Cher: ‘La edad es un dolor en el cu…’
Entrevista exclusiva
Adaptación Marcelo Contreras.
A los tres años supo que sería artista y a los 64 se niega a jubilar. Pero asume que ya no se ve como antes. Se confunde de nombre cuando habla con su hija que cambió de sexo y está aburrida de no poder salir libremente. “No es fácil ser Cher”, afirma.

Antes de que se inventara el término cougar para esas mujeres que a los 40 parecen de 20 y se involucran con tipos más jóvenes, Cher ya había definido el concepto. Hace un par de años contó que en los ’80 anduvo con Tom Cruise, y ya en esa década le llovían chistes por coleccionar novios menores, como Val Kilmer. Ahora, con 64 años, Cherilyn Sarkisia LaPierre —Cher en el firmamento pop— asegura que los hombres no son más que “un rico postre” (el penúltimo que devoró fue el ciclista de 38 años Tim Medvetz). Todavía es capaz de ponerse el infartante traje transparente que inmortalizó en 1989 en el video de If I could turn back time, donde la tripulación de un buque de guerra miraba los beneficios del bisturí en su cuerpo. Nunca ha confesado la cantidad de cirugías que carga y niega, por ejemplo, haberse sacado costillas, mientras sí reconoce una intervención en las pechugas tras la maternidad y varios lifting. Se especula que sólo Michael Jackson la superó en visitas al quirófano, pero de ser ciertas la veintena que se le atribuye, Cher se ha operado todo, menos los pies. ¿Aspira a la juventud eterna? “Es una gran idea, pero no sucede”, confiesa la superestrella en diálogo con CARAS.
—¿Qué significa la edad para usted?
—Un gran dolor en el cu… (risas). Y si alguien dice que no, miente.
—Así todo se ve increíble. ¿Cuál es su secreto?
—Eso es una mierda. Acostumbraba verme mejor y ahora me estoy haciendo vieja.
—¿Diría que tiene un estilo de vida saludable?
—Sí. No tomo. No me drogo, no fumo. Solamente voy a bailar y lo paso bien. O voy a nadar con mis amigos, a surfear, o veo viejas películas.
En mayo pasado se confirmó que Chastity, la hija de 41 años de Cher y Sonny Bono, su ex marido (y luego senador, muerto en 1998), pasaba a llamarse Chaz tras su operación de cambio de sexo. ¿Paradojas? Chastity fue bautizada así por el título del primer filme de Cher en 1969, película que produjo Sonny y fue catalogada de bodrio, donde la estrella encarnaba a una bisexual.
—¿Es difícil como madre tener una hija que cambió de sexo?
—No, no es difícil. ¿Por qué debería serlo? Lo único complicado es que a menudo meto la pata y me equivoco de nombre (risas).
—Debió requerir mucho valor como madre pasar por todo eso…
—Pienso que requirió mucho más coraje para ella. Tenerme como madre le significó crecer sin ningún momento de paz. Fue muy valiente.
—¿Ha sido usted una inspiración para sus hijos, Chaz y Elijah (de su matrimonio con el rockero Gregg Allman)?
—Creo que las madres que son artistas deben pensar dos veces lo que hacen. A menos que cuenten con un gran grupo de apoyo, hay momentos difíciles. Siempre viajan lejos, siempre abandonan a sus hijos. Si eres famoso, es muy complicado para los niños. No pueden disfrutar de sus madres, porque hay muchos otros que quieren una parte de ti.
LO HA GANADO TODO. Tiene el tercer single más vendido de la historia por una artista femenina gracias a Believe de 1998, con cien millones de discos en todo el mundo, y otros récords absurdos como ser la mujer de más edad (52 años) en ser número uno en Inglaterra por la misma canción. Suma premios Oscar, Grammy, Emmy, Globos de Oro y en Cannes. Pero muchas veces la han dado por acabada como artista. En 1968, con apenas tres años de carrera como cantante, sus ventas decayeron al punto de obligarla a buscar trabajo en televisión y cuando la TV ya no fucionó ¿qué hizo? Viró al cine en medio de comentarios que dudaban de sus capacidades dramáticas. Fue nominada al Oscar por su rol en Silkwood (1983) de Mike Nichols, y en 1987 terminó llevándose la estatuilla como mejor actriz en Moonstruck. Tras siete años sin rodar, decidió retomar su carrera fílmica en Burlesque, una cinta musical junto a Christina Aguilera que se estrenará este mes en EE.UU.
