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Personajes

De Safari con William y Harry

Entrevista exclusiva en Bostwana, Africa

Por: Interview People

Adaptación Roberto Schiattino.

En suelo africano, el segundo heredero a la corona de Gran Bretaña se muestra relajado. Ahí, donde nadie lo reconoce, libera recuerdos de Diana, revela su determinación de ir a Afganistán y habla de cómo desafía a la corona: “Me gusta llevar la contra”, asegura.

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En medio del campo en el delta del río Okavango (Botswana) esperamos la llegada de los príncipes de Gales, William (28) y Harry (26). El mayor es patrocinador y el menor, embajador, de Tusk Trust, una ONG para la conservación del reino animal. Juntos irán de safari y recibirán a un grupo de periodistas que, en el relajo de la sabana africana, podrán hacerles una serie de preguntas. Es una situación excepcional: estos hermanos podrán llenar y llenar páginas de la prensa en el mundo entero, pero muy pocas veces dan una entrevista.

Aterriza la primera avioneta. William baja vestido con pantalones de algodón y un polar azul para las temperaturas bajo cero de la invernal noche africana. Está feliz por llegar a destino. En un segundo vuelo llega Harry. Por medidas de seguridad, los hermanos siempre viajan separados.

Para el hijo mayor de Carlos de Inglaterra, salir en busca de felinos y bestias salvajes en este rincón del mundo es un descanso de la vida que lo rodea. Su país aún no se repone de la reciente petición de la Corona para calefaccionar sus palacios con un fondo público que estaba destinado a la mantención de hospitales y viviendas vulnerables. Como ésta, son cientos las críticas que la familia Windsor enfrenta permanentemente en un país cuyos habitantes ya no están tan convencidos de la conveniencia de mantener a la familia real. Sobre todo considerando que el costo de ese lujo se eleva, cada año, a aproximadamente 100 billones de pesos.

PARA MUCHOS BRITÁNICOS, El SERÍA MUCHO MEJOR REY QUE SU PADRE. El flemático príncipe es evaluado como más confiable, determinado y seguro que Carlos. Después de estudiar en Eton, completó la carrera de Geografía e hizo trabajo humanitario (a comienzos de la década visitó el sur de Chile en ese afán), en paralelo a sus tareas como cadete militar. Mientras el divorcio con Lady Di y los escándalos sexuales con Camilla Parker Bowles disminuyeron abruptamente la popularidad de Carlos, los ingleses ven en William la calma y dulzura de su madre, y notan la confianza que la propia reina Isabel deposita en éste, uno de sus nietos favoritos. Salvo un par de idas y venidas, su relación con Kate Middleton ha sido estable y ya suenan como una pareja hecha a medida para reinar. Harry, en cambio, tiene fama de díscolo. Amante de las fiestas, el alcohol y las mujeres, él requiere un trabajo de relaciones públicas profundo para revertir su imagen. Africa es para ellos lo que fue Calcuta para Lady Di, cuyas labores humanitarias nunca fueron opacadas por su glamorosa vida social ni por las públicas infidelidades a su marido.

En este encuentro, William y Harry se ven competitivos y bromistas. El Continente Negro les ofrece algo que para ellos es oro: “Africa es perfecta, sus habitantes no tienen idea de quién soy. Yo amo eso”, confiesa el mayor.

“NUESTRA MADRE NOS INCULCÓ QUE DEBÍAMOS MANTENER LOS PIES EN LA TIERRA desde niños. Y aunque hay mucho de irrealidad en mi vida, yo prefiero reírme. En general me gusta estar lejos de las cámaras. Esa enseñanza de mi mamá pretendía evitar que termináramos envueltos por nuestro propio mundo. Si no tienes los pies en la tierra nunca sabes lo que está pasando; puedes hacer como si supieras, pero seguramente no lo sentirás ni entenderás. No queremos estar entre algodones ni lejos de todo. Queremos ver lo real, hacer las cosas de verdad”, explica William.

william300El príncipe cuenta que su padre les enseñó desde niños a valorar la vida silvestre. Carlos, de hecho, es uno de los ecologistas más famosos del mundo y desde 2007 trabaja en un proyecto para reducir el impacto del cambio climático.

Harry viene de Lesotho, Sudáfrica, donde estaba en otra misión solidaria. Los hermanos han seguido involucrados con las causas favoritas de Diana de Gales durante todos estos años. Desde que William es patrocinador de Tusk Trust, la organización ha recaudado más de 12 millones de libras para una amplia gama de proyectos en Africa. Centerpoint, una fundación para los sin techo que ambos conocieron de la mano de su madre, construirá un serpentario durante este viaje, mientras un grupo de militares llamado Battle back soldiers corre la maratón de Lewa, Kenia, para recaudar fondos de ayuda a sus héroes.

