente de Paolo proporcionaba la droga a la familia Versace” y sostiene que la razón final del asesinato fue puramente económica: “Es muy posible que le hayan prestado dinero. De lo que estoy seguro es que De Stefano tenía en sus manos a Gianni desde hacía años”.

Pero ¿por qué se relacionó con la mafia? Según Antonelli, uno de los periodistas que recibió estas confesiones, el crimen organizado le habría proporcionado “dinero fresco” y protección. “Las dos cosas te dan la posibilidad de expandirte por el mundo con un gran capital”, asegura el escritor.

El otro ‘arrepentido’ es aún más explícito en el texto: “En el entorno se decía que Coco Trovato le daba dinero para blanquearlo. Eso no significa que Versace supiera de dónde venía la plata que recibía, ni siquiera que su gran amigo Coco era uno de nosotros, de la ‘Ndrangheta”, afirma. Di Bella explica que ambos trabajaban como una sociedad. El clan mafioso a las órdenes de Trovato se dedicaba a acumular efectivo procedente de la droga, los robos, las extorsiones, el pizzo (especie de impuesto que la mafia hace pagar a los empresarios y comerciantes del sur de Italia); y Versace “lo hacía llegar al extranjero, sobre todo a Suiza”, a través de sus negocios. Y no sólo dinero. También obras de arte. Una voz de alerta estalló en 1992, cuando la Fiscalía de Milán requisó a la familia Versace un cuadro y varios bienes arqueológicos de la época greco-romana. El diseñador no pudo justificar su propiedad.

Tras el arresto de Coco Trovato en 1995, los Versace pasaron apuros económicos, incluido el propio Gianni, de acuerdo a la versión del delincuente. Lo cierto es que en 1996 la policía financiera italiana descubre numerosas irregularidades fiscales en las cuentas de la familia. Además, que se ingresaron 20 millones de dólares en el seguro de vida del diseñador en favor de sus herederos. Todo, tan sólo un año antes de su repentina muerte.

Versace, ¿vivo? Pocos meses después del asesinato, Di Bella recibió el encargo de robar las cenizas del modisto depositadas en el cementerio de Moltrasio, a menos de un kilómetro de Villa Fontanelle, la residencia que el diseñador tenía en el Lago di Como. Un trabajo sucio que ni siquiera este mafioso quiso aceptar: “Los cuerpos, las cenizas, se deben dejar reposar”, afirma. Cuando el hombre que maquinó el robo (figura de negocios del norte de Italia cuyo nombre aparece bajo seudónimo en el libro) se dio cuenta del rechazo que produjo su ‘encargo’, en ese mismo momento se justificó ante Di Bella diciéndole que el motivo era porque Versace no estaría muerto, que todo fue un teatro, por lo que era necesario deshacerse de las cenizas para evitar futuras investigaciones judiciales. Una teoría muy poco creíble, pero sí abre nuevas interrogantes: ¿para qué querría un capo los restos del diseñador?
El periodista afirma que podría tratarse de “mensajes intimidatorios” dirigidos a la familia o un intento de chantaje, ya que “no era la primera vez que intentaban robar sus cenizas”, afirma.

Un crimen sin explicación aparente que ha inspirado cientos de teorías. The Spying Game, escrito por Franck Monte, un supuesto guardia de seguridad de Versace, fue el primero en afirmar que tras el asesinato se encontraba la mafia italiana. Según él, Gianni compró su silencio para que ocultara la verdad sobre la misteriosa muerte de su amigo Johnny Gatto en Milán. Al parecer, Monte habría descubierto que Gatto, íntimo del marido de Donatella (Paul Beck) exigió a la familia cinco millones de dólares para no hacer públicos unos documentos que evidenciaban que Versace utilizaba su red de boutiques para lavar dinero procedente del crimen organizado. El clan de la moda interpuso una demanda al escritor y consiguió parar la publicación. Monte fue condenado a pagar 600 mil euros por difamación. Hoy, nuevamente Santo y Donatella se ven obligados a desmentir en un comunicado lo recogido en Metastasi y anuncian querellas “para defender la memoria” del estilista: “Es un espectáculo macabro y desconcertante el uso de la televisión para publicitar un libro que contiene infames calumnias de una persona que no puede defenderse”, afirman en un comunicado.

Lo único concreto en este huracán de declaraciones, es que Versace nunca estuvo investigado por colaborar con la mafia y la familia ha ganado en los tribunales cada una de las demandas que ha impuesto para limpiar su nombre. Un homicidio a manos de un asesino en serie es la teoría oficial. Tesis que jamás convenció a la entonces pareja de Gianni, Antonio D’Amico. En su biografía, D’Amico aseguró que detrás del crimen se encontraba la propia familia Versace, y apuntaba especialmente contra Donatella, a quien calificó en una entrevista concedida a CARAS como “una persona celosa y envidiosa sin ningún tipo de talento para dedicarse al mundo de la moda”.

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