—¿Por qué no actuó durante tanto tiempo?
—Sentía que no era realmente mi trabajo, sino algo anexo.
—¿Por qué Burlesque, entonces?
—Quería cantar. Este año conseguí dos cosas que siempre añoré. Una era hacer voces animadas y fui la mujer de Sly Stallone en Zookeeper, donde ambos interpretamos leones. Y toda mi vida deseé cantar en una película. En Burlesque conseguí eso.
—¿Es cierto que rinde homenaje a su madre en este filme?
—Sí, hay una secuencia llamada “la escena del maquillaje”. Yo la escribí para ella. Habla de mis años siendo pequeña, y cómo al crecer decidí que me metería en el mundo del espectáculo.
—¿Cree ser una influencia sobre nuevos artistas como Lady Gaga, por ejemplo?
—Pienso que cada persona que estuvo antes de uno resulta una influencia, y los que vienen después han sido influenciados por mí.
—¿Alguna vez piensa en retirarse?
—No, simplemente no creo que aún esté lista.
Pero Cher ya ha coqueteado con la idea de jubilarse, aunque no haya sido más que un truco. En 2002 insinuó su despedida de los escenarios con un título sin muchas vueltas: The farewell tour (La gira del adiós), literalmente un circo musical que incluía números de acrobacia y un repaso por toda su discografía. Le fue tan bien, que el show se extendió por cuatro temporadas. Y no se marchó.
—¿Todavía le apasiona lo que hace?
—Absolutamente. Sólo hago cosas que me apasionan. No podría de otra manera.
—¿Qué hace Cher cuando no está delante del público?
—Me gusta jugar tenis en el Nintendo Wii, y hacer proyectos de arte con mis dos nietos.
Cher cuenta que su abuela de 96 años —“una de mis grandes fans, muy vital”— acaba de morir. Y que aún en sus últimos días, ya agonizante, recibió una peculiar lección de ella. “Cuando estaba muriendo pasé mucho tiempo en su casa. Un día la vi muy acalorada y quité una manta de sus pies. Vi que tenía pintadas en las uñas unas brillantes flores rosadas. Así es como la recuerdo, y así también me gusta pensar en mí misma”.
—¿Así le gustaría irse?
—¡Absolutamente, flores rosadas sobre los dedos de mis pies!
—¿Tuvo modelos a seguir mientras crecía?
—Mi mamá y sus amigas. Todas eran mujeres solas y exitosas, no necesariamente en términos monetarios, pero eran modelos y artistas. Crecí pensando que cada persona podía ser valiosa.
—¿Se siente adorada en cualquier lugar?
—Es realmente gracioso. No soy forastera en ninguna parte. No importa mi lugar de origen.
Pero Cher no puede ir donde quiera. Asegura que su vida corre peligro, y que no hay nada sencillo en ser una superestrella. “No es fácil. Salir a cualquier lugar es una pesadilla. Hay veinte tipos o más siguiéndome siempre. No sé si quieren matarme o qué…”.
—¿Tiene enemigos?
—Soy de esas personas que siempre están recibiendo amenazas de muerte.
—¿Amenazas? Debe ser aterrador.
—Algunos artistas viven con eso. Ha sido tema toda mi vida.
—Usted es budista, ¿cree en la vida después de la muerte?
—Como budista se supone que no te preocupa mucho lo que viene después. Uno podría reencarnarse en una mosca, por ejemplo. Lo que los budistas quieren es evitar que te dé miedo: estarás bien independiente de lo que te depare el destino.
—¿Medita mucho?
—Soy la peor meditadora del mundo. Hago mis rezos. Eso me trae alegría y me centra.
—¿Cuál es la receta para la felicidad?
—La risa es lo más importante. Es lo que me hace más feliz. Simplemente, ¡adoro reírme!
Vea el video de Believe
Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