El equipo de prensa que seguirá a los príncipes en Botswana, del cual formamos parte, es enorme. Según comenta un fotógrafo, no se había visto uno tan grande desde los tiempos de Lady Di. Además de la BBC hay otro canal transmitiendo en vivo para el Reino Unido, mientras la periodista del Mail on Sunday aparece ridículamente glamorosa en plena sabana africana.

—¿Cómo lo hace un hombre de 28 años para enfrentar a cientos de periodistas?
—Esto es un poco excesivo… Generalmente no es tan numeroso. Es difícil revolotear entre la vida militar y la vida pública. Hay muchas cosas que no debo perder de vista.

—¿Le cuesta lidiar con las especulaciones sobre su vida?
—Sí, pero es algo que viene incluido en este trabajo… A mi modo de ver, cada uno tiene sus propios problemas, y esta es una ligera desventaja, pero sé que soy afortunado de estar en mi posición, así que no me quejaré.

EN MOKOLODI LOS PRÍNCIPES JUGARÁN CON UNA PITÓN DE 2.5 METROS. Se trata de una reserva natural financiada por Tusk Trust.

“Tómale la cabeza”, dice William, entregándole la serpiente a Harry. Esta saca la lengua y él no duda en dirigirla hacia el rostro de su hermano.

“¡No la apuntes hacia mí”, reacciona el mayor. Entonces la pitón hace pipí sobre él. “Debe estar muy relajada”, bromea.

A modo de homenaje, la reserva ha decidido bautizar a dos serpientes con sus nombres. En medio de la ceremonia, una niña les pregunta si son gemelos. “No, sólo estamos vestidos iguales”, contesta William. “Te dije que no te pusieras la misma ropa que yo”, replica Harry. “El es más joven y tiene pelo de jengibre”, le lanza su hermano, de vuelta.

—¿Sólo bromean o hay rivalidad entre ustedes?
—Hay mucho de eso, y a puertas cerradas se pone mucho más rudo. Pero eso es bueno para los dos y nos ayuda a mantener los pies en la tierra. Cuánto nos humillemos mutuamente depende de cómo nos sintamos ese día…

La muerte de su madre, cuando los príncipes tenían 16 y 13 años, los volvió cómplices desde niños y eso es algo que aún se nota. Cuando Harry dice algo, William suele darle una mirada entre reprochadora y vigilante. “Lo veo venir (su frase), ya sea porque es una cosa predecible o algo que me juró que no diría. Pero yo hago lo mismo: le prometo que no comentaré algo y después lo digo para callado… entonces él me mira y yo sé que no le gustó. Pero así es el amor fraternal”.

Rivalizar, medio en broma, medio en serio, parece ser la tónica entre ellos. “Si Harry puede, yo también”, dijo un risueño William tras unirse a la Royal Air Force en 2009.

“Todavía tengo la esperanza y firme determinación de ir a Afganistán”, lanza en medio de la entrevista el futuro heredero. Después de cinco años en distintas academias del Ejército, William acaba de completar su formación en la Marina como copiloto de helicóptero de rescate y ya se graduó como piloto de la Real Fuerza Aérea (RAF). Según dice, espera también ir a las Islas Malvinas, pero informaciones recientes sugieren que su aparición podría perjudicar aún más la ya dañada relación entre Argentina y el Reino Unido. Su hermano, en cambio, pasó 10 semanas sirviendo en la base militar de Helmand, en el sur de Afganistán, en 2008.

—¿Está consciente de que siempre habrá gente dictaminando qué puede hacer y qué no?
—No (dice enfático). Me gusta llevar la contra, porque (en palacio) me salen con cosas pasadas de moda, costumbres que ya no sirven o que simplemente son errores. La gente tiene una visión equivocada de cómo es vivir en esta familia. Quiero corregir eso, que los británicos sepan que existen otras maneras de hacer las cosas y que no hay razón para seguir igual. Escucho a muchas personas, pero después me formo mi propio juicio.

—¿Le entusiasma el rol público que tendrá en los próximos años?
—Me pone un poco nervioso y ansioso, pero, al mismo tiempo, es hacia donde va mi vida. Espero, cuando esté listo, tener una buena base de conocimiento y habérmelas arreglado para entender mejor las cosas gracias a mi experiencia.

—¿Africa es una forma de alejarse de las presiones en su vida pública?
—Sí, definitivamente. Cuando me bajo del avión pienso ¡volví! Sé que vengo a trabajar, pero no puedo evitar sentirme así. Africa es mi segundo hogar.

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