Las orgías sexuales del rey
Exclusivo habla el hombre que investigó al monarca de Suecia
La casa real de Suecia atraviesa por un verdadero cataclismo tras la publicación de un libro que revela la afición del monarca Carlos Gustavo XVI a fiestas eróticas de alto calibre, orgías con bailarinas de striptease y prostitutas. En esta entrevista exclusiva el autor denuncia presiones que intentaron ocultar el escándalo más feroz de la corona.

Hasta hace cinco meses la familia real de Suecia era el orgullo de Europa. Todos los ojos miraban hacia Estocolmo cuando la princesa Victoria se casaba por fin con su novio —el plebeyo Daniel Westling, que fue capaz de sacarla de una feroz anorexia—, luego de haber luchado para que su familia aceptara al que antes había sido su entrenador personal. Westling no era lo que el conservador rey, Carlos Gustavo XVI (64), casado con la reina Silvia, quería para la futura soberana. Pero el amor triunfó y las casas reales del Viejo Continente acudieron a una ceremonia digna de cuento de hadas.
Nadie podía imaginar que se venía un cataclismo para el Palacio Drottningholm de Estocolmo. Y que caería sobre el propio rey.
El libro, El monarca reticente, retrata a Carlos Gustavo XVI como un incorregible mujeriego, con un insaciable apetito por las fiestas sexuales y clubes de bajos fondos, poblados de bailarinas y prostitutas. Una estocada final a la reputación de la corona, que se sumó a otros escándalos que este 2010 remecieron a la corte. La princesa Magdalena (27) suspendió dramáticamente su matrimonio, que tenía fecha definida, luego de conocer las infidelidades de su prometido. Y el príncipe Carlos Felipe, después de romper un compromiso de diez años, apareció campante con una stripper estrella de reality show.
LOS RUMORES SOBRE LA SÓRDIDA VIDA PRIVADA DEL SOBERANO empezaron a circular en los años ’90. De hecho, la prensa sensacionalista de ese tiempo aseguró que los reyes estuvieron a punto de separarse por los amoríos de él e insinuó que las supuestas operaciones de cirugía estética a las que se somete en Brasil cada año la reina Silvia obedecen a su deseo de parecer más joven a los ojos de su marido.
El libro, firmado por el periodista de investigación Thomas Sjöberg —junto a Tove Meyer y Deanne Rauscher—, presenta a Carlos Gustavo XVI (conocido hasta ahora por su gran pasión por la caza y los autos de carrera) como un asiduo a orgías de sexo salvaje organizadas en un club de la capital nada menos que por Mille Markovic, muy conocido por sus conexiones con el crimen organizado local.
“Hasta ahora se habían publicado dos libros que mencionaban tangencialmente estos hechos, pero no estaban escritos según criterios periodísticos confiables. Pensé que había llegado el momento de tratar el tema seriamente”, explica Sjöberg en una entrevista exclusiva con CARAS.
La investigación avala la tesis de que los servicios secretos suecos trabajaron para mantener ocultos los vicios del soberano, montando guardias fuera del club y ejerciendo presiones a las mujeres que participaban en las fiestas para que entregaran fotos u otro material que podría exponer públicamente al rey.
El texto habla de “clubes de striptease, antros ilegales, mujeres de alquiler que pasean desnudas bajo sus abrigos de piel. Eran simples desserts, utilizadas como dulces que se sirven junto al café”.
Los autores demoraron dos años en ordenar cada detalle de esta complicada trama tejida alrededor del trono, intentando además explicar al menos en parte las razones del comportamiento del monarca. “Sólo tenía 27 años cuando asumió su cargo, es decir, en medio de sus estudios en la universidad, cuando todavía tenía en la cabeza a las chicas, el alcohol… Al ser coronado tuvo que jurarle al país que sería ‘un padre amoroso’. Pero en ese momento de su vida era una promesa poco razonable”.
Junto a la redactora Tove Meyer y a la trabajadora social Deanne Rauscher, el escritor se comprometió en la delicada tarea de develar los secretos de palacio. “Mi idea inicial —explica Sjöberg— fue responder cómo podía un rey tan joven manejar un cargo en el que no había podido crecer”. El periodista argumenta que la actitud del soberano en su vida privada tiene interés público, de momento que “la monarquía en Suecia representa determinados valores y principios que el rey traicionó de muchas formas; por ejemplo, explotando sexualmente a jóvenes mujeres”.
El autor explica que su compañera Deanne Rauscher asumió la difícil tarea de recopilar los testimonios de varias mujeres involucradas en las fiestas. “Obtuvimos información muy detallada, hablamos con muchas personas que estuvieron en contacto con él: no sólo las chicas involucradas, también guardias y colaboradores domésticos”. Entre esas historias aparece la cantante y modelo sueco-nigeriana Camilla Henemark, quien mantuvo una relación de un año con el monarca, a finales de los ’90. Los autores escriben que el rey se “enamoró como un adolescente”, y que la reina Silvia, quien está casada con Carlos Gustavo XVI desde 1976, sabía de esa relación pero no podía hacer nada. La artista de 46 años (18 menos que el rey), lo acaba de confirmar a la prensa. Decidió salir a la luz pública después de que el controvertido libro le dedicara un capítulo entero. Los encuentros eran en casa de algún amigo influyente del monarca, donde el grupo se divertía cantando canciones populares, siempre bajo la vigilancia de agentes del servicio secreto sueco, que alguna vez llevaron a Camilla en auto a su casa.
EL LIBRO TAMBIÉN PUSO AL DESCUBIERTO EL LADO OSCURO DE SUECIA. Las presiones para abandonar la redacción del libro se hicieron tan fuertes, según Sjöberg, que en un momento la coautora Tove Meyer fue despedida de su trabajo en la emisora de televisión pública, simplemente porque estaba participando en la investigación. Sus antiguos jefes defienden la decisión argumentando que es legítimo no renovar un contrato, ya que estaba trabajando en otra cosa. Sin embargo, la organización local de Reporteros Sin Fronteras denunció que esas razones no eran suficientes y que existía la sospecha de que era una forma para callar a los periodistas. “Finalmente Tove pudo recuperar su puesto, sin embargo, algunas fuentes fueron presionadas por hombres misteriosos que se acercaron en la calle y les preguntaron acerca de lo que habían contado”.
En los días de las Olimpiadas de 1996, el rey habría gastado en un club de espectáculos eróticos, el Atlanta’s Gold night club, 16 mil dólares y pasó dos horas encerrado con una bailarina.
Aunque la mayoría de estos acontecimientos tuvo lugar en los ’90, se documentan hechos recientes en la primera parte del libro. “Las últimas noticias que tenemos se refieren a un club erótico de Bratislava, en 2008”, asegura Sjöberg.
Pero la atención mundial no comenzó con la publicación, sino con la rueda de prensa que el mismo rey ofreció para comentar su contenido. Los analistas locales lo interpretaron como una admisión implícita. Interrumpió una sesión de caza y se presentó frente a los periodistas con las botas puestas: “He leído algunos titulares que no han sido agradables, he hablado con mi familia y con la reina. Pasamos la página y miramos hacia adelante, porque tal como lo entiendo, estos asuntos ocurrieron hace mucho tiempo”, fueron sus sorprendentes palabras.
Pero lo más curioso de esta escabrosa historia es la reacción de los suecos. Según una encuesta, el 80 por ciento dijo que las revelaciones no han cambiado su opinión hacia el rey. Y el 50 por ciento insistió en que no es correcto que los periodistas escarben en la vida privada. Misterios de palacio.
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