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Personajes

Cuento de hadas y el precio del silencio

William, Kate y el fantasma de la infidelidad: habla biógrafa

Por: Miryam Audiffred

reina

Kate Middleton, futura reina de Inglaterra, en hot pants amarillos, polainas rosadas y top de lentejuelas verdes. El ‘faux pas’ le costó dos años de malas caras en Buckingham Palace. Corría el año 2008 y la novia de William, junto a su hermana Pippa, habían organizado un evento de caridad para ayudar al Children’s Hospital de Oxford. La fiesta se llamó Roller Disco 80’s, pero eso poco le importó a la reina después de verla, piernas abiertas en el suelo, producto de una penosa caída sobre patines en la pista de baile. Varios amigos se abalanzaron a ayudarla, pero fue inútil. La prensa amarilla no tardó en conseguir y publicar la foto.

Lo mismo ocurrió con otra instantánea memorable: Kate modelando ropa interior en sus años de universitaria. En brassiere blanco junto a un hombre y con una transparencia negra, las imágenes fueron el manjar de los tabloides. No fue una sorpresa para William: el príncipe habría pagado 300 dólares por estar en primera fila de la pasarela.

Son los pequeños secretos que poco a poco se van sabiendo de la futura Catherine de Inglaterra, título que llevará Kate Middleton a partir del 29 de abril de 2011, cuando se case con el hijo mayor del príncipe de Gales en la Abadía de Westminster. Ya se sabe que la pareja eligió el mismo lugar donde se realizó el funeral de Diana y que la familia de la novia pagará la mitad de los gastos, pero la interrogante más importante aún está por responderse: ¿está ella preparada para lo que viene?

reina-200La escritora y periodista Claudia Joseph, única biógrafa de la futura reina y autora del libro Kate. Princess in waiting, en exclusiva conversación con CARAS, asegura que sí: “Ella y William han estado saliendo por ocho años. Ha mostrado la discreción y la lealtad necesarias para convertirse en una princesa. Además, ya tuvo tiempo para ajustarse a ese rol y acostumbrarse a estar bajo el escrutinio público”.

Según Joseph, la prudencia con que la joven se ha comportado durante el noviazgo la pone en muy buena posición ante la gente y, sobre todo, frente a la reina Isabel II, quien minutos después del anuncio oficial, el jueves 18 de noviembre, expresó que estaba “absolutamente encantada” con la noticia.

—Esta larga relación, ¿es garantía de que el matrimonio tenga éxito?
—Yo creo que ellos tienen una gran cantidad de cosas en común y eso les da la oportunidad de tener un matrimonio exitoso. Aunque en el árbol genealógico de Kate no hay sangre azul, ambos fueron criados en un entorno rural —ella en el pueblo de Gamoburgo y él en Highgrove, la estancia de su padre en Gloucestershire—, y comparten el amor a la tierra, uno de los tantos requisitos para integrarse a esa familia donde la cacería, el tiro, los partidos de polo y las carreras de caballos son la norma.

KATE YA HABRÍA FIRMADO UN ACUERDO DE CONFIDENCIALIDAD EN CASO DE DIVORCIO. La familia real aprendió la lección y no quiere arriesgarse a que los trapos sucios de otro futuro rey sean ventilados públicamente, como sucedió —con lujo de detalles— con Diana y Carlos. De hecho, hubo firmes rumores hace algunos meses de que los asesores de Clarence House —la oficina del heredero— se habrían acercado a la joven para empezar a negociar las condiciones de un acuerdo, haciéndole ver que un matrimonio podía incluir infidelidades que ella tendría que callar. Porque, aunque William parezca un niño bueno al lado de su pícaro hermano Harry, ha habido notables episodios de celos en su relación, provocados por mujeres como la artista australiana Shery Scriver y la cantante británica Jecca Craig, su gran amor de juventud. Actual ‘amiga’ de Middleton, Jecca es una figura conflictiva. Fue novia de William a los 18 años, pero terminó el romance diciéndole que no le interesaba ser parte de la familia real. Siguieron tan cercanos que ella fue la invitada de honor a la fiesta de 21 años de William, quien está en contacto permanente con ella.

Sería razonable que Kate tenga dudas, consciente de que su futuro suegro se casó teniendo una relación paralela que, además, perduró por décadas. A eso se suman los augurios que la semana pasada se hicieron públicos, después de que astrólogos asiáticos y maestros de feng shui insistieran en eso: “El príncipe tendrá otras historias de amor en su vida y se enamorará fácilmente de otras mujeres (…) Para que el matrimonio dure, ella tendrá que cerrar los ojos”. Además, predijeron que William se divorciará o tendrá un accidente mortal.

Camilla, la ex amante de su padre, era la menos interesada en que el compromiso se formalizara. Así lo aseguraban algunos tabloides hace pocas semanas, planteando una tesis que no dejaba de tener sentido: si eran ciertas las intenciones de Isabel II de abdicar a favor de su nieto y no de su hijo Carlos, la soltería de William dificultaba esos planes.

reina-201Ahora que hay anuncio de matrimonio, ¿podría Carlos quedarse sin trono? Ya se sabe que un tercio de los ingleses preferiría que la reina se saltara una generación…

Hay sospechas de lavado de imagen. El anuncio llegó justo cuando la tradición monárquica británica es altamente cuestionada por los altos costos que le genera al Estado, en medio de una crisis económica que ha obligado al país a hacer un esfuerzo de austeridad sin precedentes: medio millón de empleados públicos despedidos y un 25 por ciento de recorte presupuestario en casi todas las dependencias de gobierno.

¿Cómo justificar, entonces, que la familia real cueste más de 238 millones de dólares anuales? Los Windsor necesitaban ‘reencantar’ a sus súbditos, y qué mejor para eso que un enlace soñado entre el hijo de ‘la princesa del pueblo’ y su novia plebeya.

Planeado o no, ya se sabe que esta celebración le significará a la ciudad de Londres el ingreso de 620 millones de libras (más de 900 millones de dólares), por venta de souvenirs y actividades vinculadas al turismo en cualquiera sea la fecha que elijan. En contraste con eso, todo indica que la ceremonia —acorde a los tiempos— será sencilla y no superará los 50 millones de libras (80 millones de dólares).

El historiador y experto en monarquía David Starkey confirma esa tesis. Según él, esta boda representa la oportunidad que la familia real estaba esperando para conciliarse con los promotores de la democracia o, al menos, con las clases medias de Inglaterra, quienes han atacado la permanencia de una tradición inútil que cada año cuesta a los ingleses demasiado dinero.

‘DIANA Y KATE SON COMPLETAMENTE DISTINTAS’, ASEGURA LA BIÓGRAFA DE MIDDLETON. “Di tenía una historia de privilegios. Provenía de una familia aristocrática y de gran tradición. Kate, por el contrario, procede de una clase trabajadora. Sus ancestros fueron mineros en Northumberland, al norte de Inglaterra. Además, Kate ha tenido una educación moderna. También una vida familiar estable y es más fuerte. Es ocho años mayor que Diana cuando se casó. En muchos sentidos, creo que es más madura y segura de sí misma”.

—¿Cuál será el papel de Kate en la monarquía?
—Cuando Kate se convierta en la reina Catherine será la primera mujer de un monarca británico en haber obtenido un grado universitario, modelado lencería en una pasarela y vivido con un rey fuera del matrimonio. Podrá ser tan glamorosa como lo fue Diana, pero no tratará a la prensa de la misma forma. Es muy poco probable que veamos fotos de ella en el gimnasio o haciéndose amiga de los reporteros. Creo que llevará a cabo su papel de una manera más digna y consciente. También será un gran apoyo para William. Tienen una estrecha amistad y son una pareja cariñosa. Estoy segura de que, en lugar de competir con él, lo apoyará.

El historiador David Starkey coincide. “Diana entró en la monarquía siendo muy joven. Tenía menos de 20 años y no había ido a la universidad. Ingresó a ese mundo en una época en que no se hablaba de familias felices sino de alianzas dinásticas, para casarse con un hombre once años mayor que había estudiado arqueología e historia en la Universidad de Cambridge. Kate y William, por el contrario, comparten la misma experiencia educativa e intelectual”.

Además, añade, todo indica que se trata de una relación de verdadero afecto y que —a diferencia de sus predecesores— William no fue empujado a casarse.

¿Vida real o cuento de hadas? Difícil saberlo.

Vea parte de la entrevista que dio la pareja después del anuncio de su matrimonio.

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